Concesión de arresto domiciliario a Battista
En una audiencia reservada al público y la prensa, un juez penal de Chubut decidió el pasado viernes que Miguel Battista, bioquímico residente en Esquel acusado de mantener a su familia en cautiverio por cerca de cuatro años, cumpla con arresto domiciliario.
La medida fue dictada por el juez penal José Luis Ennis, considerando la edad avanzada del acusado, 71 años, y se extenderá por treinta días, rechazando así la solicitud de la Fiscalía de mantenerlo en prisión preventiva en una cárcel.
Argumentos presentados durante la audiencia
Durante el inicio de la audiencia, tanto la Fiscalía como la Asesoría de Familia recalcaron la necesidad de que la defensa respete estrictamente la confidencialidad respecto a los menores involucrados, impidiendo la divulgación de información sobre ellos.
Cecilia Bagnato, procuradora, junto con el fiscal Fidel González, pidieron al tribunal extender la prisión preventiva un mes más. Expusieron las acciones diarias de la investigación, mencionando que “es imperativo para la Fiscalía no descartar ninguna línea de investigación hasta que se agoten todas las posibilidades de confirmación o refutación”.
Para justificar la petición de encierro, la Fiscalía señaló el débil arraigo del bioquímico, argumentando que se encuentra desvinculado de su esposa e hijos, no tiene un medio de vida que lo ate a la región y dispone de recursos para salir del área. También se planteó un posible riesgo de manipulación procesal respecto a eventuales testigos y víctimas.
El asesor de Familia, Marcos Ponce, respaldó la postura de la Fiscalía, destacando la necesidad de proteger a los menores durante el proceso. Además, informó que ya se activó un expediente en el Juzgado de Familia, con intervención de varios organismos estatales en el bienestar y cuidado de los menores.
La defensa se opuso a la continuación de la prisión preventiva y propuso liberar a su cliente. Alternativamente, presentaron testimonios para comprobar su arraigo local y sugirieron un domicilio alternativo para cumplir una medida de menor restricción si resultaba necesario.
El juez Ennis, tras evaluar los argumentos, determinó que existen suficientes elementos para continuar evaluando la probable autoría, también reconoció diversas hipótesis sobre los hechos. Sin embargo, divergió de la Fiscalía sobre el arraigo, concluyendo que está comprobado su establecimiento y actividades en la localidad desde hace muchos años.
La edad del acusado fue decisiva para suavizar la medida de coerción. El juez subrayó que, al superar los 70 años, la legislación permite que cumpla una eventual condena bajo arresto domiciliario, justificación que puede extenderse a la medida de coerción en curso.
El bioquímico es acusado de aprisionar a su familia en su casa por cuatro años en Esquel. Durante una comparecencia el martes en los tribunales, sorprendió al admitir que “en la prisión recibí más afecto que de los vecinos”.
El caso ha suscitado conmoción en Chubut desde la semana pasada. El martes, Battista, trasladado de una comisaría en Trevelin a los tribunales de Esquel, fue imputado por la supuesta detención ilegal y abandono de su esposa e hijos durante cuatro años.
En conversaciones con Noticias de Esquel, Battista expresó: “Mi percepción de los eventos es que es una persecución. Sin embargo, encontré más calidez en prisión que con mis vecinos.”
Inicialmente, la justicia ordenó diez días de prisión preventiva en una comisaría. Ahora, el acusado podrá regresar a su hogar.
Declaraciones y defensa del bioquímico
Tres hijos de Battista testificaron en Cámara Gesell ante las autoridades que no fueron privados de libertad y que tenían acceso a llaves de la vivienda.
Su abogado, Daniel Sandoval, defendió al bioquímico afirmando que su procedencia de Olivos y su enfoque científico afectaron su interacción social. También destacó que la esposa de Battista sufre problemas de salud, lo que justificaba precauciones adicionales respecto a su movilidad.
El abogado señaló que, aunque el Ministerio Público Fiscal considera privación ilícita, las obligaciones de Battista para con su empleo científico y el estado de salud de su esposa no le permitían moverse por la ciudad sin restricciones.
SMB
