Visitantes, residentes locales, expertos y apasionados por la prehistoria tienen un motivo renovado para acercarse al Museo Paleontológico Fray Manuel Torres. Un equipo del Grupo Conservacionista de Fósiles de San Pedro ha logrado identificar y recuperar restos fosilizados de un ciervo que caminó por el norte de la provincia de Buenos Aires hace aproximadamente 30 mil años, durante el periodo pleistoceno, la etapa inicial de la era Cuaternaria.
Descubrimiento en Barrancas Erosionadas
Durante una inspección de rutina en las barrancas erosionadas por la lluvia, en la propiedad de la empresa arenera Spósito, cerca de 10 kilómetros al sur de San Pedro, los especialistas Walter Parra, Alexis Celié y José Luis Aguilar descubrieron varios huesos fosilizados de una pequeña corzuela.
Las investigaciones, lideradas por el paleontólogo Germán Gasparini, afiliado al Conicet, docente de la Facultad de Ciencias Naturales en la Universidad de La Plata y curador de la División de Paleontología del Museo de La Plata, determinaron que los hallazgos correspondían a los huesos de una de las patas delanteras del mamífero, incluyendo el omóplato, húmero, cúbito, radio, tarso y metatarso, que se encontraban en un estado de conservación “excelente”.
Habitantes de Antaño
“Estos animales son sumamente cautelosos y se encuentran en ambientes con densa vegetación que les ofrece refugio, además de su alimento preferido: brotes tiernos, arbustos y frutas silvestres. Ante el más mínimo peligro, se esconde rápidamente en la espesura”, señaló Gasparini.
La antigua corzuela coexistía con otras especies ya extintas que habitaban las planicies del continente, desde lo que hoy es México hasta los inhóspitos Andes australes y la región pampeana. En lo que es ahora Buenos Aires, compartía su entorno con gliptodontes, perezosos gigantes, osos, caballos antiguos y felinos con dientes de sable, entre otros representantes de la megafauna.
En este mismo entorno, cercano al pueblo Río Tala, a finales de 2018, se desenterró el fósil más completo hasta la fecha de un ciervo morenelaphus de la Edad Lujanense, datando de entre 126 mil y 8.500 años atrás. En aquel hallazgo, los científicos descubrieron el 70 por ciento del esqueleto total, incluidas piezas dentales y partes de las patas.
Antes de este descubrimiento reciente, en septiembre, miembros del Grupo Conservacionista de Fósiles estaban levantando índices en terrenos de la estancia El Silencio, en Bajo del Tala, cuando detuvieron su recorrido al hallar semienterrado un colmillo de natiomastodon platensis, el mastodonte más grande de Sudamérica, con una longitud de 2,34 metros y diámetro de 20 centímetros.
En el subsuelo de 200 mil años de antigüedad de la Reserva Paleontológica Campo Spósito y en las canteras de la familia Iglesias, que cuentan con vestigios de pantanos de hace 700 mil años, los investigadores desenterraron restos de 75 especies de animales del pasado remoto. Sin embargo, el primer hallazgo significativo ocurrió más al norte en 1988, cuando la erosión del río Paraná dejó a la vista el fémur fosilizado de un armadillo gigante en las barrancas de Vuelta de Obligado.
A partir de ese momento inesperado, los equipos de investigación, formados por profesionales, aficionados y vecinos interesados, reportaron descubrimientos de piezas aisladas de perezosos, peces fósiles, gigantescos caballos antiguos, huevos de un ave milenaria, un cráneo completo de un milodón que merodeó la región hace 800 mil años, el diente de un tiburón extinto hace 15 millones de años y vestigios culturales más recientes: tres yacimientos de cerámica prehispánica de un milenio de antigüedad. Estos descubrimientos son testigos tangibles de la prehistoria y la historia reciente del noreste bonaerense.
