De un esguince a una embolia: descubriendo la cirugía más complicada y el único doctor que la realiza en un hospital público

El nombre es complicado de pronunciar, incluso después de varios intentos. La tromboendarterectomía pulmonar, conocida por sus siglas en inglés como TEA, es una de las operaciones quirúrgicas más desafiantes y temidas del mundo. Aquellos que la necesitan son principalmente personas afectadas por hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTC).

El desafío de la tromboendarterectomía pulmonar

El doctor Marcelo Nahín, un experto en cirugía cardiovascular, explica que la complejidad de esta operación radica en el proceso de enfriar el cuerpo del paciente a 18 grados para inducir una hipotermia profunda. Una vez alcanzado este estado, se detiene el corazón y se extrae toda la sangre, lo que suele sumar entre cuatro y cinco litros según el cuerpo. A continuación, se coloca hielo en la cabeza del paciente y se procede a operar las arterias.

El síntoma más evidente de esta enfermedad es la disnea progresiva: la creciente dificultad para respirar que, de no ser tratada, impide al paciente completar acciones antes cotidianas. Según Nahín, la cirugía es la mejor opción, ya que ofrece una cura para la patología, que afecta a personas de todas las edades. Actualmente, es jefe de Cirugía en el Hospital El Cruce, en Florencia Varela.

Marcelo Nahín, originario de Azul y residente en Berazategui, enfatiza que existe una gran cantidad de personas mal diagnosticadas en Argentina, alrededor de 5.000, que viven con disnea y tromboembolismo pulmonar (TEP), frecuentemente confundidos con asma o EPOC.

El reto del diagnóstico

Nahín describe lo que llama una “odisea diagnóstica” que enfrentan estos pacientes. A menudo son remitidos erróneamente de un médico a otro, comenzando por un clínico y pasando a un neumonólogo, quien al realizar una espirometría, no encuentra obstrucciones en las vías aéreas, lo que deriva en diagnósticos incorrectos. Todo esto impacta en el estado anímico de los pacientes.

Este complejo procedimiento quirúrgico se realiza tan solo en 26 países de los 196 existentes, con Argentina entre ellos. La operación involucra a un equipo de 30 profesionales, de los cuales diez están directamente en el quirófano. La estrategia es concentrar la pericia en pocos centros para asegurar el éxito de la cirugía.

Anualmente, emergen alrededor de 750 nuevos casos de embolia pulmonar crónica en Argentina, con 400 personas potencialmente aptas para la cirugía, aunque solo se practican unas 15 tromboendarterectomías al año.

El doctor Nahín proporciona estadísticas alarmantes al respecto: “La embolia pulmonar aguda es la tercera causa de fallecimientos cardiovasculares a nivel mundial”. Con un 60% de los coágulos originándose durante hospitalizaciones, subraya la importancia de la movilidad para prevenir la formación de trombos en las piernas.

Nahín destaca su responsabilidad médica en estas situaciones, mencionando casos de pacientes que llegaron a una tromboendarterectomía debido a eventos tan triviales como un esguince. La gravedad hace que el retorno venoso hacia el corazón sea particularmente desafiante desde las extremidades inferiores.

Un gráfico ilustra la presencia de trombos en ambos muslos. “Esto ocurre cuando el sistema de coagulación se activa sin que haya una lesión vascular visible”, detalla Nahín.

La conexión inesperada entre el esguince y la cirugía

Nahín continúa sorprendiéndose por cuán pequeña puede ser la causa inicial que desencadena una condición de tanta gravedad. Desde un simple esguince de tobillo hasta una tromboendarterectomía pulmonar, lo cual es posible en casos extremos.

A nivel mundial, la incidencia es de 5 a 7 nuevos pacientes por millón de habitantes por año. Programas de seguimiento más efectivos podrían elevar esta cifra a 15 nuevos casos detectados anualmente. En Argentina, de los 750 casos nuevos anuales de embolia pulmonar crónica, 400 podrían beneficiarse de la cirugía.

El éxito de una operación reciente en el Hospital Británico destaca el talento de Marcelo Nahín, quien intervino en un caso de Costa Rica.

La falta de precisión en los diagnósticos ha llevado a que muchas personas sufran innecesariamente con un tratamiento incorrecto. Nahín recalca la necesidad de que estos 5.000 potenciales pacientes puedan acceder a una cirugía que podría curarlos.

Con una vasta experiencia de 25 años como cirujano y 30 como médico, Nahín subraya que la cirugía cardiovascular no es solo su trabajo, sino una pasión. Formado intensamente durante más de siete años en esta especialidad, considera esencial la dedicación completa al paciente para obtener los mejores resultados.

En la última década, ha operado a 62 pacientes en el Hospital El Cruce y 6 en el Británico. Antes de cada intervención, sigue una estricta rutina personal que le ayuda a mantener la calma y estar preparado para procedimientos que pueden durar hasta doce horas.

A pesar del estrés inherente a su especialidad, Nahín nunca ha dudado de su elección. Comparando su situación con la de sus colegas en el exterior, Nahín prefiere la satisfacción de su trabajo en medicina, aunque signifique menos ingresos.

En Argentina, esta operación solo se realiza en unos cuantos hospitales, siendo El Cruce el único en el sector público. El mismo Nahín, el único en llevar a cabo esta cirugía en un hospital público, reconoce la influencia de renombrados médicos en su camino, como René Favaloro.

Compartiendo experiencias con René Favaloro, Nahín pudo aprender de uno de los más grandes, gracias a lo cual se formó como profesional y persona.

Trabajando junto a Favaloro, Nahín adquirió importantes lecciones que ahora aplican en su práctica: el paciente siempre debe ser la prioridad. Este enfoque ha moldeado su carrera, dejándole un legado de humildad y dedicación al servicio de los demás.

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Un relato de superación: la voz de un paciente

Walter Rodríguez, un talentoso cantante y emprendedor, rememora el peculiar suceso que desencadenó su travesía médica en junio de 2022. Durante un paseo con su perro, sufrió la fractura de un brazo al intentar protegerlo de un ataque, lo que condujo a serias complicaciones de salud.

A pesar de recibir tratamiento, Rodríguez sufrió una trombosis y más tarde se le diagnosticó embolia pulmonar crónica. Reticente al principio, finalmente se sometió a la cirugía que cambió su vida.

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Rodríguez agradece al doctor Nahín por su apoyo antes y después de la operación, reconociendo el impacto positivo que esta ha tenido. Aunque aún en recuperación, ya experimenta mejoras significativas en su calidad de vida.

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