Este fin de semana, la lluvia regresa a Buenos Aires. Los expertos aclaran que El Niño no finaliza en diciembre: lo que se modifica es su pico de mayor intensidad, el cual puede ocurrir en enero de 2027. Se estima que el fenómeno culminará entre febrero y la mitad del otoño, con efectos que se sentirán en la cuenca del Plata al menos hasta abril.
La situación ya ha provocado en octubre crecidas del río Paraná que superan los niveles de alerta para evacuaciones, desplazando a más de mil personas en la región del Litoral y generando advertencias en cuatro provincias. Además, organismos internacionales informan que la fuerza del fenómeno en el Pacífico excede las predicciones hechas solo meses atrás.
“Nunca dijimos que acabaría en diciembre”
Recientemente, se propagó la creencia de que el Súper Niño finalizaría con el presente año. El meteorólogo Mauricio Saldívar aclaró el malentendido. “Nosotros, desde Meteored, en ningún momento mencionamos que concluiría en diciembre”, aseguró.
Él explicó que desde Meteored siempre sostuvieron una perspectiva diferente: que el fenómeno “terminará entre febrero y mediados del otoño”, y que sus consecuencias “se verían al menos hasta abril en la cuenca del Plata”.
Para Saldívar, el lío proviene de confundir dos nociones: el término del fenómeno y su momento álgido. “Tal vez se confunda con la máxima intensidad, anticipada originalmente para fin de año (diciembre) y que ahora podría retrasarse a enero de 2027”, mencionó.
En resumen, la noticia no es que El Niño se acorte, sino lo contrario: su momento de mayor potencia puede llegar unas semanas después de lo anticipado, y sus secuelas se extenderían en verano y parte del otoño.
En el análisis de Saldívar, es necesario diferenciar tres momentos importantes. El primero es el pico máximo de intensidad, que se pronosticaba para diciembre de 2026 pero que ahora podría ocurrir en enero de 2027.
El segundo es el final del fenómeno en el Pacífico, estimado entre febrero y mediados del otoño de 2027. La fecha más crucial para Argentina es la duración de sus efectos en la cuenca del Plata, que se extenderían como mínimo hasta abril.
Esta visión coincide con la de la NOAA. Según un informe del 8 de octubre, el Centro de Predicción Climática de EE.UU. anticipa que El Niño continuará intensificándose hasta fin de año, manteniéndose fuerte o muy fuerte hasta al menos enero-marzo de 2027. La transición a condiciones neutrales no ocurriría sino hasta el trimestre abril-mayo-junio. El modelo europeo ECMWF, empleado por Meteored, indica un pico superior a +4 °C en diciembre y condiciones persistentes durante el otoño de 2027.
Igualmente, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que el fenómeno persistirá hasta febrero de 2027. Su secretaria general, Celeste Saulo, advirtió que el máximo se alcanzará a finales de 2026, pero las repercusiones se sentirán mucho después.
Más intenso de lo anticipado
La posibilidad de un evento extraordinario sigue en ascenso. Según la NOAA, la probabilidad de que El Niño supere todos los eventos registrados desde 1950 en octubre-diciembre aumentó del 69% en agosto al 75% en septiembre, llegando a 83% en octubre, como detalló Saldívar en Meteored.
Las señales provienen de diversas fuentes. Basándose en 35 años de datos satelitales de la altura del mar, la NASA comparó el evento actual con el de 1997-98, concluyendo que es probable que sea aún más intenso. La OMM advirtió el 21 de octubre que el fenómeno podría alcanzar una intensidad sin precedentes, con el Pacífico hasta 3,8 °C sobre el promedio entre noviembre y enero.
Además, un informe técnico de la OEA, en colaboración con la OMM y el CIIFEN, otorga un 100% de probabilidad de que el evento se mantenga en una categoría “muy fuerte” en octubre-diciembre. La Agencia Meteorológica de Japón registró +4,0 °C en la región Niño 3 en septiembre, un récord desde 1949, y el Bureau of Meteorology de Australia midió +2,81 °C como su máximo semanal.
A pesar de todo, Saldívar mantiene una advertencia que ha repetido desde septiembre: aunque el Niño 2026-2027 podría superar en el océano a los eventos de 1982-83 y 1997-98, esto no asegura que sus impactos en la Argentina sean mayores. Un índice récord en el Pacífico no se traduce automáticamente en inundaciones récord: lo crucial es la persistencia de las lluvias sobre las cuencas del Paraná y el Paraguay.
Impacto actual en Argentina
En la región del Litoral ya se experimenta la crecida más significativa de los últimos años. Según un informe del INA del 21 de octubre mencionado por Saldívar, Yacyretá descargaba 34.500 m³/s, mientras que el Paraná alcanzaba 7,36 metros en Corrientes y 7,22 metros en Barranqueras, ambos superando los niveles de evacuación.
Corrientes es la provincia que más ha sufrido. El 16 de octubre el agua ingresó al barrio Anahí, en la capital, y para el 24 el Centro Operativo de Emergencias había registrado más de 550 evacuados y autoevacuados, con el Paraná en 7,43 metros. Itatí declaró la emergencia hídrica y se abrieron las 18 compuertas del vertedero de Yacyretá.
En Chaco, el aumento del Paraná y las lluvias afectaron a más de mil personas, con el río superando los 7,27 metros, por encima del nivel de evacuación de 6,50. En Misiones hubo evacuaciones y cortes de carreteras, y las Cataratas experimentaron un caudal varias veces superior al normal, lo que llevó al Parque Nacional Iguazú a revisar sus protocolos de seguridad. En Entre Ríos, el río Uruguay causó problemas en Concordia a principios de mes, aunque después bajó por debajo de la alerta.
La crecida también cobró vidas: dos personas fallecieron durante operativos de traslado de ganado desde las islas del Paraná, y en Santa Fe se buscó a tres hombres que cayeron al río desde una lancha.
Un análisis satelital de Ditmar Kurtz y Griselda Saucedo reveló que el área con agua libre en el tramo correntino del valle del Paraná se incrementó en 69.089 hectáreas entre septiembre y octubre, lo que representa un aumento del 53,4%.
La onda de crecida se dirige hacia el sur. El INA señalaba alerta y posible evacuación en Goya, Reconquista y La Paz hacia finales de octubre, mientras que Santa Fe, Paraná y Rosario podrían acercarse a la alerta al inicio de noviembre, y el tramo San Pedro–Escobar recibiría el repunte con más fuerza durante noviembre. Saldívar lo comparó con un tren de carga: el agua tarda en llegar y tarda en irse.
Fuera de la región del Litoral, octubre fue anormal: semanas de cielos grises y lluvias en el AMBA debido a un bloqueo atmosférico, temperaturas frías fuera de temporada, heladas tardías y nevadas de hasta 30 cm en el oeste. Para este viernes, Meteored anticipa tormentas con 20 a 40 mm de precipitación y granizo en el centro del país.
Perspectivas para el verano y el otoño
Si el punto máximo se desplaza a enero, como sugiere Saldívar, la mayor influencia del fenómeno se experimentaría principalmente en el verano. Este pronóstico, realizado utilizando el modelo ECMWF y presentado en Meteored a finales de septiembre, detalla esto mes a mes.
Durante octubre y noviembre, la mayor humedad se concentrará en el extremo nordeste del Litoral, con precipitaciones que superan en más de 50 milímetros los valores promedio. En diciembre llegaría el pico del evento, y el Paraná empezaría a reaccionar a las lluvias estivales.
Desde enero hasta marzo de 2027, los excesos de más de 50 milímetros se mantendrán en el norte del Litoral, con acumulados adicionales de 30 a 50 milímetros en Cuyo, La Pampa, y el norte y oeste bonaerenses. En marzo y abril, la crecida del Paraná podría continuar, alineándose con lo que Saldívar pronostica para la cuenca del Plata.
El informe de la OEA está de acuerdo: predice lluvias superiores a lo habitual en la cuenca del Plata entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, con riesgos de crecidas del Paraná y el Uruguay, terrenos anegados y dificultades en la logística portuaria. Por otro lado, el sur de la Patagonia puede enfrentar posibles déficits de lluvia, y el NOA una menor probabilidad de precipitaciones.
Para Buenos Aires, Saldívar sugiere no dar nada por sentado: en los veranos con El Niño, la provincia experimentó 10 temporadas lluviosas, 3 normales y 8 secas. Por ello, Meteored contempla tres posibles situaciones dependiendo de la persistencia de las lluvias sobre las cuencas, desde un evento histórico en el océano con respuesta moderada en los ríos, hasta uno con lluvias continuas y grandes crecidas.
La recomendación es prepararse ahora: seguir las advertencias de Defensa Civil y del INA, tener a mano documentos y medicamentos, evitar cruzar calles inundadas y, en el campo, trasladar el ganado de las zonas bajas e islas antes del pico. La siguiente actualización de la NOAA está prevista para el 12 de noviembre.
SC
