En un contexto distinto al de Argentina, las elecciones en Brasil estuvieron marcadas por la prominencia de la educación en la campaña de Lula. Leonardo Barchini, quien ahora ocupa el cargo de Ministro de Educación, fue un pilar fundamental en el ámbito educativo durante esta contienda y compartió con Clarín las estrategias que llevaron a su país a obtener logros significativos en este sector.
Brasil avanza en educación al ritmo contrario de Argentina, que enfrenta retrocesos en evaluaciones internacionales, mientras que Brasil muestra mejoras, incluso superando a Argentina en la prueba PISA.
– ¿Cuál fue el papel de la educación en la reciente campaña electoral?
– Durante la primera vuelta, casi no se debatieron propuestas. La táctica de Flávio era evitar confrontaciones con Lula, quien se posicionaba favorablemente con buenos indicadores económicos y sociales, especialmente en educación. Mientras yo respaldaba a Lula como referente educativo, Flávio careció de un contraparte educativa, por lo que el debate en esta materia fue inexistente. En redes, evidenciamos cómo el recorte del 1,5% del PBI propuesto por Flávio afectaría el sector educativo. Después del resultado del 4 de octubre, la desazón fue palpable, pero presumiblemente, ese día una manifestación estudiantil surgió espontáneamente en la Universidad Federal Fluminense en defensa de la educación pública, lo cual impulsó la convocatoria de numerosas protestas similares al día siguiente.
Avance educativo en Brasil
– ¿Qué medidas tomó Brasil para elevar su índice de alfabetización inicial?
– Al regresar en 2023 bajo el tercer mandato de Lula, encontramos un Ministerio de Educación debilitado por el bajo presupuesto legado por Bolsonaro. En Brasil, es crucial que el Ministerio coordine la federación dado que las escuelas son responsabilidad municipal o estatal. Solo uno de cada tres niños estaba alfabetizado a los ocho años al iniciar. Implementamos el programa Compromiso Nacional Niño Alfabetizado, respaldando a municipios y estados con asistencia técnica y recursos. Nuestro enfoque integral incluyó 7,000 coordinadores, apoyo técnico y materiales. De este modo, logramos aumentar la alfabetización del 33% al 66%. Nuestro objetivo es alcanzar el 80% para 2030 pero aspiramos llegar al 100% a petición de Lula. Planeamos revaluar las metas con todos los municipios y estados, manteniendo las líneas generales del programa.
– Menciona dos aspectos del plan en Brasil: un indicador de niño alfabetizado y el reconocimiento de escuelas y municipios que evidencian mejoras.
– Brasil dispone de un fondo para el desarrollo educativo básico, el Fundeb, que unifica recursos federales, estaduales y municipales para educación. El aporte del gobierno federal alcanza el 23% del total, mientras que el resto procede de impuestos. Este fondo, creado en 2006 por Lula, garantizó educación básica y media, permitiendo la inclusión masiva de alumnos al sistema educativo. Actualmente, enfrentamos el desafío de mejorar la calidad.
– Ahora solo queda enfocarse en calidad, después de haber logrado la inclusión. Un aspecto novedoso es el uso del fondo de desarrollo para premios, a través de impuestos sobre la circulación de mercancías y servicios. Aunque el incentivo económico es pequeño, el impacto mayor proviene del reconocimiento de esfuerzos. El Presidente destaca cada año a los municipios adheridos a las metas del programa, lo que refuerza el compromiso y transparencia en el sistema educativo.
– ¿Qué método de enseñanza se prefiere? Existe un gran debate entre el método constructivista y el fónico.
– Priorizamos la democracia. Flávio Bolsonaro abogó por el método fónico exclusivamente, pero notamos que ambos métodos pueden ser efectivos o fallidos. Respetamos las decisiones municipales, brindándoles evaluación y apoyo independientemente de su método, con el objetivo de mejorar resultados. Tras décadas de debates sin consenso, optamos por apoyar cualquier estrategia que funcione, haciendo ajustes según sean necesarios.
Participación del sector privado
– ¿Cuál es el rol del sector privado en el programa educativo?
– El programa integra a sindicatos, académicos e instituciones filantrópicas del sector privado, que en Brasil aportan un 75% de sus inversiones sociales a la educación. Entidades como el Instituto Natura, la Fundación Lemann y Todos por la Educación participan en el Foro Nacional de Educación, proponiendo estrategias para mejorar el sistema educativo. Aunque difieren en agendas, el objetivo común es la mejora educativa, combinando estrategias gubernamentales con valiosos aportes técnicos del sector privado.
– ¿Existen conflictos laborales serios?
– En Brasil, la educación básica es manejada por municipios y los estados se encargan de la secundaria. El gobierno federal administra las universidades, donde surgen peticiones pero no huelgas significativas. Desde 2008, existe un salario mínimo nacional para docentes que ha mejorado sustancialmente, reflejando un aumento tanto absoluto como relativo frente a otros profesionales.
Visión sobre la situación en Argentina
– Argentina ha implementado un Plan Nacional de alfabetización. Basado en su experiencia, ¿qué sugerencias podrían ofrecer?
– El plan argentino parece querer replicar lo realizado en Brasil, pero se enfrenta a un problema crucial: el apoyo financiero. Al reducir el gasto social, se limita profundamente la inversión en educación. Sin un compromiso político claro y recursos asignados, los planes tienen difícil viabilidad. En América Latina, la educación ha sido relegada, enfocándose más en el mercado. Sin embargo, la educación representa la mejor inversión a largo plazo y es necesario defenderla ante recortes.
– Entonces, ¿los recursos son esenciales para que un plan como este prospere?
– Definitivamente. La educación es interdependiente de múltiples factores, incluyendo la formación docente en instituciones públicas. La calidad del plan en Argentina dependerá de la inversión continua en estos elementos. Un enfoque en la eficiencia acompañado de la adecuada financiación es vital para el éxito.
– Históricamente Argentina ha superado a Brasil en índices educativos, pero en los últimos años ha cambiado. ¿Qué ocasionó esto?
– He observado desde diversos roles en el Ministerio el avance de Brasil con los cambios introducidos en la era de Lula. Instituir derechos educativos garantizados y una estructura de financiación estable ha permitido el desarrollo de un sistema educativo más organizado. Un sistema de evaluaciones claro ha sido fundamental para orientar políticas que consideren tanto el contexto como el resultado de las escuelas.
Publicación de resultados y exámenes en secundaria
– En Brasil, a diferencia de Argentina, se publican los resultados por escuela. ¿Es esto crucial para mejorar rendimientos?
– Efectivamente, ha habido debates sobre esto, pero al mostrar públicamente las evaluaciones, los gobernantes se involucraron más debido a su impacto político. Aunque enfrentamos desafíos, la práctica cimentó una cultura educativa responsable y transparente que ha mostrado más beneficios que desventajas.
– En Brasil ustedes implementaron un examen que finaliza la secundaria. ¿Cómo incide esto en el aprendizaje y motivación estudiantil?
– Este año introducimos cambios significativos en los exámenes, unificando en el ENEM la evaluación educativa y la admisión universitaria. Anteriormente, la Prueba Brasil y el ENEM operaban por separado. Con la integración, incentivamos una evaluación más completa del sistema educativo brasileño.
– ¿Está el ENEM destinado a reemplazar las evaluaciones anteriores?
– Actualmente coexistirán ambos exámenes, pero el ENEM permitirá valorar tanto el aprendizaje individual como la calidad de las instituciones educativas. Se prevé su evolución hacia un modelo obligatorio, incrementando así su relevancia.
– A diferencia de Brasil, Argentina permite el acceso irrestricto a universidades. ¿Qué sistema prefiere?
– Ambos sistemas tienen méritos. En Argentina, el acceso ampliado puede ofrecer más preparación, aunque el sistema brasileño ha democratizado el ingreso a la educación superior. Ambas opciones presentan oportunidades únicas.
