Un caniche de tan solo nueve meses sobrevivió tras caer desde el quinto piso de un edificio localizado en el corazón de Mar del Plata. Sorprendentemente, la caída no tuvo un desenlace fatal gracias a las ramas de los árboles que amortiguaron el golpe, evitando que acabara sobre el pavimento. La comunidad acusa a los dueños por negligencia y falta de control en el hogar.
Detalles del Incidente
El incidente sucedió este martes por la mañana en la intersección de Moreno y Santa Fe, y las circunstancias que rodearon el evento no están completamente claras. Versiones preliminares sugieren posibles actos de maltrato animal de parte de dos jóvenes residentes en el sitio, quienes, según informes de 0223, pasan gran parte de su tiempo bajo el efecto de sustancias, causando conflictos en el vecindario.
Declaraciones de los propietarios
Los dueños de la pequeña caniche han negado estas acusaciones y aseguran que todo fue un desafortunado accidente doméstico. Juan, propietario de “Lali”, compartió con A24 que la puerta de su hogar quedó abierta accidentalmente después de que él y su hijo salieron, lo que permitió que la mascota escapara mientras jugaba con un gato. “Al parecer, estaban tras una paloma”, comentó.
En algún momento de este juego, aparentemente ocurrió la caída. Las cámaras de seguridad del área documentaron tanto el recorrido como el impacto en la acera, también captando a dos testigos en el lugar del hecho.
El impacto causó a la perrita una fractura en la mandíbula, inflamación cerebral y una lesión en el ojo izquierdo. Actualmente, Lali está recibiendo múltiples medicaciones y requiere revisiones médicas cada cuatro o cinco días, según señalaron sus dueños.
Entretanto, los vecinos del edificio ofrecen un relato que contradice parcialmente la versión de Juan. La encargada del edificio informó a Radio Brisas de Mar del Plata que, apenas la semana anterior, una botella de vidrio caída del mismo balcón casi golpeó a una persona que pasaba.
“Primero fue una botella, ahora un cachorro que pesa tres kilos, ambos desde el mismo lugar”, explicó la mujer a una emisora local, indicando además que “el hijo del dueño estaba presente y no hizo nada para evitarlo”.
Ante esta situación, ella y otra residente auxiliaron a la cachorra y la llevaron al veterinario, posteriormente realizaron una denuncia ante la comisaría 1°, la fiscalía y el departamento de Zoonosis municipal. “Queremos que se les retire el perro porque también tienen un gato y no son responsables”, manifestó.
Por otro lado, el dueño ha refutado las acusaciones hacia su familia y planea interponer una denuncia “por daños y perjuicios”, al considerar que las afirmaciones también han perjudicado la reputación familiar.
