El 16 de febrero, Sofía Devries, de 23 años, decidió pasar un fin de semana junto a su pareja en Puerto Madryn con el propósito de conseguir una certificación internacional en buceo, una de sus grandes pasiones. Sin embargo, lo que comenzó como una aventura emocionante terminó en una tragedia.
Durante una sesión de buceo en aguas profundas dirigida por el instructor Thiago Nahuel Pocovi, de 26 años, la joven perdió la vida porque no pudo emerger a la superficie. Dos días después, la Prefectura Naval Argentina recuperó su cuerpo a 20 metros de profundidad en el área indicada para el descenso del grupo de buceadores.
Inicio de la investigación judicial
La jueza Marcela Pérez Bogado ha ordenado el inicio de una investigación judicial sobre el fallecimiento de Sofía, formalizando así la imputación contra Pocovi por presunto homicidio culposo según lo manifestado por el Ministerio Público Fiscal de Chubut.
Cuatro meses después de que el cuerpo de Devries fuera encontrado, se llevó a cabo una audiencia este lunes con la presencia del fiscal jefe, Alex Williams; el funcionario de Fiscalía, Gastón Alcucero; y Adrián Peroy, abogado defensor de Pocovi, el instructor de buceo. Pocovi participó virtualmente desde la Ciudad de Buenos Aires.
Durante la audiencia, se examinaron detalladamente los eventos ocurridos aquel 16 de febrero. Pocovi, quien es un instructor certificado por PADI y miembro de la empresa Freediving Patagonia, lideraba un grupo de siete buceadores hacia el área del parque subacuático del antiguo buque Hu Shun Yu.
Detalles del trágico incidente
La Fiscalía informó que durante la inmersión, donde participaban Sofía y su novio Leonardo Alonso, las condiciones de visibilidad eran tan reducidas que impedían una supervisión constante del grupo. Una vez alcanzado el fondo marino, tanto Sofía como su pareja “quedaron sin supervisión directa”. Posteriormente, Sofía comenzó a mostrar signos de malestar, se retiró el regulador y, al intentar ser asistida por su compañero, “se quedó sin suministro de aire”.
La autopsia de Sofía confirmó que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, sin indicios de intervención de terceros, lo que aún obligaba a indagar los hechos para verificar la posible responsabilidad del guía. La Fiscalía argumentó que el comportamiento del instructor no cumplió con los protocolos y normas de seguridad que rigen la actividad de los instructores de buceo.
Pocovi fue notificado formalmente de los cargos en su contra y de la calificación legal provisoria de homicidio culposo.
El delito en cuestión está contemplado en el artículo 84 del Código Penal, que contempla penas de 6 meses a 5 años de prisión y una inhabilitación especial de entre 5 y 10 años para quien “causa la muerte de otra persona por imprudencia, negligencia, impericia o por incumplimiento de los deberes de cuidado a su cargo”.
La defensa no presentó objeciones a la apertura de la investigación, y el imputado optó por no declarar. Se ha iniciado formalmente la fase de investigación preparatoria, en la que la Fiscalía continuará recopilando y produciendo pruebas para determinar si procede formular una acusación y solicitar la realización de un juicio oral.
Sofía Devries residía en la localidad de Moreno, en el área metropolitana de Buenos Aires. Había completado estudios en Comunicación Social y Relaciones Públicas en la UADE, y cursaba Administración de Empresas en la UTN. La literatura era otra de sus pasiones, y ya había escrito un libro titulado “Cuentos para mentes rebuscadas”.
Trabajaba en el área de comunicación de Vamp, alquimia natural, una empresa de fertilizantes orgánicos que pertenece a su pareja. Su producto más destacado es el bokashi de murciélago, elaborado con restos del animal. En redes sociales, Sofía compartía publicaciones como modelo de maquillaje, así como imágenes de sus viajes. Había empezado a practicar buceo en una piscina de la escuela Buceo y Navegación, en el club Las Heras, ubicado en Villa Ballester.
MG
