De Buenos Aires a la intervención salvadora
A los 23 años, Sergio Castro comenzó una nueva etapa de su vida tras ser herido en un intento de robo en San Justo, Buenos Aires. A causa de una puñalada en el corazón, desarrolló una seria insuficiencia cardíaca. La ayuda vino de parte de René Favaloro, quien lo operó en 1981.
Un viaje desde la Patagonia para una segunda oportunidad
Hoy, a los 68 años, Sergio reside en Choele Choel, Río Negro. Hace casi un mes, viajó nuevamente desde su tranquila vida en la Patagonia para someterse a otra operación. Esta vez, confió en Roberto Favaloro, sobrino de René, para que operara su corazón. La cirugía duró cerca de diez horas.
Recuerdos de una juventud difícil
Sergio destaca que en los años 80, tratar su condición era complicado. Recuerda los intensos ruidos de su corazón, semejantes al ronroneo de un gato. Logró superar esa etapa gracias a su juventud, buscando ayuda en la Fundación Favaloro.
La primera cirugía y un futuro por delante
El 20 de abril de 1981, Sergio se sometió a un procedimiento que entonces se consideraba experimental: un reemplazo de la válvula aórtica con una Björk-Shiley modelo 23. Este cambio corrigió el daño cardíaco y le dio a Sergio la oportunidad de continuar viviendo.
La prótesis le acompañó por casi cincuenta años, apenas necesitando un anticoagulante para su buen funcionamiento. Sergio reflexiona sobre la operación en la Fundación Favaloro, que permitió que formara una familia, y enfatiza la cercanía y humildad de René Favaloro durante su recuperación.
Un legado que perdura en el tiempo
Con el tiempo, surgieron nuevos problemas: el crecimiento de tejido en la válvula y una dilatación de la aorta. Roberto Favaloro estuvo a cargo de la “reoperación” el 1 de septiembre, reemplazando la válvula metálica por una biológica.
Hoy, Sergio toma solo algunos medicamentos temporales mientras se recupera. En su juventud, sin empleo fijo, se sostuvo con tareas esporádicas y más tarde vendió artículos de limpieza hasta jubilarse. La Fundación volvió a ayudarle, sin ningún costo, probando su continuo compromiso.
Roberto sigue el ejemplo de su tío, mostrando calidez y atención a los pacientes. Sergio valora tanto la habilidad del procedimiento como el trato recibido. Permanece en Buenos Aires unos días más, mostrando con orgullo su historia clínica firmada por René, con la tranquilidad de estar vivo gracias a la atención recibida, y aún reflexiona sobre su vida y el fútbol que solía conversar con René.