Un informe de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) señala que “tras 84 minutos en el aire, el helicóptero se precipitó al suelo”. Este documento se refiere al accidente ocurrido el 29 de julio, en el cual perecieron siete personas. Lo ocurrido en esos últimos momentos quedó registrado en la caja negra del helicóptero Bell 412, donde están guardadas las voces de cabina, sonidos y datos de vuelo. Este dispositivo podría ser esencial para reconstruir los instantes previos al impacto y comprender las causas del siniestro.
Han pasado más de 45 días desde el fatal accidente en San Juan. Luego de la tragedia, la JST recibió la caja negra, pero no pudo extraer los datos. Ahora, este dispositivo ha sido enviado a Washington para su análisis.
Fuentes judiciales confirmaron a Clarín que “la Junta no logró acceder a los datos, por lo que fue enviada al organismo estadounidense National Transportation Safety Board (NTSB), en Washington”.
La organización estadounidense tratará de leer la información contenida en la caja negra del helicóptero operado por JasFly S.A. el próximo 12 de octubre. Esta aeronave se dirigía a combatir un incendio forestal para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Obtener esos datos es crucial para los investigadores y podría esclarecer la causa del accidente.
Según fuentes allegadas a la investigación, “la JST decidió enviar los registradores de datos de vuelo (Flight Data Recorder) y grabaciones de cabina (Cockpit Voice Recorder) a la NTSB para recuperar la información”.
Este organismo se encarga de examinar accidentes e incidentes del estado de diseño y fabricación del aparato. “Mostraron mucha disposición y establecieron rápidamente una fecha para el 12 de octubre”, añadieron.
Recreando la tragedia
El 29 de julio, el helicóptero Bell 412 despegó desde Pocito con siete ocupantes y, tras 84 minutos, colisionó en un área desértica del Parque Provincial Ischigualasto.
La zona está caracterizada por formaciones de roca y quebradas, complicando el rescate de las víctimas y los restos del helicóptero, lo cual tardó más de un día.
Según el reciente informe de la JST, el helicóptero impactó dos veces: la primera fue contra una roca. “Primero se hallaron partes del rotor de cola, dañado por impacto al encontrarse con una roca de 2,5 metros de altura”, señala el informe al que accedió Clarín.
A 15 metros de distancia, se produjo el segundo choque contra otra roca de tres metros. Allí se ubicaron los restos de la cabina. “En esa área se hallaron todos los ocupantes y el registrador de sonidos y datos”, se añade.
Tanto los motores como el rotor principal se separaron del fuselaje y estuvieron a 67 metros de la cabina, completamente destruidos. La caja negra sobrevivió, siendo fundamental para esclarecer el suceso y aportar respuestas a los familiares de las siete víctimas.
Entre las víctimas fatales estuvieron el Subjefe de la Policía Germán Videla, el jefe de Bomberos Rubén Castro, el director de Protección Civil Carlos Heredia y el Subjefe de Bomberos Jorge Carbajal. También fallecieron los cordobeses Andrés Bosch del Servicio Nacional de Lucha Contra el Fuego, Rodrigo Aimetta, técnico regional del Sistema Nacional del Manejo del Fuego, y Matías Valenzuela, piloto de la empresa, nacido en Buenos Aires.
Progresos en la pesquisa
El informe emitido por la JST recalca que “el helicóptero cumplía con las normativas vigentes y se mantenía conforme a la planificación de mantenimiento estipulada por el fabricante”.
Matías Valenzuela, a sus 53 años, tenía vigentes todas las licencias y acreditaciones, incluida la del Bell 412. Su certificado médico era válido hasta el 30 de noviembre del presente año.
Además de todo esto, se realizaron inspecciones in situ al fabricante. Allí, un simulador permitió obtener información valiosa sobre los procedimientos y la visibilidad al momento de la aproximación y aterrizaje.
El helicóptero tenía un peso de 4.603 kilos al momento del accidente, siendo el peso máximo permitido de 5.398 kilos, lo que otorga un margen de 795 kilos “dentro de los límites de vuelo”, según la JST.
También contaba con un sistema GPS portátil que transmitía su posición mediante redes satelitales y celulares cada dos minutos en el último trecho del vuelo. Con esta información, se pudo reconstruir parte de la ruta antes del impacto.
Por su parte, fuentes judiciales han recopilado testimonios y recogido datos aeronáuticos, certificados médicos del piloto y documentos del helicóptero, así como las autopsias.
“Se han recibido datos meteorológicos que indican nubosidad, pero aún es muy pronto para aventurar alguna hipótesis”, señalaron.
La justicia aguarda los registros de los 84 minutos de vuelo desde el despegue en Pocito hasta el impacto en Ischigualasto para esclarecer la causa del accidente.
Se encuentran también examinando los teléfonos móviles de las víctimas para averiguar si alguna conversación o mensaje podría aportar datos del incidente. No obstante, los dispositivos están muy dañados.
Los restos del helicóptero permanecen en Ischigualasto. Las autoridades planean su traslado a un sitio seguro, pero se esperará el reporte de Washington, por si se requiere examinar alguna pieza adicional.
MG
