¿Cuán beneficioso es comunicar sin caer en la trivialización? En los últimos años, especialmente tras la pandemia, hemos visto un aumento drástico en la transmisión de información médica, tanto verdadera como falsa, a través de medios tradicionales y plataformas digitales. La Organización Mundial de la Salud incluso ha calificado esto como “infodemia”.
La Sobreinformación y su Impacto
La saturación de datos, recomendaciones, tratamientos, y tanto noticias legítimas como falsas, dificulta la obtención de información confiable basada en evidencia científica. Muchos especialistas han llegado a las redes sociales respaldados por su trayectoria en la radio y televisión, aunque también hay quienes se suben a la ola de la salud con ideas intrigantes y consejos no responsables.
En medios como la radio y la televisión destacan médicos prominentes, pero son las plataformas y redes sociales las que han dado lugar a “charlatanes” y “oportunistas”. Estos individuos, con títulos cuestionables como entrenadores emocionales y terapeutas holísticos, influencian a seguidores que muchas veces desconocen sus verdaderos motivos comerciales o ideológicos.
El Salto a los Escenarios
Dentro de esta vasta maquinaria de información, surge un fenómeno inesperado: médicos especialistas que, contando con un gran público, están comenzando a presentarse en teatros. Esto podría señalar una tendencia futura. Un ejemplo es el gastroenterólogo Facundo Pereyra, quien presentó su espectáculo “Modo Reset” en el ND Ateneo, y el cardiólogo Daniel López Rosetti, quien llevará al Ópera su conferencia titulada “Recetas para una buena vida”.
Daniel López Rosetti se encuentra preparándose para actuar en el teatro, abordando este nuevo reto con la seriedad que lo caracteriza. “Esta obra teatral es un medio a través del cual me comunico médicamente, incursionando también en segmentaciones ficticias donde interactúo con actores”, explica López Rosetti, quien ha dirigido Daniel Fernández.
López Rosetti asegura que no deja nada al azar respecto a la credibilidad que le ha otorgado su imagen popular. “Cada cosa que expongo está basada en bibliografía científica, y la obra ha sido respaldada por varias prestigiosas instituciones médicas, lo cual me llena de orgullo y motivación”.
El Riesgo de la Trivialización
En este contexto de amplia divulgación, surge la preocupación sobre el riesgo de trivializar la información médica. Alberto Cormillot, especialista en nutrición, señala que es crucial valorar la calidad de lo que se comunica y quién lo hace. “La información se ha difundido masivamente y ello conlleva peligros”, comenta.
Cormillot resalta los peligros que afronta un comunicador cuando intenta sobresalir por encima de los hechos, buscando más audiencia mediante relatos más llamativos que la misma evidencia científica que debería respaldar sus declaraciones. “Para comunicar salud, se necesita ser preciso y objetivo”, añade el médico, quien lleva más de seis décadas en los medios.
Los medios se han vuelto un escenario relevante para los médicos que buscan comunicar salud. Conrado Estol, neurólogo, menciona que las redes sociales han facilitado un cambio en la manera de hablar sobre salud. “Es importante que la población se acerque a profesionales serios para obtener información fiable”, aconseja.
En este panorama lleno de datos, el neurólogo Conrado Estol advierte sobre el riesgo de que una información imprecisa afecte las decisiones individuales. “Es fundamental diferenciar entre conocimiento basado en hechos y simples opiniones, pues la salud es un campo donde los errores pueden tener serias consecuencias”, enfatiza Estol.
Mientras tanto, otros profesionales como Facundo Pereyra han combinado sus conocimientos médicos con habilidades de comunicación para llevar su mensaje a un público más amplio. A pesar de algunas críticas, subraya la importancia de brindar contenido serio y verificado, contribuyendo al bienestar público.
Fernando Burgos, pediatra, destaca la responsabilidad de los profesionales de salud al comunicar. Es esencial asegurar que la información correcta prevalezca y llegue al público antes de que las falsedades se propaguen, ya que recuperar la confianza una vez perdida resulta muy complicado.
En resumen, a medida que los profesionales de la salud ganan protagonismo como influenciadores, el desafío es mantener un balance entre la adecuada divulgación y evitar la trivialización de información vital. La misión es clara: comunicar con ética, precisión y siempre respaldados por evidencia científica para lograr un impacto positivo en la sociedad.
