Nos dejó Jorgelina Vidal. Así se inician estas líneas que nos llenan de tristeza y pesar en esta jornada, una de las más desoladoras e injustas. Este viernes 4 de septiembre en horas de la madrugada, a los 54 años, Jorgelina perdió su larga batalla contra el cáncer. Combatió hasta el final, sin dejar nunca de mostrar la fuerza y la dignidad que la definieron en cada instante de su existencia. Se despide una colega ejemplar, pero sobre todo, una mujer brillante, una luchadora constante y una amiga entrañable.
Una Periodista de Corazón
Jorgelina era periodista por vocación, viviendo su oficio no solo como una profesión, sino como un compromiso con la realidad. Se formó en la Universidad de Morón, una institución que significó el inicio de su carrera en el ámbito de la comunicación y reforzó su vínculo con su tierra. Su lugar siempre fue el Oeste del Gran Buenos Aires.
Residía en Moreno junto a sus tres amados hijos: Luca, Mateo y Francisco. Allí forjó su hogar, definido por puertas abiertas para familia, amigos y colegas, donde la calidez siempre fue una constante. Cuando llegaba la hora de descansar y desconectar, se refugiaba invariablemente en la costa atlántica: siempre la playa, siempre en Pinamar, su lugar predilecto para llenarse de energía junto al mar.
Un Legado en el Periodismo
Su carrera profesional fue ejemplo de competencia y compromiso en cada redacción y estudio de radio o televisión por los que transitó. En el diario Clarín comenzó su camino en la antigua mesa de noticias y luego en la sección Política, donde su agudeza y rigor periodístico rápidamente dejaron huella. Relataba anécdotas de sus coberturas, describiendo cómo llevaba a cabo su trabajo mientras continuaba con cada uno de sus tres embarazos.
Con el tiempo, Jorgelina desarrolló una mirada profundamente enraizada en el territorio que mostró en los suplementos Zonales. Primero en el Zonal de Morón/Ituzaingó, y más tarde al abordar las noticias de La Matanza, el municipio más poblado del país. Sus artículos sobre la realidad del conurbano eran inigualables, ya que lograban narrar tanto las decisiones relevantes del poder local como las experiencias diarias de los vecinos.
Además de su extensa carrera en Clarín, su firma y su voz se hicieron presentes en la agencia de noticias Télam, CNN Radio y Radio Mitre, dejando siempre el recuerdo de una periodista completa y con talento. También fue parte del programa “Primera Mañana de CNN en Español”.
A quienes tuvieron la fortuna de estar junto a ella en una mesa de trabajo, guardia informativa o conversación casual, les quedará por siempre su generosidad, su impecable profesionalismo y su risa contagiosa. Jorgelina era de esas compañeras dispuestas siempre a ayudar, guiar a los recién llegados o escuchar al que lo necesitara.
Era una anfitriona por naturaleza, y le apasionaba reunir a sus seres queridos. En su casa de Moreno organizaba encuentros inolvidables y asados que se prolongaban en charlas interminables. Su empatía natural lograba unir a las personas.
Incluso en los momentos más difíciles de su enfermedad, su capacidad infinita para tejer lazos y transmitir vitalidad quedó demostrada. Durante los meses de tratamiento médico, creó un grupo de WhatsApp para mantenerse conectada con los suyos. Compartía en sus redes sociales los avances en su lucha contra el cáncer.
Lo que comenzó como un canal de comunicación familiar terminó uniendo a medio centenar de amigos, colegas y seres queridos que se aferraron a su optimismo y fortaleza. Incluso había espacio para su característico humor. Así de especial era Jorgelina. Y aunque temía a la muerte, nunca permitió que el desánimo la venciera: siempre enfrentó los desafíos con la cabeza en alto, con valentía y con una dignidad conmovedora.
Jorgelina Vidal nos ha dejado. Su partida deja un enorme vacío en el periodismo y un profundo dolor en el corazón de sus amigos, antiguos compañeros de redacción y familia. Nos queda su sonrisa, su ética intacta, su profundo amor por sus hijos y el legado de una mujer que honró la vida y su profesión hasta el último instante. Siempre la extrañaremos.
