A los 32 años, Fernando Javier Cappi se destacaba como todo un profesional en el mundo del kitesurf. Su compromiso con la seguridad era notable. Dueño de una escuela propia y también instructor de tiro, solía aprovechar cada fuerte viento para dirigirse a la laguna Setúbal, situada a unos escasos 10 minutos de Santa Fe.
Una Pasión Compartida
“El Chino”, como afectuosamente lo llamaban, invitaba con frecuencia a su pareja Karina Moya. Excampeona sudamericana de lanzamiento de martillo y ahora apasionada por la fotografía, Karina capturaba impresionantes imágenes de sus aventuras, alcanzando alturas de hasta 14 metros.
En la desafortunada tarde, la vida de Fernando se extinguió repentinamente mientras hacía lo que más amaba. Su novia de 28 años fue testigo y grabó los dramáticos instantes con su celular.
El Trágico Incidente
El sábado 7 de agosto, alrededor de las 17:00, mientras practicaba kitesurf en la laguna, específicamente en El Chaquito, sufrió un accidente mortal. Contaba con todo el equipo de seguridad necesario: casco amarillo y chaleco salvavidas.
Con nerviosismo, Karina observaba desde la orilla y la incertidumbre afloró: “¿Dónde estás, gordito? No te veo”, exclamó antes de soltar una exclamación llena de frustración. El desafortunado evento sucedió bajo el agua; Cappi quedó atrapado y no pudo salir a flote.
El cuerpo fue hallado el viernes al mediodía, luego de 20 horas de búsqueda, por la Prefectura Naval Argentina. Lo encontraron a 15 kilómetros del lugar donde lo vieron por última vez, específicamente en el canal de derivación frente al Club Náutico El Quillá.
Facundo Ortega, también instructor de kitesurf, reafirmó la meticulosidad de Cappi: todo el equipo de seguridad estaba en su lugar, incluyendo el casco y las botas.
Diego Sixto, profesor y amigo, explicó que ese día había tormentas con fuertes vientos de hasta 70 km/h, pero cuando sucedió el accidente, el viento había disminuido a unos 40-45 km/h.
Unas semanas antes, Fernando había estrenado unas nuevas botas, y se sospecha que no pudo desprenderse del kite a tiempo. El agua y los camalotes lo empujaron hacia abajo. La fiscal María Laura Urquiza esperaba los resultados de la autopsia para esclarecer el suceso.
Recordando a Fernando
Fernando tenía dos hermanos, Marcelo y Celina. Su madre, Paulina, aún vive, pero su padre Tomás, también instructor de tiro, falleció en 2019. Este próximo lunes, será recordado en una misa en la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe en Santa Fe.
Descrito por Liliana Armando, madre de una de sus alumnas de tiro, como alguien afectuoso que siempre tenía una palabra de aliento, Fernando logró impactar a todos a su alrededor, incluso a los más jóvenes como su hija de 13 años.
A través del kitesurf y su amor por el agua, Fernando creó un legado de unión entre personas que, quizá, no tenían mucho en común. Diez vidas y una historia influyeron en los demás; su pasión por el mar nos recuerda que vivió intensamente hasta el último suspiro.
