Por Inés Zerboni (*)
Recientemente, una profesora mencionó que su hijo, quien fue el mejor alumno al concluir el bachillerato, tuvo que dejar la universidad porque carecía de los conocimientos matemáticos necesarios para seguir adelante.
Desafortunadamente, esto no es un incidente único.
Lo observo a diario en las aulas: estudiantes de nivel secundario que aún requieren usar los dedos para sumar, que hacen marcas para restar o que no pueden realizar una división básica. También encuentro otra parte del desafío: maestros que admiro por su dedicación a la enseñanza, pero que confiesan: “yo misma temo a las matemáticas” o “es la primera vez que imparto esta materia y no sé cómo hacerlo”.
Importancia de las Matemáticas en la Vida Diaria
La matemática no es únicamente un requisito para acceder a carreras universitarias o campos como la física o la química. La utilizamos al calcular nuestros gastos en una tienda, determinar el tiempo de viaje a un destino, analizar un préstamo o entender una estadística. La falta de conocimiento matemático limita nuestra comprensión del mundo, afecta nuestra capacidad para tomar decisiones informadas y reduce nuestra autonomía. En resumen, es una herramienta clave para ejercer nuestra libertad personal.
Panorama Matemático en Argentina
Los resultados de las pruebas PISA 2025, que examinan las habilidades de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, reflejan nuevamente la gravedad del problema. Ocho de cada diez jóvenes argentinos de 15 años no alcanzan niveles básicos en Matemáticas. El país logró solo 367 puntos, el puntaje más bajo desde que participa, ubicándose en el puesto 75 de 91 países y en el lugar 8 entre 13 países latinoamericanos, por detrás de Uruguay (405 puntos) y Chile (403).
Necesidad de un Diagnóstico Claro
Quizá lo más alarmante no sea la situación presente, sino la tendencia a la baja que lleva más de 15 años y que podría empeorar. Este descenso ha ocurrido bajo diferentes gobiernos y condiciones económicas. Echar culpas no recuperará el tiempo ni el aprendizaje perdido para millones de estudiantes.
Si queremos progresar, debemos identificar por qué los estudiantes argentinos no están adquiriendo habilidades matemáticas. Algunas razones son generales y afectan todas las materias, como el ausentismo, mientras que otras son particulares de las matemáticas: una formación docente desactualizada y la ansiedad que muchos maestros sienten al enseñarlas. Sin embargo, aún necesitamos una visión completa. Aunque tenemos datos sobre el nivel de conocimiento de los alumnos, carecemos de estudios que expliquen todas las causas. Es imperativo realizar un diagnóstico específico para guiar un plan de acción.
Iniciativas Locales e Internacionales
Mientras esperamos ese estudio, no podemos quedarnos sin actuar. En Argentina, algunas provincias y organizaciones sociales ya trabajan en programas de matemáticas. Por ejemplo, desde el Proyecto E se ha implementado un plan de recuperación matemática para asegurar que todos los estudiantes del distrito de San Antonio de Areco fortalezcan sus bases en el área. Este programa establece objetivos precisos y sigue una enseñanza clara y gradual. Paralelamente, se trabaja en la formación continua de los docentes participantes, brindándoles apoyo en el aula. Estas experiencias locales son valiosas para probar métodos, evaluar resultados y aprender qué condiciones se necesitarían para aplicarlas a mayor escala.
Es posible mejorar. Nuestros vecinos, como Uruguay y Chile, están en una posición más favorable. Singapur, por su parte, lleva más de 15 años destacando en matemáticas a nivel mundial: enseña pocos temas pero profundamente, utiliza el método CPA que avanza de lo concreto a lo pictórico y luego a lo abstracto, e invierte en la formación de sus educadores.
El Compromiso de Mejorar
La cuestión ya no es si hay soluciones, sino si estamos dispuestos a implementarlas. Los países que han mejorado sus resultados no lo han logrado mediante fórmulas mágicas, sino estableciendo prioridades, trabajando con evidencias y manteniendo el rumbo durante años. Necesitamos decisión política para que la enseñanza de la matemática se convierta en una prioridad nacional, con objetivos claros, recursos, evaluación y un compromiso que supere cambios de gobierno. Argentina ya ha perdido demasiadas oportunidades. Ahora es momento de sumar esfuerzos y multiplicar oportunidades. Solo así hallaremos la solución. Porque cuando una sociedad no aprende matemáticas, no solo se priva de conocimientos: pierde la capacidad de tomar decisiones acertadas, fomentar el desarrollo, innovar y construir un futuro con más libertad y oportunidades para todos.
(*) Inés Zerboni es licenciada en Psicopedagogía, magíster en Neuropsicología Pediátrica y directora de la Fundación Proyecto E.
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