Una experiencia laboral inesperada
Lo que comenzó como una solución temporal ante las dificultades económicas, se transformó en un trabajo bastante agradable y motivador para ella. Al igual que muchos otros en Argentina, decidió comenzar a trabajar como conductora para Uber por tres razones: pagar el alquiler, cubrir los baches de un emprendimiento que aún no despega, y para evitar el confinamiento en casa, lo que le afecta negativamente a nivel mental.
Popular en redes sociales
Daiana Mazacote, de 29 años, compartió recientemente un video en sus redes sobre su vivencia manejando una app de transporte, sin prever el impacto que tendría. En el video describe su jornada típica conduciendo alrededor de ocho horas, destacando aspectos económicos como que por hora gana alrededor de diez mil pesos, de los cuales debe deducir los gastos de combustible y comida.
Consejos y atención inesperada
A medida que el video se volvió viral, comenzó a recibir múltiples consultas para conocer más sobre su experiencia. “La mayoría de las preguntas provienen de mujeres que dudan o no se atreven a comenzar a conducir. Me preguntan sobre seguridad, si tengo temores, y cuánto gano después de gastos. Sin quererlo, me convertí en una especie de consejera -comenta sonriendo-, pero siempre aclaro que sólo hablo desde mi experiencia personal. Mi prioridad ahora es familiarizarme con el oficio, no maximizar mis ingresos”, explica.
Destacando con estilo propio
Un detalle que no pasa desapercibido al subir a su Peugeot 206 es su estilo peculiar. “Me gusta arreglarme y subir al coche vestida como si fuera a una fiesta o a una oficina en Puerto Madero -dice riéndose-. Valoro estar cuidada, con maquillaje, perfume y un atuendo llamativo pero cómodo, nada de ropa deportiva o alpargatas. Jamás uso tacones altos, prefiero zapatillas urbanas. Esto sorprende tanto en las redes como a las pasajeras que suben.”, afirma Daiana.
Daiana dice que solo opera en San Miguel, área donde vive y que conoce bien, y sube exclusivamente “mujeres” a su auto modelo 2009. “Frecuentemente trabajo de noche cuando es más tranquilo, para minimizar riesgos, aunque siempre existen. Me grabó cada viaje usando una función de la app para asegurar mi seguridad.”, añade.
Motivación detrás del volante
Daiana vive con su pareja Nahuel, a quien conoció conduciendo, y que trabaja en una fábrica. Su decisión de convertirse en conductora de app surgió después de involucrarse en el mismo ámbito que su novio: “Me pregunté por qué no intentarlo yo también si mi empeño previo no está funcionando”, confiesa.
Su otro proyecto es un negocio de carteras llamado Hanna Bags, en el que colabora con su madre. “Ella aporta el capital y yo gestiono la mercancía, las entregas y el contenido en redes. Aunque ahora está algo parado, me atreví a lanzarme como conductora, al igual que muchos otros argentinos que buscan maneras de avanzar.”, comenta.
El salto a este mundo se debe en parte al coche que Daiana obtuvo tras un divorcio, aunque no sabía conducir en su momento. Aprendió hace un año, sacó su licencia, sin prever que ahora pasaría largas horas al volante. “Recibo comentarios en la calle, tipo ‘anda a lavar los platos’, pero los tomo con humor y sigo mi camino tranquila”, indica la joven que siempre ha optado por trabajos sin dependencia laboral.
A pesar del miedo inicial que Daiana sintió, el “miedo a lo desconocido” llegó al estar interactuando constantemente con extraños en su coche. Padece ansiedad social, pero gracias a la medicación adecuada está avanzando bien y ve en esta experiencia un reto estimulante.
Su pareja está algo intranquila con su trabajo, preocupado por los posibles peligros a los que podría exponerse. No obstante, entiende la necesidad económica actual. “Sé que no será eterno; es solo temporal hasta poder dedicarme totalmente a mi marca de bolsos.”, dice.
Daiana no pierde oportunidad para hablarle a sus pasajeras sobre su negocio de carteras, usándolo como una forma de promoción directa. “En el trayecto las informo sobre mi emprendimiento, les paso mi Instagram, y si viven cerca les ofrezco la entrega. La interacción cara a cara con la vendedora genera confianza y, a veces, cerramos ventas en el auto.”, narra.
Consciente de que su apariencia causa impacto, Daiana afirma que va más allá de los estereotipos que existen. “Hoy en día muchos jóvenes enfrentamos problemas laborales… Intenté buscar por otros caminos sin éxito, así que no me hago problemas por trabajar ocho horas conduciendo.”, aclara.
El aroma a Victoria Secret que perfuma cada trayecto en su Peugeot es parte de su identidad en el ‘trabajo’. Ella también incorpora aromas de Zara de vainilla e Isadora Cherry como fragancias personales. “Es mi toque personal, mi ADN en mi espacio de trabajo. Me encanta crear un ambiente agradable que también disfruten las pasajeras. Limpio el coche regularmente, aunque sin obsesionarme.”, concluye.