La llegada del Papa León XIV a un país expectante
Con las calles adornadas con banderas del Vaticano, la noticia de la llegada del Papa León XIV al territorio nacional se ha materializado. Las multitudes se aglomeran alrededor de la Casa Rosada, ansiosas por presenciar el paso del líder espiritual, siendo esta la primera visita papal en 39 años.
Una oportunidad sin precedentes para los ciudadanos
Mirta Sánchez y su esposo, Sergio, decidieron últimamente acudir a la Plaza de Mayo para ser partícipes de este evento excepcional para el pueblo argentino. Llegaron cerca de las 14:30 horas, conscientes de la importancia de este acontecimiento para la nación unida por la fe. “Anhelamos paz, unidad y que la inteligencia artificial no nos consuma lentamente”, comenta Mirta con expectativa.
Con una hija en tratamiento en la Fundación Don Orione, Mirta valora especialmente la visita de León XIV al lugar en Claypole.
Reencuentros y memorias compartidas
Las hermanas Rosa y Silvia, provenientes de Lomas de Zamora, decidieron viajar juntas en colectivo para llegar a tiempo al encuentro con el Papa en la Plaza de Mayo, que tuvo lugar pasadas las 17:30 horas. Las hermanas describen el ambiente alegre, lleno de fe y esperanzas que las llevó hasta allí. Silvia recuerda con emoción la similitud con la visita de Juan Pablo II en 1987: “La emoción es casi la misma. Mañana asistiremos a la misa en el Monumento de los Españoles, y planeamos salir temprano, anticipando la gran concurrencia”, expresa Rosa.
Desde Paraguay, Lorenza Cardozo y su hijo vinieron ondeando su bandera nacional. En medio de una crisis social y económica que afectó recientemente a su país, buscan tranquilidad y consuelo en los mensajes del Papa. Su estancia se prolongará hasta el miércoles para participar de las misas.
“Llegamos ayer con esta esperanza, especialmente con nuestra situación actual en Paraguay. Hoy rogamos por ello. Confiamos en que el representante de Dios nos dé la esperanza y el respaldo para superar este momento difícil”, menciona Lorenza, natural de Asunción, mientras usa la oportunidad para vender chipa entre los convocados.
Marcela y su hija Carolina también se acercaron, ondeando banderas del Vaticano. Desde Lomas de Zamora, vinieron motivadas por una gran fe y el deseo de Carolina de experimentar un evento que ocurrió antes de su nacimiento. Marcela espera un mensaje de unión y paz, dejando a un lado la influencia de la política: “Queremos que sea un mensaje que promueva la unión familiar”. Ambas planean regresar el lunes para asistir a la llegada de León XIV a la Universidad Católica Argentina (UCA).
La noticia continúa en desarrollo.
MG
