La tendencia creciente de los alimentos “milagrosos” en redes sociales
Frases como “Descubre 5 alimentos que actúan igual que Ozempic, pero nunca te lo contó un nutricionista” y “Mounjaro natural: más sencillo de lo que imaginas” están ganando popularidad en las plataformas de redes sociales. Los usuarios comparten contenidos que, supuestamente, brindan métodos naturales para perder peso aplicando estrategias similares a las de medicamentos conocidos por su efecto en la hormona GLP-1.
Virginia Busnelli, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, señala que estas afirmaciones carecen de respaldo científico. Según ella, la creencia en métodos milagrosos para bajar de peso está basada en malas interpretaciones sobre la obesidad. No hay alimento que, por sí solo, incremente la secreción hormonal ni que pueda ser comparado con la inducción farmacológica.
Entendiendo el papel de la hormona GLP-1
Busnelli explica que el GLP-1 es una hormona liberada por el cuerpo al consumir alimentos, teniendo un rol crucial en la señalización de la llegada de comida y en la regulación del apetito y la glucosa en sangre. Los fármacos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro imitan estas funciones del GLP-1, contribuyendo a la señalización de saciedad hacia el cerebro, la liberación de insulina, y el control del vaciado gástrico.
La posibilidad de comparar el efecto de estos medicamentos con alternativas naturales es cuestionada por Alberto Arribas, experto en gastronomía nutricional. Él habla sobre un malentendido al comunicar que ciertos alimentos pueden reemplazar medicamentos, en lugar de ser considerados como parte de un tratamiento integral que incluye fármacos.
El efecto del GLP-1 incrementado de forma natural tras la comida es breve debido a su rápida degradación por el organismo. Por el contrario, medicamentos como la semaglutida han sido diseñados para prolongar esta activación por más tiempo, con dosis administradas incluso semanalmente.
Arribas concluye que ningún alimento define un “alimento mágico GLP-1”, sino que estos medicamentos actúan específicamente sobre varias vías hormonales y metabólicas. Equiparar una mezcla de alimentos con un tratamiento farmacológico es confundir tratamientos muy distintos.
La mezcla “Mounjaro natural” y los malentendidos
En plataformas como TikTok, mayormente en portugués, circulan videos promocionando una mezcla de psyllium, chía y lino como el “Mounjaro de los pobres”, vendida por precios bajos y presentada en cápsulas. Se dice que contienen fibra soluble formando un gel que podría aparentar una respuesta de saciedad similar.
No obstante, como afirma la nutricionista Natalia Antar, la fibra soluble que ofrecen también está disponible en frutas, semillas y legumbres y, aunque puede contribuir a la saciedad, no debe confundirse con las acciones de un fármaco.
Revisando la lista de supuestos alimentos “GLP-1”
Explorando las redes, surge una lista de alimentos promocionados como estimulantes de GLP-1: huevos, yerba mate, kefir, y más. Sin embargo, Arribas insiste en que la saciedad es un proceso complejo, afectado por múltiples señales interconectadas en vez de un único mecanismo hormonal.
El punto no es buscar un alimento que incremente GLP-1 sustancialmente, sino buscar una dieta que promueva calidad nutricional, saciedad, salud metabólica, y mantenimiento de masa muscular.
Para cerrar, aunque algunos alimentos como la palta, frutos secos y pescados aporten nutrientes que pueden influir en señales intestinales relacionadas con GLP-1, no existe evidencia que respalde un incremento clínicamente significativo en humanos.
Entendiendo el papel de los medicamentos en el tratamiento de la obesidad
En la actualidad, los agonistas del GLP-1 son frecuentemente discutidos en medios, pero Arribas advierte del peligro que representa su uso indebido sin recomendación médica. Estos fármacos funcionan aliviando la lucha contra el hambre persistente, permitiendo modificaciones más estables de los hábitos.
Virginia Busnelli recalca que aunque la pérdida de peso puede lograrse sin medicación, la decisión de integrar tratamiento farmacológico se hace según las necesidades individual’s. Ninguna dieta o alimento ha demostrado ser capaz de incrementar de forma adecuada el GLP-1 como para tratar la obesidad por sí solo.
