Siguiendo la tendencia iniciada durante el Mundial de fútbol, los viajeros de la Ruta 2, durante estas vacaciones de invierno, pueden disfrutar de una parada para refrescarse en su camino hacia las playas de la Costa. Este conocido trayecto hacia Mar del Plata y otros destinos turísticos ahora ofrece numerosas opciones para que los viajeros se hidraten. No solo hay bebidas: también se puede aprovechar para degustar diversas propuestas gastronómicas.
Un nuevo placer en el viaje
Como decía el recordado “Pipo” Pescador hace más de cincuenta años, “viajar es un placer”. Esta agradable experiencia puede trasladarse desde el vehículo a distintos puntos de degustación en la ruta. Los 390 kilómetros que componen la Autovía 2 (desde Alpargatas en Berazategui hasta la entrada en la Avenida Champagnat de Mar del Plata) han visto una creciente expansión de ofertas culinarias en ambos márgenes de la carretera.
Estos puestos invitan a detener el trayecto. Entre los turistas, se observa una moda de unir los destinos con una o dos paradas intermedias. Es tanto una propuesta como un consejo: el recorrido puede convertirse en una experiencia diferente.
Espacios consolidados y emergentes
Clarín identificó al menos 12 locales, paradores o áreas favoritas entre los viajeros. Existen más, que intentan establecerse como nuevos emprendimientos.
Entre los lugares ya consolidados, se encuentra Atalaya, cerca de Chascomús, famoso por sus medialunas de manteca desde 1942. Ahora, con un menú renovado, ofrece espacios ampliados y nuevas instalaciones en ambos lados de la carretera, permitiendo paradas tanto de ida como de vuelta.
También se deben considerar las sucursales de importantes cadenas de hamburguesas y las estaciones de servicio, no solo para repostar combustible, sino también para ofrecer alternativas que hagan el viaje más agradable.
Iniciativas y cambios en la experiencia vial
La empresa concesionaria de la autopista, Aubasa, ha notado esta tendencia. Dentro de la empresa reconocen un “cambio cultural, con nuevos hábitos familiares” y han aprobado permisos para que más empresas privadas liciten por la construcción de nuevas áreas de servicio en las rutas 2 y 11.
Como reportó Clarín, la convocatoria prevé la construcción de cuatro áreas de servicio que incluirán estaciones de servicio, ofertas gastronómicas, minimercados y servicios automovilísticos.
Se prevé la construcción de dos nuevos complejos sobre la Autovía Provincial 2 y otros dos en la Ruta Provincial 11, ubicados estratégicamente en áreas de alta circulación durante las temporadas de verano, Semana Santa y fines de semana largos.
Dónde disfrutar de una buena comida en la ruta 2
Continuando con la oferta culinaria, a continuación se mencionan algunos lugares destacados, ordenados según su posición en el recorrido de la Autovía 2, y no necesariamente por la calidad de sus productos.
Como se mencionó, Atalaya es la “primera” estación culinaria en el kilómetro 113, con su ubicación original en sentido hacia Mar del Plata, aunque también cuenta con una sucursal en el lado opuesto.
En el kilómetro 122, dentro de Chascomús, está Entre Pueblos. Ideal para quienes regresan a CABA, se sitúa debajo de un puente que eleva la carretera y se especializa en sándwiches con combinaciones únicas. Dispone de mesas tanto en interiores como en un pequeño parque.
Si no hay lugar allí, el antiguo ACA de Chascomús, en la misma colectora, ofrece platos rápidos y un menú más tradicional para quienes prefieren el estilo de un restaurante de carretera.
Si el conductor pierde la noción del kilómetro y “pasa” un pueblo, no hay problema. En el kilómetro 157, a la derecha del camino, se encuentra La Matera, conocida por sus grandes sándwiches.
Este lugar comenzó como un pequeño puesto en la avenida de entrada a Lezama, y sigue allí con la posibilidad de hacer pedidos anticipadamente para evitar las esperas. Este kiosco ha inspirado la apertura de otros tres locales cercanos que también son opciones viables para quienes pasan por allí.
Si el viaje no demanda un gran almuerzo, CaféQuevá en el kilómetro 174 resulta ideal. Ofrece café de especialidad con pasteles y un área de descanso en el parque, siendo un buen lugar para estirar las piernas, descansar y disfrutar del aroma a eucalipto que acompaña a los dulces provenientes de los trópicos.
En el kilómetro 183, ya en Castelli, encontramos Minotauro, un lugar de renombre que se autodefine como “el mejor y más completo parador”. En funcionamiento desde 1982, ofrece servicios para todo tipo de viajeros y, manteniéndose al día, incluso acepta mascotas. Desde 2022, también cuenta con un bioparque.
Pasada esa localidad, Santa Narcisa, en el kilómetro 196, representa el sueño de un maestro quesero que quería que todos pudieran disfrutar de sus lácteos. Este parador, abierto a finales de 2024, ofrece sándwiches tradicionales y una vasta selección de cuajadas.
En la mitad del camino hacia Mar del Plata, las rutas se bifurcan: la 63 lleva a los que se dirigen a las playas de la Costa, Pinamar o Cariló, mientras que la 2 sigue su curso hacia el sur. En Dolores, las opciones se incrementan. En el kilómetro 202, Sanguchazo se hace destacar por su nombre, mientras que Majirena en el kilómetro 204, es una pintoresca casita rodeada de árboles que actúa como una despensa boutique, ofreciendo especias, hongos secos, tablas de quesos, sándwiches listos para llevar y productos regionales.
En el mismo “complejo”, y siempre en la mano opuesta a las playas, la Parrilla Carlitos mantiene casi todo el día su asador en funcionamiento, también en el kilómetro 202, en Dolores.
En el último tramo del viaje, encontramos a Ama Gozúa (km 274 en Maipú), un restaurante de pueblo que la pandemia golpeó. Sin embargo, Favio Garri, uno de sus clientes, junto con otros socios recuperaron este espacio, revitalizando sus ofertas gastronómicas y recuperando su esplendor en la ruta.
Finalmente, el Food Truck de Las Armas en el kilómetro 300 (en el cruce con RP 74) es un último punto de interés. Aunque ya falta poco para el destino, este lugar ofrece una opción rápida y contundente con un toque artesanal que contrasta con las cadenas de comida convencional.
Los emprendimientos privados coinciden con una estrategia de la concesionaria. La autorización de cuatro nuevos paradores en los próximos años, según explicó el presidente de AUBASA, José Arteaga, busca no solo incrementar los servicios comerciales, sino también mejorar la infraestructura para ordenar y optimizar el uso de la ruta.
“La autopista puede ser más que un simple lugar de tránsito veloz: puede ofrecer previsibilidad, descanso, servicios atractivos, un paisaje agradable y en general, una mejor experiencia de movilización”, subrayó Arteaga.
AS
