El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune que provoca que el propio sistema inmunológico ataque los tejidos del cuerpo. Aunque no es visible externamente, su síntoma más común es notoriamente incómodo. Esta afección, llamada también síndrome seco, debe su nombre al oftalmólogo Henrik Sjögren, quien la documentó en 1933.
El síndrome afecta predominantemente a mujeres mayores de 40 años, extendiéndose mucho más allá del “ojo seco”. Muchas de las afectadas experimentan también sequedad en la boca, aunque puede presentarse en diversas áreas del cuerpo, no todas ellas tan conocidas.
Un cuadro crónico del sistema inmunológico
Esta condición crónica compromete principalmente a las glándulas encargadas de mantener la humedad en los ojos y la boca. La producción de lágrimas y saliva se reduce, dando lugar a los síntomas más habituales del síndrome: sequedad ocular y oral.
En los ojos, es posible que haya una sensación de arenilla o picazón, mientras que en la boca, la sequedad puede dificultar masticar y tragar, además de provocar ulceraciones. No obstante, el síndrome de Sjögren va más allá de estas manifestaciones, pudiendo causar molestias vaginales, lo que puede aumentar la incomodidad durante las relaciones sexuales, picazón o infecciones.
También pueden presentarse síntomas como cansancio, dolor y rigidez en las articulaciones, tos seca, resequedad en la piel y erupciones cutáneas.
Prevalencia en mujeres y diagnóstico
La prevalencia exacta del síndrome de Sjögren no es conocida, pero se observa mayormente en personas entre 40 y 60 años, con una proporción de 9 mujeres afectadas por cada hombre, según la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR).
El alcance del síndrome puede ser extenso, afectando órganos como riñones, pulmones, corazón, músculos, articulaciones y nervios, según el SAR. Es por ello que una evaluación adecuada debe ser realizada por un reumatólogo para determinar su tratamiento, que puede ser multidisciplinario.
La causa principal del síndrome es el mal funcionamiento del sistema inmunológico que, en lugar de proteger, ataca los propios tejidos, en particular las glándulas, pero también puede dañar otros tejidos del organismo. Esto genera inflamación y puede llevar a una atrofia, explicando muchos de los síntomas de sequedad.
El síndrome puede desencadenarse por infecciones, uso de ciertos medicamentos, estrés intenso o la presencia de otras enfermedades, sumado a factores genéticos.
Debido a la diversidad de síntomas que presenta, el síndrome de Sjögren suele detectarse en distintas especialidades médicas. Esto se debe a que los síntomas no siempre aparecen al mismo tiempo.
Para confirmar el diagnóstico, es esencial verificar objetivamente la sequedad ocular y bucal. Esto puede incluir pruebas oftalmológicas, análisis de sangre, biopsias de glándulas salivales menores y ecografías. La adecuada interpretación de estos estudios, junto a la experiencia del especialista, es clave para identificar la enfermedad, señala Ana Lizarraga, médica reumatóloga de SAR.
Franco Pakoslawski, oftalmólogo y codirector del Centro Integral de la Visión, expone que el síndrome produce un ataque autoinmune a las glándulas lagrimales, reduciendo la producción de lágrimas y posiblemente afectando su calidad.
Este tipo de ojo seco puede causar molestias significativas, dificultando actividades cotidianas como la lectura, trabajar frente a una pantalla, usar el celular o conducir, especialmente durante la noche. La falta de humedad también puede afectar el sueño y el confort al dormir.
En cuanto a la sequedad bucal, la odontóloga Jacqueline Melamed, docente de periodoncia en la Universidad de Buenos Aires, menciona que los pacientes con Sjögren pueden requerir controles dentales más frecuentes debido a la disminución salival.
Aunque históricamente desatendida en la investigación, el síndrome de Sjögren está recibiendo más atención ahora, con nuevos estudios y posibles tratamientos en desarrollo. La Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas (ACAPER) aboga por incrementar el conocimiento sobre el tema para facilitar diagnósticos tempranos.
El 23 de julio se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Sjögren. Mariana Cambiasso, presidenta de ACAPER, señala que estas iniciativas promueven la conciencia sobre la importancia de un abordaje interdisciplinario y recuerdan que un diagnóstico precoz es el comienzo de un proceso hacia el bienestar, no una sentencia definitiva.
AS
