El doloroso adiós de Denise y su impacto en Graciela
A sus 61 años, Graciela Salazar irradia una notable fuerza. Siempre impulsa hacia adelante, se motiva y no se detiene frente a sus objetivos. No obstante, confiesa que una parte de ella murió hace tres años cuando su hija, Denise Rodríguez, decidió dejar este mundo. Desde entonces, se enfrenta a diario con el desafío de encontrar razones para vivir y llevar a cabo sus tareas laborales pese al vacío. Era consciente de que la exigencia de su hija le proporcionaría una energía adicional.
Un mensaje de amor y lucha por la salud mental
En abril de 2023, Graciela encontró la carta de despedida de su hija. Era un testimonio conmovedor y perturbador, que también encerraba un significado profundo. “Es necesario que continúes adelante, el mundo te necesita. Lucha por la salud mental y un mundo mejor. Eres la mejor persona que he conocido”. En otro fragmento, Denise expresaba su agotamiento y su deseo de descanso, asegurando que siempre estaría presente en espíritu.
El síndrome de un vínculo eterno
Graciela dedica sus días al marketing y a su labor como coach ontológica. El mandato “necesito que sigas adelante” que Denise le dejó es lo que la mantiene en pie, el impulso que día tras día le proporciona la fuerza necesaria para continuar, a pesar de que, naturalmente, en ocasiones vacila. Se siente en una misión continua para combatir el estigma en torno al suicidio y concienciar sobre la salud mental.
Un llamado a romper el silencio
El 10 de septiembre marca el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, pero el 13 del mismo mes se convocará a una reunión en silencio frente al Congreso Nacional, organizada por Empesares, un proyecto que acompaña emocionalmente a quienes han perdido a seres queridos. Graciela invita a la sociedad a unirse a esta causa y a abandonar los tabúes que rodean la salud mental.
La problemática del suicidio es crítica en Argentina, donde se ha convertido en la principal causa de muerte entre los jóvenes. El informe oficial revela que entre 2017 y 2025 los casos se incrementaron en un 57.6%, siendo 5,209 las personas que se quitaron la vida solo el año pasado.
Graciela relee constantemente la carta de Denise, que valora como un vínculo tangible de amor. Cada palabra está cargada de serenidad y afecto. Refleja un lazo espiritual que fortalece diariamente mediante la búsqueda de señales y consejos espirituales. El impacto de recibir la carta en la comisaría fue uno de los momentos más destacados de su vida.
Antes de concentrarse en los últimos días de su hija, Graciela recuerda con admiración la determinación de Denise por vivir. Denise intentó de todo para superar sus desafíos mentales, desde terapias hasta talleres creativos y artísticos. Su energía la llevó a enseñar danza y expresión corporal incluso en la comunidad de la villa 31.
Había una lucha constante contra un diagnóstico que Denise nunca llegó a conocer completamente. Esto, combinado con su sensibilidad y vulnerabilidad, generaba altibajos emocionales que fueron un gran desafío para ella. Vivía autónomamente en San Telmo y enfrentaba el temor de ser juzgada por su condición.
Graciela resalta la importancia de la empatía y la comunicación abierta sobre la salud mental. Es crucial desestigmatizar el tema y formar a las instituciones educativas en inteligencia emocional. Participa activamente en iniciativas que promueven la prevención del suicidio, motivada por el legado de su hija.
Finalmente, Graciela cumple el deseo postrero de Denise. Al concluir el año, tiene planificado esparcir sus cenizas en el mar, junto a las de su padre, cumpliendo así la última voluntad de su hija, quien tenía un profundo amor por el océano.
