Un Encuentro que Cambió Destinos
Matías Newton habría sido futbolista de no ser por el camino que se cruzó Federico Martín Aramburú. Hoy, Matías es asistente técnico en categorías infantiles y juveniles en el club Newman, y fue el amigo más cercano de Federico. Sus amigos lo eligieron para reflejar quién fue Federico, el ex jugador del CASI, Los Pumas y Biarritz Olympique, asesinado en París en 2022. Actualmente, el caso se encuentra en juicio oral.
Matías se encontraba en Atlanta cuando recibió la trágica noticia mediante un mensaje de WhatsApp. Era la madrugada del 19 de marzo de 2022. Loïk Priol y Romain Bouvier, quienes forman parte del movimiento de ultraderecha francesa GUD, están siendo juzgados en París desde septiembre, enfrentando la posibilidad de cadena perpetua.
Un Vínculo Inquebrantable
—Matías, cuéntanos, ¿cómo fue que conociste a Federico?
—Nos conocimos en el CASI. Federico comenzó a jugar rugby a los 4 o 5 años. Era de la camada del 80, y yo del 81, más joven por un año. Nos encontramos en 1993, inicialmente más por el fútbol que por el rugby. Las dos camadas se fusionaron con el tiempo. Desde el comienzo, supe que él era especial. Lo percibí como un hermano mayor, con un carisma único. Su amistad, que duró tres décadas, fue fundamental en mi vida. Aunque él vivía en Francia, nunca perdimos el contacto. Nuestras conversaciones fueron las más profundas y me hace bien recordarlo.
Matías fue parte del viaje de vida junto a Federico en el CASI y lo acompañó como testigo en su boda.
—¿Cómo era Federico realmente?
—Él irradiaba luz en su entorno. Poseía una habilidad excepcional para conectar e inspirar a las personas. Hacía que todos se sintieran especiales, únicos. Era un líder innato, un capitán en cada equipo y un pilar entre sus amigos.
—¿Era también un líder solidario, alguien que abrazaba a todos?
—Un verdadero líder en el sentido más auténtico, que cuidaba de los suyos. Me inspiró a mejorar cada día, siempre motivando a los demás de una manera positiva.
Recordando Momentos Inolvidables
—¿Qué anécdotas vienen a la mente sobre él?
—Recuerdo un partido crucial contra Chapagnat, donde demostró su liderazgo. Durante un scrum, tomó el control, se lanzó al frente y logró el tan ansiado try. Más tarde, cuando se retiró, decidió jugar un último medio año en CASI, no para un espectáculo de despedida, sino para estar ahí, con sus amigos y el equipo.
—¿Era fácil para él crear amistades?
—Absolutamente. Su capacidad para conectar era impresionante, formando vínculos en múltiples círculos. Ya sea en Los Pumas, el CASI, o en sus emprendimientos, su talento para unir personas era notable.
—¿Qué representaba el rugby para ustedes?
—El rugby era nuestra pasión. En el CASI, aprendimos valores fundamentales como la amistad y el compañerismo, y Federico encarnó esos valores como nadie. Era alguien que todos querían, tanto en los buenos como en los malos momentos.
—Federico siempre avanzó sin importar el reto. ¿Cómo era su personalidad?
—Con una dedicación inquebrantable hacia lo que amaba, siempre ofreció lo mejor de sí. Lo profesional y personal eran aspectos en los cuales destacaba. Su esfuerzo y sacrificio fueron los pilares de su éxito.
—Abandonó Derecho para seguir el rugby, ¿cierto?
—Sí, aunque no finalizó la carrera, sus habilidades humanas hablaron por sí solas. Encontró el éxito por su talento natural y actitud mental positiva.
—¿Cómo asumió roles de liderazgo?
El liderazgo fue parte de su esencia. Desde pequeño, fue designado capitán, motivado por su habilidad para guiar y conectar, ya sea en los equipos profesionales o en las situaciones más difíciles.
—¿Crees que la justicia era uno de sus valores principales?
—Sí, siempre mostró un trato justo hacia todos. Nunca se dejó llevar por títulos o estatus; siempre respetó y valoró a las personas por igual.
—Como testigo de su matrimonio, ¿cómo recuerdas ese día?
—Un día lleno de felicidad y amor. Estaba muy concentrado en los detalles, queriendo que todo fuera perfecto para su esposa, María, a quien amaba profundamente.
—Y luego en su vida en Biarritz, ¿cómo fue su experiencia allí?
—Tuvo éxito en múltiples ámbitos, con una exitosa carrera en el rugby y como empresario. Supo equilibrar su vida entre Francia y Argentina, llevando siempre su impronta vasco argentina presente.
—En cuanto al trágico acontecimiento, ¿cuál fue tu reacción al enterarte?
—La noticia fue un choque. Estaba en Atlanta y recibir esa noticia fue devastador. Sin embargo, decidí seguir adelante, honrando su memoria, porque sé que eso es lo que él habría querido.
—Por último, si pudieras hablarle ahora, ¿qué le dirías a Federico?
—Le agradecería por haber compartido su vida conmigo. Fue un honor tenerlo como amigo. Mantengo vivo su recuerdo, porque mientras lo recordemos, nunca se irá del todo.
En París, el juicio sigue su curso en busca de justicia. Aunque se fue demasiado pronto, su legado perdura.
