Un Avance en la Curación del VIH: El Caso de Oslo
Un exitoso trasplante de células madre con una mutación específica, proveniente de un hermano, ha resultado en la recuperación de un paciente de VIH, sumando ahora diez personas que han superado esta enfermedad desde que el caso del “paciente de Berlín” salió a la luz en 2009.
La Importancia de la Mutación CCR5-delta 32
El estudio del “paciente de Oslo”, que fue llevado a cabo por el Hospital Universitario de Oslo y publicado en Nature Microbiology, resalta la importancia de la mutación genética CCR5-delta 32. Esta mutación bloquea la entrada del virus en las células inmunitarias, lo cual es crucial para la curación.
Significado para la Investigación Científica
El avance del caso de Berlín a diez casos de remisión proporciona un cúmulo de datos valioso para entender mejor el proceso de curación y avanzar en estrategias de erradicación. Así lo señala María Salgado del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona, quien formó parte del estudio.
El “paciente de Oslo” fue diagnosticado con VIH a los 44 años y a los 63 recibió un trasplante de células madre para tratar un cáncer hematológico. El donante, inusitadamente, fue su hermano, portador de la mutación CCR5-delta 32. A dos años de su intervención, suspendió el tratamiento antirretroviral bajo supervisión médica. Cuatro años después, el virus no es detectable en su organismo.
Este procedimiento es sumamente agresivo y está dirigido principalmente a tratar cánceres de sangre, lo cual limita su uso universal en personas con VIH que, gracias a los tratamientos actuales, gozan de una esperanza de vida cercana a la normal y una buena calidad de vida, explica Salgado.
Javier Martínez-Picado de IrsiCaixa, coautor junto a Salgado, sostiene que estos casos no son coincidencia sino frutos de una extensa investigación a nivel internacional durante más de diez años. Él coordina el consorcio IciStem 2.0, que lidera el estudio del VIH curado mediante trasplantes.
Los donantes de casos como el “paciente de Oslo”, que también padecen cáncer de sangre, deben tener la mutación CCR5-delta 32, que impide al VIH penetrar y multiplicarse en los linfocitos T CD4 de su objetivo. En este caso único, el hermano resultó ser el donante ideal por llevar dicha mutación.
Este descubrimiento ensancha las perspectivas al considerar la remisión en pacientes de edad avanzada, como el “paciente de Oslo”, junto a otro estadounidense, removiendo así la restricción de edad o condición de salud para posibles curaciones.
La mutación doble del gen CCR5-delta32 es clave, dado que ha mostrado inducir la remisión donde una sola copia o su ausencia había llevado a recaídas tras suspender la medicación. Sin embargo, existen excepciones como casos en Berlín y Ginebra que lograron curarse incluso sin la mutación doble.
María Salgado observa que las células naturales asesinas (NK) podrían haber sido decisivas en esas excepciones, mostrando gran eficacia en la eliminación de virus ocultos.
Con diez casos exitosos, los científicos ahora pueden buscar patrones en común y explorar terapias innovadoras, como la terapia celular CAR-T, ya aplicada con éxito en algunos tipos de cáncer, y que implica modificar células inmunitarias para reconocer y destruir células VIH.
Además, hay investigaciones en curso sobre terapias génicas dirigidas a alterar el gen CCR5 para inducir la mutación que bloquea la infección viral, basándose en estos recientes éxitos.
Con información de EFE
D.D.
