Misión Artemis II: retorno lunar con tecnología significativamente más avanzada que la de Apolo

El firmamento de Cabo Cañaveral se iluminó nuevamente con el tan esperado y prolongado lanzamiento del Artemis II. Después de más de cincuenta años, una tripulación humana se aventuró más allá de la órbita terrestre y se dirige a la Luna. Sin embargo, en la cápsula Orion viaja un quinto ocupante que no siente emoción ni temor, ni tampoco enferma. Este es un pasajero invisible que podría ser el más relevante de toda la misión: la Inteligencia Artificial.

Progresos en la misión Artemis

Este jueves, la misión Artemis 2 de la NASA logró avances significativos. La tripulación ya ha pasado sus primeras 14 horas en órbita alrededor de la Tierra, desplazándose a unos 27,000 km/h. Este viaje de diez días es una prueba crucial para validar tanto el cohete Space Launch System (SLS) como la cápsula Orion, preparando el camino para un futuro alunizaje proyectado para el 2028.

El corazón invisible de la misión Artemis II

A diferencia de las antiguas misiones Apolo, donde el éxito dependía de numerosos interruptores manuales y cálculos desde nuestro planeta, la misión Artemis II se gestiona con un software extremadamente avanzado que funciona como un médico siempre presente. La NASA y principales colaboradores como NEC Labs y Lockheed Martin confían en que la IA permite manejar una cantidad de datos inimaginable para los humanos. Kevin Woodward, gerente de IA en Lockheed Martin, menciona que si se le pidiera a una persona realizar el mismo análisis, podría tardar 240 años, pero la tecnología actual lo hace en tan solo una hora.

Este poder se traduce en una capacidad para analizar completamente el comportamiento de los sistemas de la nave Orion. No es simplemente un sistema genérico, sino una tecnología de análisis de invariantes llamada SIAT, que garantiza el correcto funcionamiento de la nave mediante una metodología de “caja blanca”, a diferencia de la “caja negra” en aeronáutica. Esto permite a los ingenieros no solo recibir resultados, sino también entender cómo la IA alcanzó esos resultados, algo vital para auditar procesos en misiones con vidas en juego.

Innovación sin precedentes

La diferencia tecnológica con las misiones anteriores es abismal. Comparando las herramientas de la Orion con el histórico Apollo Guidance Computer de 1969, los números parecen de ciencia ficción. Mientras que el Apolo dependía de una sola computadora con 4KB de RAM y una memoria ROM “tejida a mano” con cables de cobre, la Orion incorpora cuatro computadoras redundantes, lo que significa que son cuatro computadoras que colaboran para tomar decisiones.

Solo una de las computadoras actuales tiene 128,000 veces más memoria y es 20,000 veces más rápida que la que transportó a Neil Armstrong a la Luna. Para ilustrarlo mejor, la computadora del Apolo poseía la capacidad de una calculadora simple moderna. Su memoria era tan limitada que ni siquiera podría cargar esta oración. Por otro lado, la cápsula Orion tiene la capacidad de miles de teléfonos inteligentes trabajando juntos. Mientras que el Apolo solo podía “calcular”, Artemis puede “percibir y comprender”.

El legado de las tejedoras de cables

Tomemos un momento para valorar un hecho asombroso. En los años 60, la empresa Raytheon, enfocada en el sector de defensa y tecnología militar, contrató a muchas mujeres para su división electrónica. Algunas de estas mujeres tenían experiencia en la industria textil o en la fabricación de relojes. Todas ellas compartían una gran responsabilidad: de su trabajo dependía en gran medida el éxito o fracaso del primer alunizaje en la historia.

Su tarea consistía en pasar un hilo de cobre por el interior de un anillo de ferrita (un material capaz de magnetizarse y desmagnetizarse rápidamente), lo que la computadora leía como un 1 en código binario. Si el hilo pasaba por fuera del anillo, se interpretaba como un 0.

Comparado con la tecnología del Artemis II, el Apolo se asemejaba a un proyecto artesanal de universidad. A pesar de sus “limitaciones” (de hecho, en esa época era tecnología avanzada), realizó varios alunizajes. Sin embargo, la humanidad tuvo que esperar cincuenta años para volver a la Luna. Como decía el Tano en El Eternauta: “lo antiguo funciona”.

Optimización del presupuesto espacial

Esta mejora tecnológica también facilitó una sorprendente reestructuración económica y laboral. El mito de que regresar a la Luna es inasequible se desmorona ante las cifras oficiales: el Proyecto Apolo costó unos 309,000 millones de dólares actualizados a 2025, mientras que la misión Artemis ha invertido alrededor de 105,000 millones hasta este punto. Esto significa que Artemis representa aproximadamente el 34% del costo total del Apolo. Esta reducción a un tercio se debe al nuevo enfoque de subcontratar a empresas comerciales como SpaceX y Blue Origin para abaratar costos y aumentar la frecuencia de lanzamientos.

Quizás también te interese:  Descubrimiento paleontológico en Argentina: dinosaurio pequeño que redefine la evolución

La fuerza laboral también ha visto una drástica transformación. En su apogeo, el programa Apolo empleó a 400,000 personas, de las cuales 35,000 eran empleados directos de la NASA. En la actualidad, la agencia opera con solo 14,000 empleados civiles, su cifra más baja desde 1961. Este ajuste es posible gracias a la IA y la tecnología moderna, que realiza tareas de monitoreo de sistemas y detección de fallos que antes requerían de miles de ingenieros, científicos y matemáticos trabajando en conjunto.

La era de la autonomía espacial

Uno de los cambios más profundos es de naturaleza filosófica y se refiere al papel humano. En el Apolo, perder el control manual de la nave era considerado una emergencia extrema que amenazaba a la tripulación. En Artemis II, el vuelo manual es simplemente un ejercicio programado para verificar sistemas, no el método de operación regular.

El rol humano en el espacio ha pasado de manejar cada maniobra crítica a proporcionar supervisión y decisiones estratégicas. Los astronautas ahora confían en sistemas que en gran medida se monitorean y se corregirán automáticamente gracias a la inteligencia artificial. Con el reciente éxito del lanzamiento, la humanidad corrobora que el viaje hacia el espacio profundo ya no únicamente depende de combustible y coraje, sino también de algoritmos inteligentes que aseguran un retorno seguro.

Autonomía avanzada para 2028

La cápsula Orion que partió hacia la órbita lunar es un avance informático fascinante, pero el sistema cerebral que se usará en el alunizaje del 2028 llevará la autonomía a niveles nunca antes vistos. A diferencia de la Orion, diseñada para el transporte y supervivencia en el espacio profundo, el Human Landing System (HLS) de SpaceX se centra en la interacción con la superficie lunar.

Este sistema no solo procesará información de navegación, sino que también “sentirá” la Luna utilizando radares láser (LiDAR) y visión artificial avanzada para evaluar la superficie en tiempo real durante el descenso y asegurar un contacto seguro, una tarea que en 1969 hizo Neil Armstrong manualmente con niveles críticos de combustible.

La complejidad de este nuevo aterrizador supera incluso a Artemis II debido a una necesidad crítica de reabastecimiento en órbita. Antes de aterrizar en el suelo lunar, el sistema de 2028 debe coordinar una serie de naves “tanque” que se acoplarán de manera autónoma en el espacio para transferir combustible criogénico. Estas naves, lanzadas por separado, actúan como una flota de camiones cisterna espaciales. La operación precisa requiere algoritmos de IA de alta precisión.

Este nuevo cerebro marcará el fin de la era de “aproximaciones”. Si bien la NASA en el pasado aterrizaba en áreas generales previamente fotografiadas, la inteligencia del módulo del 2028 permitirá aterrizar con una precisión microscópica. La IA procesará gigabytes de imágenes por segundo para identificar cráteres y rocas del tamaño de una pelota de fútbol, ajustando los motores de descenso en milisegundos.

Para el año 2028, la humanidad volverá a pisar la Luna, guiada por un copiloto digital que comprende mejor el entorno físico que cualquier piloto humano, convirtiendo el aterrizaje más peligroso de la historia en una acrobacia precisa gracias a los algoritmos inteligentes.

Avances hacia el sueño lunar

Quizás también te interese:  Hallazgo de fósiles humanos de hace 773,000 años: la importancia de tres mandíbulas en la evolución del Homo sapiens

Respecto a las novedades del viaje de la nave Orion, la tripulación ha superado con éxito una maniobra de elevación de apogeo el jueves al mediodía, un impulso técnico crucial para el distanciamiento de la Tierra y la preparación para el encendido de motores previamente programado para las 20:30 según el horario argentino. Con este paso realizado, la nave seguirá una trayectoria de la que no habrá un regreso inmediato, obligando a los astronautas a completar toda la órbita lunar antes de poder regresar, un proceso que concluirá el próximo lunes. Se espera que durante este periodo rompan el récord de distancia de una tripulación humano respecto al planeta Tierra.

A pesar del éxito global, las primeras horas del vuelo de la Orion no estuvieron exentas de retos técnicos que mantuvieron ocupados a los operadores en el centro de control de Houston. Los astronautas enfrentaron brevemente una pérdida de comunicación, temperaturas inusualmente bajas en la cabina y un fallo inicial en el aseo a bordo.

No obstante, estos problemas que surgieron no eclipsaron el desempeño de la nave: el piloto Victor Glover llevó a cabo con éxito una simulación manual de acoplamiento, mostrando la maniobrabilidad de la cápsula. Luego de estas pruebas, el equipo está listo para dejar la órbita terrestre e iniciar formalmente su viaje hacia el satélite natural de la Tierra.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad