Javier Ropero, de origen argentino, ha sido coronado como el principal cortador de jamón en España. Esta distinción se otorga tras una serie de competencias regionales que culminan en una gran final con ocho participantes.
La Liga Española de Cortadores de Jamón organiza este importante evento. La culminación del XI campeonato nacional tomó lugar el 8 de marzo en Almería, Andalucía. El enfrentamiento global se celebrará próximamente, el 14 de marzo, en Gáldar, Gran Canaria.
“Durante dos años, me he esforzado y trabajado en pulir mi habilidad. Mi sueño, casi obsesivo, era lograr este reconocimiento”, revela Javier, quien lleva una década desempeñándose como cortador de jamón en El Granadino, un restaurante de Elche.
A sus 41 años, Javier se enorgullece de tener ambas nacionalidades, argentina y española. Nació en Mendoza y pasó su juventud en Las Heras. En el 2001, durante la crisis económica argentina, se mudó con su familia al sur de España. Su padre, nacido en Toledo, su madre Esmeralda y sus hermanas Claudia y Belén lo acompañaron, mientras que su hermana Érica permanece en Argentina con sus hijos.
La familia decidió establecerse en Elche, Alicante. Javier, tras terminar la secundaria, comenzó trabajando en el calzado y luego se adentró en el mundo de la gastronomía, donde ha desarrollado su carrera durante 20 años.
La Carrera Profesional de Javier
Javier, además de ser un exitoso cortador, está casado con Andrea y es padre de Aitana. Su incursión en las competencias de corte de jamón comenzó en 2014, consolidándose en una disciplina que valoriza la técnica y precisión con el jamón ibérico.
Relata su primera experiencia en una final: “Estaba tan nervioso que terminé en el último lugar”, comparte desde su hogar en Elche, horas después de su triunfo nacional. Asegura que aquella derrota inicial se convirtió en una gran lección para las siguientes cinco competencias donde consistentemente logró estar en los primeros lugares.
El inicio en esta actividad fue un tanto fortuito, tras un incidente que lo obligó a recuperarse en casa. “Comencé a autoeducarme y adquirir equipos necesarios como la jamonera, cuchillos y utensilios para embellecer los platos”, rememora.
El Desafío del Concurso
Participar en la liga nacional fue un paso decisivo. Este evento permite a los cortadores participar en un máximo de seis certámenes anuales, obteniendo puntos que los llevarán a estar entre los mejores ocho, quienes competirán en la final nacional.
La dedicación a entrenar ha sido crucial. Javier invirtió muchas horas puliendo su técnica: “Usaba cámaras para grabar mis cortes y presentaciones, y analizaba videos de expertos para mejorar”, detalla.
La familia ha sido un pilar fundamental. Claudia, su hermana mayor, captura los momentos importantes y los comparte en las redes sociales de Javier (búscalo en Instagram como @javier_ropero1984).
Lograr el título mundial ha estado lleno de obstáculos: “Mucha gente dudó de mí, incluso se burlaron, pero con fe en mí mismo y mucho empeño lo conseguí”, confiesa Javier.
No olvida sus raíces: “Dejé Argentina de joven, pero los colores de mi país están siempre presentes, y mi camiseta celeste y blanca me acompaña en cada concurso”, enfatiza.
El pasado domingo, en el Parque de Las Almadrabillas de Almería, se llevó a cabo la esperada final del Campeonato Nacional de la Liga de Cortadores. Ocho competidores de diversas partes de España mostraron su talento.
Los jueces evaluaron varios aspectos, como la uniformidad del corte, la presentación, y el estado del jamón, criterios esenciales para determinar la calidad del servicio.
En el concurso, los participantes deben demostrar su habilidad con el cuchillo, optimizando cada pieza y creando presentaciones uniformes y estéticamente agradables.
Se juzga la calidad y estilo del corte, la presentación de los platos, y la organización del espacio de trabajo, evitando que las camisas se manchen. “Casi siempre cortamos jamones ibéricos, aunque a veces aparece algún serrano, más complicado de trabajar. Normalmente, los jamones pesan unos 7,5 kilos y deben ser cortados en un lapso de dos horas”, comenta Javier.
También se sorprueba a los concursantes con preguntas acerca de la producción del jamón, sus antecedentes, y cómo estimar un plato de 100 gramos sin usar balanza.
En la final mundial, Javier se verá las caras con otros siete competidores, incluyendo a título anteriores de España, una talentosa cortadora coreana, un participante rumano y Antonio Ortuño, quien acabó segundo en el campeonato de 2026.
Mirando al futuro, Javier anhela seguir creciendo en su profesión, ofreciendo formación y promoviendo el valor del jamón ibérico, al que reconoce como “la auténtica joya de la corona”.
EMJ
