En el contexto del sistema educativo argentino, caracterizado por su irregularidad y desafíos perpetuos, emerge una solución innovadora llamada guarderías nocturnas. Aunque no ampliamente conocida, estas instituciones ya llevan varios años operando en algunas provincias y representan un recurso crucial para muchas familias.
Un testimonio destaca esta importancia: un joven se dirigió a Miriam Carabajal, secretaria de Cultura en Venado Tuerto (Santa Fe), diciendo: “El jardín cambió mi vida, me permitió finalizar la secundaria”.
Las guarderías nocturnas no implican que los pequeños se mantengan despiertos durante la noche ni que duerman allí. Funcionan más bien como centros de educación temprana para niños menores de 3 años, que operan en el turno vespertino. Comienzan actividades en la tarde y concluyen entre las 21 y 23 horas, dependiendo de la región específica.
Aunque su creación no siempre responde a razones uniformes ni poseen características idénticas en todos los lugares, su propuesta es claramente positiva: ofrecen cuidado, educación y atención a los más pequeños, de 45 días a 3 años, y son especialmente ventajosas para aquellos que necesitan soporte.
Ante el descenso inédito de la natalidad y el cierre de aulas y grados en múltiples escuelas y jardines, especialmente en áreas metropolitanas, surge la pregunta: ¿Es pertinente considerar la implementación de guarderías nocturnas?
Como se analizará a continuación, la respuesta parece ser afirmativa. Estas guarderías ofrecen una solución en un área que avanza por un camino diferente al común.
Guarderías nocturnas en tres regiones
Se consultó con referentes de tres localidades argentinas con guarderías nocturnas de gestión pública, es decir, gratuitas.
En Mendoza, existen 12 salas nocturnas distribuidas por toda la provincia. En la Ciudad de Buenos Aires, hay una sala en el sur con planes de expansión. Además, en Venado Tuerto, Santa Fe, está la primera experiencia de este tipo en un ámbito público.
Iniciativa en Venado Tuerto
Venado Tuerto alberga la primera guardería nocturna pública, inaugurada en 2022. Miriam Carabajal explicó el impacto positivo en la comunidad, que tiene una población de 90,000 personas. Ella relató cómo un joven expresó su agradecimiento por haber podido completar su educación a través de esta iniciativa.
Este tipo de espacios están pensados para aquellos que estudian o trabajan durante la noche, ofreciendo flexibilidad horaria según las necesidades familiares. Las actividades comienzan a las 18 y concluyen a las 23.
La experiencia en La Boca
En el barrio de La Boca, Andrea Seri lidera un Centro de Primera Infancia nocturno integrado, ubicado en el Colegio San Juan Evangelista. Esta propuesta, iniciada en 2023, busca principalmente apoyar a adolescentes embarazadas y jóvenes madres que desean continuar sus estudios.
Familias, en su mayoría, estudiantes nocturnos o trabajadores con horarios variables, encuentran en este espacio no solo un lugar seguro para sus hijos sino también una oportunidad de crecer y desarrollarse personalmente.
Un modelo a seguir en Mendoza
Mendoza ofrece una red de 12 Centros Educativos de Primera Infancia vespertinos, con el propósito de apoyar a padres que completan estudios secundarios o terciarios. Con un horario de 17.30 a 22, estas instituciones proporcionan educación y cuidado a niños en grupos pluriaños.
Estos centros, gestionados por los municipios y apoyados por subsidios para el personal docente, ofrecen no solo cuidado sino también actividades educativas y apoyo nutricional, promoviendo un entorno óptimo para el desarrollo infantil.
El desafío sigue siendo otorgar visibilidad a estas iniciativas, ya que, aunque nadie desea que un niño esté fuera de su hogar de noche, estos espacios hacen una diferencia significativa cuando es necesario.
