Experta de Harvard señala que jóvenes pueden leer correctamente sin comprender el contenido

La elección de un equipo de fútbol, una mascota, o una marca de auto, al igual que en la enseñanza de la lectura y escritura infantil, se polariza entre dos métodos diferentes: el global y el estructurado. Desde hace tiempo, el ámbito pedagógico se encuentra dividido entre estas dos formas de enseñanza que parecen no complementarse.

El método global, conocido también como psicogenético, propone que los niños pueden “descubrir” el sistema alfabético si están expuestos a un entorno lleno de palabras. Por otro lado, el método estructurado o explícito argumenta que es necesario enseñarles directamente, mostrando cómo las letras representan sonidos.

“Está demostrado que con solo 15 a 20 minutos diarios dedicados al código, durante un año, los niños adquieren la habilidad de leer; el español es un idioma fácil de descifrar”, comenta Paola Uccelli.

La investigadora peruana Paola Uccelli, quien es profesora en Harvard, lleva años analizando el aprendizaje en los estudiantes. Ella advierte que, aunque el método estructurado es fundamental, no es suficiente: los niños pueden aprender a leer con fluidez, pero si no desarrollan su lenguaje y conocimientos básicos, no entenderán lo que están leyendo.

Participó como ponente en el Encuentro Internacional de Alfabetización, realizado recientemente en Brasilia, donde compartió sus ideas con Clarín.

Paola Uccelli, en el Encuentro Internacional de Alfabetización en Brasilia. Foto: Difusión/ Encuentro Internacional MEC.

Comprender más allá de la lectura

– ¿Por qué algunos niños aprenden a leer pero no comprenden los textos?

– A menudo entendemos la alfabetización de manera limitada: creemos que es crucial que los niños en primer y segundo grado puedan decodificar y leer ciertas palabras rápidamente. Si logran esto, pensamos que ya hemos tenido éxito, y sí, logran liberar espacio mental para procesar el texto. Sin embargo, la lectura también requiere de un amplio conocimiento del lenguaje y otros saberes esenciales. Estas habilidades son menos visibles. Es similar a un iceberg: la decodificación es visible, pero por debajo, se requiere una variedad de conocimientos para entender textos más complejos en grados superiores.

Conocimientos esenciales para la lectura

– ¿Qué tipo de conocimientos son necesarios?

– Conocimientos de ciencia, historia, literatura, filosofía; en otras palabras, de diversas disciplinas. En aulas de calidad, los niños siempre leen para aprender. Por ejemplo, en el preescolar, leen sobre dinosaurios, planetas o la historia de su país, así enriquecen su lenguaje y conocimiento. Este aspecto es vital para su futuro desarrollo lector.

“No tengo nada contra la tecnología, pero reduce las oportunidades de conversación, y esto es algo que debemos proteger”, dice Paola Uccelli. Foto: Difusión/ Encuentro Internacional MEC.

– Esto sucede porque, en clases donde muchos niños tienen problemas para decodificar, la enseñanza se centra solo en eso. Al pasar años sin adquirir conocimientos esenciales, cuando finalmente pueden leer, les falta comprensión.

– ¿Cómo enseñar el código y el lenguaje al mismo tiempo?

– Con 15 a 20 minutos diarios en las habilidades de decodificación, los niños aprenden español fácilmente.

– ¿Qué hacer con el tiempo restante?

– Se debe dedicar a leer juntos, discutir textos, debatir ideas y hacer que escriban. La lectura debería expandir tanto el idioma como el conocimiento del mundo. Por ejemplo, después de 15 minutos dedicados a las letras y la fluidez, un maestro puede emplear el resto del tiempo leyendo un cuento y discutiendo su contenido con los niños. Esto los ayuda a comprender mejor los textos.

“Lo crucial es tener una visión holística de la lectura, no centrarse solo en decodificación y fluidez”, señala Paola Uccelli. Foto: Difusión/ Encuentro Internacional MEC.

– Es decir, además de enseñar a leer, también hay que mostrar para qué sirve la lectura.

– Y cómo leer también. ¿Qué se hace con un texto? ¿Solo se lee en voz alta porque así lo pide la escuela? Leer implica detenerse, preguntar y aprender. Un niño puede leer fluidamente textos sobre ciertos temas sin realmente comprender el fenómeno que describen.

– ¿Cuál es el método correcto?

– Se debe modelar el proceso: dedicar tiempo a la decodificación y luego permitir lecturas compartidas, debates y escritura. Esto expande el lenguaje y saberes. También es necesario enseñar cómo interactuar con un texto. Si un maestro solo hace leer en voz alta, los niños creerán que leer es solo pronunciar bien, sin comprender realmente.

– Esto varía según la familia, ¿verdad?

– Sí. Aquellos que no tuvieron dificultades para leer, a menudo no comprenden que la lectura no ocurre naturalmente. Es un proceso cultural y socializado. Hay niños que no adquieren estas prácticas en el hogar y asisten a escuelas donde solo se enseña decodificación.

– Además, con maestros con menos hábito lector…

– Tal vez. O con presión por metas específicas. Aunque está bien lograrlas, hay mucho más que considerar. El lenguaje cotidiano difiere del lenguaje en los textos. Si los niños no comprenden al menos el 95% de las palabras en un texto, no lo entienden. Palabras comunes como “hipótesis” o “estructura” en textos requieren aprendizaje explícito.

Hablar para enseñar a leer

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– En sus estudios, se observa que en tercer grado, muchos niños dominan el código, pero luego baja su comprensión. Esto parece ilógico.

– Sí. Descubrimos que en grados inferiores, los niños suelen rendir igual que sus compañeros, pero en quinto grado, muchos se quedan rezagados. Esto se debe a que los textos iniciales son simples, pero al complejizarse, surge la diferencia si se ha trabajado desde temprano ciertos aspectos básicos de comprensión.

“En Latinoamérica, debemos despolitizar la educación. El derecho a la lectura no debería tener una connotación política”, dice Uccelli.

– Entonces, es esencial hablar con los niños para que aprendan a leer y escribir, ¿cierto?

– Exactamente. El lenguaje cotidiano no contribuye a la lectura. Es necesario promover conversaciones sobre temas más abstractos y narrativos, ya que estas preparan a los niños para entender mejor los textos y el mundo.

– ¿También se debe fomentar más comunicación en casa?

– Claro. Aunque la tecnología es útil, disminuye el tiempo de conversación, y estos momentos deben preservarse. A través del lenguaje, socializamos con los niños, enseñándolos a entender no solo textos, sino también aspectos emocionales. El lenguaje es clave para la comprensión lectora y el aprendizaje en general.

Evidencia científica

– ¿Qué se estudia en Harvard respecto a estos temas?

– Hay numerosos estudios en diversas partes del mundo, no solo en Harvard, sobre la relación entre el lenguaje oral y escrito. En nuestra escuela, se integran distintas disciplinas para profundizar en estos aspectos, y la lectura es un eje de nuestra investigación desde hace décadas.

– ¿Cómo se realizan estas investigaciones?

– Trabajamos en colaboración con escuelas y docentes, quienes nos plantean sus preocupaciones. A través de estos intercambios, desarrollamos líneas de investigación para encontrar soluciones prácticas a las dificultades de comprensión lectora.

– ¿Qué políticas públicas podrían aplicarse?

– Lo esencial es adoptar una perspectiva holística sobre la enseñanza de la lectura. Además, es vital despolitizar la educación en Latinoamérica, basándose siempre en la evidencia científica y no en tendencias políticas.

– Dada la polarización entre métodos de enseñanza, ¿es posible integrarlos?

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– Claro, la lectura abarca tanto la decodificación como la identidad y la discusión social. Todos estos elementos deben integrarse para formar un enfoque educativo completo que se aplique en las aulas.

– ¿Qué sugeriría para el sistema educativo argentino?

– No me siento en la posición de recomendar algo específico, pero creo que iniciativas como la red latinoamericana propuesta en Brasilia son prometedoras para compartir prácticas educativas eficaces sustentadas en investigaciones colectivas.

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