“Está en buenas manos,” comentó la empresaria del sector gastronómico, Mara Knezevic, al diario Clarín. El icónico Parador Ariston tiene nuevos propietarios y se anticipa que en las próximas semanas comenzará el proceso de rehabilitación y valorización de esta pieza destacada de la arquitectura moderna, obra del húngaro Marcel Breuer, inaugurada en febrero de 1948.
Un origen inspirado
El Parador Ariston se sitúa en Playa Serena, al sur de Mar del Plata, en una región de acantilados. Una anécdota cuenta que mientras Breuer disfrutaba de un café con los arquitectos argentinos Eduardo Catalano y Carlos Coire, dibujó un trébol de cuatro hojas en una servilleta de papel, lo cual sirvió como inspiración para concebir este parador frente al mar, en una zona que hace casi ocho décadas era sólo dunas.
El legado de la Bauhaus
Breuer, discípulo y maestro de la Bauhaus, la célebre escuela alemana de arte, arquitectura y diseño fundada en 1919, compartió sus principios básicos: diseño accesible, la forma sigue a la función y la incorporación de materiales modernos. Pese a que la escuela cerró tras 14 años debido a la persecución y al ascenso del nazismo, la semilla del modernismo ya había sido sembrada.
La arquitecta y urbanista Johanna Coifman ofrece detalles de cómo Breuer llegó al país: “Fue invitado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para dictar un curso de 8 semanas, gracias a las gestiones de Catalano.”
Ese mismo Eduardo Catalano se convertiría más tarde en el creador de un símbolo de Buenos Aires: la Floralis Genérica, de la cual fue autor y mecenas.
“Catalano había completado un postgrado en la Universidad de Harvard bajo la tutela de Walter Gropius, fundador de la Bauhaus, y además cursó estudios de pregrado con Breuer, por lo que desarrollaron una relación de admiración y amistad”, comenta Coifman.
Durante la estancia de Breuer en Argentina, la UBA le propuso la creación del parador y financió la obra debido a la alta estima que Breuer gozaba en el país. “El proyecto del parador contemplaba una revitalización urbana de Playa Serena, en el marco del turismo popular costero. El diseño de Breuer ofrece visuales hacia el mar desde todo el perímetro, y debía transformarse en un punto de luz por las noches,” explica la arquitecta y divulgadora en redes sociales desde @arqbookvirtual.
Un patrimonio en transformación
La ejecución de la obra tuvo lugar entre diciembre de 1947 y febrero de 1948, en un lapso de tan solo 60 días. Catalano y Coire también participan como arquitectos asociados.
Desde 2019, el Parador Ariston es reconocido como Monumento Histórico Nacional, y en los últimos años se ha trabajado intensamente para resaltar no solo su relevancia como icono del modernismo, sino también su rescate necesario y el impacto a nivel humano y social. Cerrado en 1993, el parador es parte de la historia de Mar del Plata, una ciudad turística que alberga otra joya del modernismo: la Casa sobre el Arroyo de Amancio Williams.
En analogía con la Confitería del Molino, la gente comparte imágenes y recuerdos de sus momentos en Ariston, especialmente a través de Instagram, donde se encuentra abundante información sobre esta obra.
El futuro del parador
En su estado actual, el parador se encuentra deteriorado. “Sin embargo, estudios previos han revelado que la estructura central del edificio está en una condición adecuada para su restauración,” explicó Knezevic. Los daños más significativos se concentran en la cubierta.
Knezevic formó una sociedad llamada Parador Ariston SA junto con los empresarios gastronómicos Marcelo Poczinok y Miguel Martínez Allué, todos vinculados al grupo La Fonte D’Oro, confitería clásica de Mar del Plata fundada en 1966, con 22 locales en Mar del Plata y 3 en Buenos Aires, en Palermo y San Nicolás.
El proyecto contempla “eliminar las construcciones ajenas al parador, restaurar y devolver la obra a su estado original respetando los materiales y diseño inicial; desarrollar áreas de servicios en terrenos adyacentes que permitan la reutilización del espacio; y asegurar su sostenibilidad”. Es decir, integrar el uso cultural de este bien patrimonial con funciones comerciales. El parador está en un terreno de 1.800 m2.
“Al encarar este proyecto, éramos conscientes de la trascendencia histórica y cultural de custodiar esta obra emblemática,” manifestó Knezevic.
Aun no se ha informado qué estudio de arquitectura se encargará de la obra, pero la empresa ha indicado que se prevé la intervención de organismos de patrimonio, colegios profesionales de arquitectos e ingenieros, entidades académicas y la comunidad en su totalidad. Además, “les aseguramos que el proceso de restauración respetará los más altos estándares patrimoniales y las normativas vigentes para monumentos históricos,” afirmaron.
La semana pasada, se presentó en el Concejo Deliberante de Mar del Plata un proyecto para incluir el Parador Ariston en el régimen de preservación patrimonial municipal. La meta es proporcionar una protección efectiva a nivel local y prevenir intervenciones inapropiadas. Aunque es un Monumento Histórico Nacional, carece de regulación municipal específica para su conservación.
La iniciativa, presentada por el concejal peronista Juan Manuel Cheppi, busca subsanar un vacío legal: más allá de su declaración como monumento, las competencias sobre uso del suelo, cambios estructurales y autorizaciones de obra son responsabilidad del municipio.
SC
