A partir de mediados de noviembre, una nueva normativa de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) establecerá que todos los fármacos deberán llevar un código QR para que los consumidores consulten el prospecto médico en formato digital. Este documento, que brinda información sobre dosis, efectos secundarios y reacciones del medicamento, tradicionalmente ha sido impreso y es conocido por su terminología técnica y letra pequeña.
Una medida gradual y de debate
La decisión se apoya en uno de los argumentos presentados por los laboratorios, quienes sugieren que la información digital es más accesible, ya que los smartphones permiten aumentar el tamaño del texto. Desde el Ministerio de Salud, señalaron que este cambio se implementará de manera progresiva, dado que todavía existe un considerable stock de prospectos impresos que puede durar de ocho meses a un año.
Desafíos de la era digital
Sin embargo, el cambio ha generado controversia debido a la brecha digital que afecta a ciertos grupos, como personas mayores, individuos de bajos ingresos y residentes en áreas rurales con conectividad limitada. Esta situación ha llevado a la Asociación de Jubilados y Pensionados “Plaza Bernardo Ader” a presentar una demanda judicial, aún sin resolución, para cuestionar la medida.
El abogado Jorge Filipini, experto en derechos humanos e información pública, resalta que el 12% de la población mayor de 60 años en Argentina no utiliza teléfonos móviles, según el INDEC. Esta cifra empeora entre los mayores de 75 años, quienes son los principales consumidores de medicamentos, ya que uno de cada cuatro no tiene acceso a la telefonía móvil.
El uso del código QR será obligatorio para los laboratorios a partir de mayo de 2025, una disposición que ANMAT reafirmó en mayo del año actual, incluyendo a los medicamentos de venta libre. Estos productos ya habían comenzado a evitar la impresión de prospectos, trasladando la información necesaria a los envases.
A partir del 16 de noviembre, las compañías farmacéuticas podrán optar por no proporcionar la información en papel, si así lo desean, limitándose a ofrecerla electrónicamente a través del QR.
Perspectivas internacionales y nacionales
La cuestión de eliminar los prospectos impresos se debatió previamente en el Congreso, donde en repetidas ocasiones se decidió mantener la obligatoriedad del papel. En 2016, una modificación del artículo 4 de la ley de Defensa del Consumidor reafirmó la necesidad de que la información sea gratuita y en formato físico, a menos que el consumidor elija explícitamente otro medio.
Por otro lado, Clarín contactó a la EMA y a la FDA para comparar regulaciones internacionales. En la Unión Europea, los prospectos en papel son obligatorios, aunque pueden complementarse con medios digitales. En Argentina, los opositores de la nueva normativa consideran que viola acuerdos internacionales y exigen que el prospecto se ofrezca tanto en formatos digitales como físicos, hasta que la brecha digital disminuya.
En cuanto a los laboratorios, desde CAEME y otras entidades, se manifestó un enfoque gradual para observar la recepción de los cambios. Si bien se resaltó la conveniencia de tener los prospectos actualizados en línea, también hubo énfasis en que no se debe descuidar las barreras tecnológicas que enfrentan algunos grupos, especialmente las personas mayores.
Finalmente, aunque algunos laboratorios podrían optar por dejar de imprimir prospectos, otros podrían seguir un modelo híbrido, manteniendo el papel y digitalizando la información, según las necesidades y normativas específicas de cada país.
