Desafíos para el Turismo Local
Las aguas del río Paraná arrasaron las costas y destruyeron los paradores en Paso de la Patria, un famoso destino turístico correntino que cada año atrae a más de un millón de turistas. Este sitio, famoso por sus puestas de sol y sus grandes dorados, enfrenta una temporada sin precedentes debido al Fenómeno del Niño, interrumpiendo sus actividades antes de que realmente comenzaran.
Incidencia Económica
Es difícil calcular actualmente el impacto financiero en la zona. Con el nivel del río aún incierto, los residentes no saben cuándo podrán regresar a las playas de Punta Mitre o Pelícano. La incertidumbre desalienta las visitas, lo que complica la situación económica de una comunidad que depende del turismo.
Comunidad Afectada
Nito Medina, coordinando con la Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos (Capresstur), explica que casi el 40% de la localidad está bajo el agua y que lo peor podría estar por llegar el próximo mes. Con una población que apenas supera las 10,000 personas durante el año, el verano transforma a Paso en un pueblo de más de 50,000. El 80% de estos residentes dependen directa o indirectamente de la actividad turística.
La actividad pesquera tiene un rol crucial, generando importantes ingresos mediante licencias de pesca emitidas entre agosto y mayo. Según la Capresstur, cada día alrededor de 100 permisos se venden a extranjeros y 50 a argentinos, superando los 1,290 millones de pesos en ganancias para la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes.
En años normales, el turismo de pesca lleva a diario a más de 50 embarcaciones al río, principalmente desde Brasil, Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.
Con una capacidad formal de 5,100 camas, la oferta se duplica al considerar las viviendas ofrecidas en plataformas de alquiler. Viviana Glibota, presidenta de la Cámara, describe el movimiento económico significativo que el turismo de pesca genera, desde carnadas hasta servicios de limpieza.
Turistas de Chaco, Misiones, Corrientes y Santa Fe son los principales visitantes de la zona. La demanda continua de alojamiento impulsa la construcción de aproximadamente 200 residencias al año, en su mayoría inversiones chaqueñas para alquiler temporal.
A pesar de las dificultades, Raquel Samudio de la Capresstur anima a los potenciales visitantes a informarse adecuadamente, asegurando que muchos servicios turísticos permanecen operativos.
Javier Francesconi, afectado por la reducción de turistas, reconoce la falta de actividad en su negocio de carnadas y su rotisería. A su vez, cerca de 400 familias han sido desplazadas por el avance del río, llevando a Capresstur a organizar ayuda para asistir a los más necesitados.
La iniciativa busca recolectar alimentos no perecederos, agua, productos de limpieza, repelentes y medicinas, entre otros artículos esenciales.
