Eliminando las “colas de pez” en carreteras: ubicaciones, peligros y alternativas futuras

Durante años, han formado parte del borde de las carreteras. Estas estructuras metálicas son un elemento común del paisaje vial, por lo que muchos automovilistas las han visto sin saberlo. Nos referimos a las terminales conocidas como “cola de pez”.

Estas terminales, ubicadas al inicio y al final de numerosos guardarraíles, tienen un diseño ensanchado que justifica su nombre. Sin embargo, más allá de su apariencia inofensiva, representan un riesgo para la seguridad vial desde hace tiempo: si un automóvil colisiona de frente con ellas, el extremo del guardarraíl puede comportarse como una lanza, perforando la carrocería e incluso penetrando en el interior del vehículo.

AUBASA, la compañía que gestiona la Autopista Buenos Aires-La Plata y las rutas hacia la Costa Atlántica, ha implementado un cambio significativo al dejar de emplear terminales “cola de pez” en sus nuevos proyectos. Esto marca un hito en el país al ser la primera empresa vial en hacerlo.

En sustitución, las nuevas estructuras deben emplear terminales con capacidad para absorber energía, debidamente certificadas, o terminales de extremo redondeado Tipo A, tal como lo permiten las normativas de Vialidad Nacional y provincial. Además, se iniciará la sustitución paulatina de las terminales “cola de pez” ya existentes.

Inicio del cambio en la autopista Buenos Aires-La Plata

El plan de reemplazo empezará en la Autopista Buenos Aires-La Plata, priorizando las áreas con mayor tráfico y antecedentes de accidentes. Posteriormente, el programa continuará en las rutas hacia la Costa Atlántica.

“Estamos tomando medidas concretas para mejorar la seguridad vial. Con esta decisión, AUBASA se compromete a no usar más estas terminales en sus nuevas construcciones, adoptando medidas más seguras que están en línea con las mejores prácticas globales. Esta medida enfatiza la prevención y la protección de quienes utilizan nuestras autopistas”, afirmó Pablo Ceriani, gerente general de la empresa.

La propuesta fue ideada por Pablo Martínez Carignano, experto en seguridad vial y miembro de la empresa, quien presentó un informe técnico detallado sobre estos dispositivos y los accidentes relacionados a ellos. La propuesta fue aceptada de forma unánime por el directorio.

El riesgo detrás de un protector diseñado para proteger

La razón de ser de un guardarraíl es minimizar el daño en caso de un accidente al alejar un vehículo de la calzada. Estas barreras ayudan a prevenir que los vehículos impacten con árboles, postes u otros obstáculos o que caigan desde alturas peligrosas.

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En Europa, ya se utilizan terminales que absorben el impacto, tecnología que comenzará a implementarse progresivamente.

Es crucial cómo inician y terminan estas barreras. Con las terminales “cola de pez”, hay un riesgo significativo: si un vehículo impacta directamente en ese extremo, el guardarraíl, lejos de amortiguar, puede perforar la carrocería y entrar al habitáculo.

Este fenómeno, conocido como “efecto lanza” o “spearing”, resulta en el peligro de que una barra metálica atraviese el interior del vehículo, con potencial para causar lesiones mortales. Según informes de AUBASA, entre 2019 y 2023, se reportaron 15 accidentes mortales relacionados con este problema.

Casos en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Chubut, Salta, San Juan y Misiones son algunos ejemplos de este fenómeno.

Un dilema conocido internacionalmente durante más de 50 años

Una de las revelaciones clave del informe es cuán antiguo es este desafío. Tanto en los Estados Unidos como en Europa, la retirada de estas terminales comenzó en los años 60 y 70, tras observar las heridas provocadas por estas defensas. Se reemplazaron por modelos que gestionan las colisiones frontales de manera diferente.

A pesar de esto, en Argentina, las “colas de pez” fueron ampliamente adoptadas durante décadas hasta que, en 2017, se consideró la opción de sustituirlas por Terminales Tipo A de terminaciones redondeadas, reduciendo así el riesgo de perforación directa en los vehículos.

Sin embargo, el estándar más seguro reconocido globalmente son las estructuras diseñadas específicamente para absorber energía. Modelos certificados internacionalmente ya están siendo priorizados por AUBASA para futuras instalaciones.

Si no es viable usar dichos modelos, se instalaran Terminales Tipo A, que canalizan la viga al tomar contacto, disminuyendo el riesgo de “efecto lanza”.

Una revisión reciente de la autopista Buenos Aires-La Plata descubrió un escenario variado: desde lugares sin ninguna terminal hasta secciones donde se descubrieron tanto “colas de pez” como terminales Tipo A. La condición de estas también variaba mucho.

El informe señala que muchas defensas todavía tienen terminales convencionales, lo que representa un riesgo mayor. Las terminales afectadas por choques anteriores también suponen un peligro, ya que pueden perder eficacia al amortiguar un nuevo accidente.

El trágico ejemplo del accidente de Mario Meoni

Entre los casos mencionados en el informe de AUBASA, destaca el accidente que provocó la muerte de Mario Meoni, el entonces ministro de Transporte de la Nación. El fatídico siniestro sucedió el 24 de abril de 2021, y el impacto contra las defensas metálicas jugó un papel crucial en el resultado, según el análisis de la Junta de Seguridad en el Transporte.

Esta tragedia reabrió el debate sobre la efectividad de estos elementos de seguridad en ciertos tipos de accidentes. A raíz de ello, AUBASA ha determinado nuevos criterios: sin excepción, las nuevas obras ya no contemplarán la instalación de “colas de pez”; serán usadas terminales absorbentes certificadas o de extremo redondeado Tipo A.

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El reemplazo de las terminales existentes será paulatino, comenzando por los sectores de la Autopista Buenos Aires-La Plata más transitados o con más historial de accidentes. El programa continuará posteriormente con las rutas hacia la Costa Atlántica.

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