Argentina celebra el Día de la Salud cada 21 de septiembre. Esta fecha suele venir acompañada de palabras de agradecimiento hacia el personal esencial, aquellos que dedican su vida a ayudar a otros. Sin embargo, tras el impacto de la pandemia y los aplausos que llenaron los balcones como gesto de reconocimiento, vale la pena preguntarse qué ha perdurado de esos momentos en el tiempo.
Situación Actual del Personal Médico
En una encuesta llevada a cabo en octubre de 2025 por el Foro de Sociedades Médicas Argentinas, que incluyó a 23 organizaciones científicas y casi 3.000 profesionales médicos, se descubrió que el 64,5% padecía o estaba en riesgo de sufrir agotamiento extremo. Este problema era más común entre residentes y menores de 50 años.
El 49,8% de los profesionales consideró la posibilidad de emigrar debido a las difíciles condiciones laborales, y solo un 52% afirmó que elegiría nuevamente la medicina como carrera. Detrás de estas cifras, se encuentra una realidad concreta: muchos deben desempeñarse en tres o cuatro empleos para mantener sus niveles de vida.
Desafíos para Todo el Personal de Salud
Asimismo, otros miembros del equipo de salud como enfermeros, técnicos, camilleros y personal administrativo también enfrentan estas problemáticas. Una investigación de ATSA junto con la Fundación Friedrich Ebert reveló que el 39% del personal no médico del área metropolitana de Buenos Aires experimentaba burnout, con una notable carga adicional para las mujeres, quienes suelen asumir más responsabilidades familiares, lo que incide en el fenómeno del pluriempleo, que es más común entre los hombres. Esta información, aunque de hace varios años, sigue siendo relevante ya que la falta de datos actualizados es parte del problema.
Dos situaciones recientes ejemplifican concretamente estas dificultades:
El primer ejemplo es el Hospital Garrahan, destacado centro pediátrico del país. Desde mayo a julio de 2025, el personal del hospital, incluyendo médicos y residentes, protagonizó diversas huelgas en reclamo de salarios, particularmente críticos en el caso de los residentes, cuyos ingresos se encontraban por debajo de la línea de la pobreza. Las renuncias, que se mantenían entre 46 y 56 al año entre 2022 y 2024, escalaron a más de 220 en 2025, alcanzando hasta 250 hacia fin de año, con una pérdida del poder de compra de aproximadamente el 50%.
Otro caso notorio son los médicos de cabecera del PAMI. En abril de 2026, una nueva regulación redujo de manera significativa los honorarios, provocando un abandono masivo. En Mar del Plata, al menos 3.000 afiliados quedaron sin médico de referencia, mientras que en Bahía Blanca, algunos médicos dejaron de atender de 600 a 700 pacientes cada uno.
No es necesario un nuevo estudio para corroborar lo evidente: el sistema de salud argentino demanda de su personal un compromiso que no respalda con condiciones laborales adecuadas. Lo que se necesita es la intervención de las autoridades sanitarias nacionales y provinciales, para establecer y monitorear indicadores mínimos de condiciones de trabajo, tales como horarios de trabajo, multiempleo, licencias por salud mental y violencia laboral.
Sin establecer una base clara, continuaremos tratando cada conflicto como si fuera una novedad, aunque realmente es una expresión de un problema complejo y permanente.
La autora es Coordinadora del Centro de Implementación e Innovación en Políticas de Salud (CIIPS) del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS)
