Cómo San Luis mejoró la comprensión lectora de sus estudiantes ante el desafío de la velocidad de lectura

Después de que el Gobierno nacional presentó los resultados de la prueba Aprender, San Luis hizo públicos sus logros logrados con su plan de alfabetización que comenzó en abril de 2024.

El plan permitió que la cantidad de estudiantes de 1° a 3° grado que adquiere habilidades básicas en lectura y escritura subiera del 35% al 86%, y aquellos que alcanzaron un nivel óptimo aumentaron del 7% al 57%. Desde San Luis destacan que 13,000 estudiantes de primeros a terceros grados han “salido de la zona crítica”.

Denominado “Queremos Aprender”, este plan está dirigido por Ana María Borzone, especialista en desarrollo lingüístico y cognitivo proveniente del Conicet. Borzone, junto a su equipo, tiene experiencia previa en Mendoza y actualmente también trabaja en Chubut.

Borzone explicó en Clarín que el éxito del programa radica en la secuencialidad con la que trabajan con los alumnos, comenzando por el reconocimiento de palabras, seguido de la lectura comprensiva y la producción de textos.

Para evaluar esta progresión, el equipo de Borzone desarrolló una prueba exclusiva que analiza el avance durante el ciclo básico de primaria, que comprende desde primer hasta tercer grado. Se aplica una evaluación al inicio y al finalizar cada ciclo lectivo.

Estudiantes de escuelas primarias de San Luis.

La evaluación comienza con un test de palabras, organizadas de simples a complejas. Cuando un estudiante supera el 80% de las palabras complicadas en lectura y escritura, avanza al siguiente nivel, que implica leer y escribir oraciones, seguido de textos más complejos.

Borzone comenta que al evaluar el reconocimiento de palabras, se busca acceder al significado. Presentamos imágenes a los alumnos y les solicitamos que relacionen cada palabra con la imagen adecuada, lo cual nos permite confirmar si comprenden el significado de las palabras, explicó.

Una vez que los alumnos entienden el significado de las palabras, el siguiente paso es verificar si comprenden las oraciones, lo cual también se realiza mediante ilustraciones. Las oraciones son extensas e incluyen distractores para asegurar que realmente las lean, señala Borzone.

El programa “Queremos Aprender” empezó en 2024, inicialmente cubriendo la sala de 5 años de jardín y el nivel básico de primaria. En el ciclo siguiente se amplió al ciclo superior, es decir, desde cuarto grado.

Estudiantes de escuelas primarias de San Luis.

Guillermo Araujo, titular de Educación en San Luis, explicó a Clarín que el plan está sostenido sobre “cuatro pilares”: formación docente, provisión de materiales específicos para maestros y alumnos, asesores de alfabetización que apoyan a los maestros en los salones de clase y un sistema de evaluación que adapta las intervenciones según el progreso observado.

Araujo considera que los adelantos no solo se deben al plan Queremos Aprender, sino a otras políticas públicas que han implementado.

Entre ellas, destaca la expansión del plan de alimentación escolar, asegurando desayuno o merienda en todas las escuelas públicas y almuerzo en el 60% de ellas, la creación del pase educativo gratuito para estudiantes y docentes, la reintroducción de concursos para directores después de una década y la universalización gradual de la sala para niños de tres años.

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Conforme a lo dicho por el ministro, estas medidas mejoraron las condiciones de enseñanza y aprendizaje, favoreciendo especialmente a los estudiantes más desfavorecidos, que son los que experimentaron mayores progresos en las evaluaciones.

Borzone señaló que comenzaron con una capacitación intensiva a 100 referentes, quienes eran docentes en funciones o jubilados, los que luego se trasladaron a las escuelas para apoyar a los maestros presentes en el aula.

Estudiantes de escuelas primarias de San Luis.

Además, este año se inició la capacitación de docentes de los Institutos de Formación Docente. Según Borzone, esta etapa será esencial para consolidar el plan.

Para garantizar la continuidad de esta política, la Legislatura de San Luis aprobó una ley que institucionaliza el modelo de alfabetización. La norma establece que todo plan tiene que abarcar los cuatro ejes presentes en el actual plan. Además, se aprobó una legislación similar para el área de Matemática este año.

Desde el Gobierno de San Luis afirman su intención de extender el programa al primer ciclo de la secundaria este año y llegar completamente a este nivel de educación para 2027.

En San Luis, hay 500 escuelas repartidas por todo el territorio, de las cuales 320 son de nivel primario. Esto representa el 1% de todas las instituciones educativas del país.

Foco en la comprensión sobre la rapidez

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En San Luis, la evaluación clasifica a los estudiantes en tres categorías: No alcanzó, Mínimo y Óptimo. Los requisitos para lograr estos niveles cambian según el grado que cursa cada estudiante.

Estudiantes de escuelas primarias de San Luis.

Por ejemplo, para los estudiantes de primer grado, alcanzar un nivel óptimo implica poder identificar palabras, leer y entender oraciones. En segundo grado, se debe comprender tanto oraciones como textos breves. A partir del tercer grado, los textos son cada vez más complejos. Por ende, un nivel óptimo no es uniforme para todos, sino que depende del momento académico en que se encuentren.

Las tareas de escritura también siguen una progresión. En primeros y segundos grados, la evaluación incluye dictado de palabras y oraciones. Más adelante, los estudiantes producían textos, y luego reescribirlos.

Borzone realiza una crítica hacia la obsesión con la velocidad de lectura de varios planes de alfabetización impulsados en distintas provincias, ya que considera que valoran en exceso la rapidez en la lectura de los estudiantes. Argumenta que esta métrica sola no garantiza que entiendan el contenido de las palabras, las oraciones o los textos.

En una conversación con Clarín, Borzone declaró: “El número de palabras por minuto no indica automáticamente si los estudiantes acceden al significado de ese contenido. Si alguien me dice que hay una mejora significativa porque un niño ha pasado de leer 20 a 30 palabras por minuto, esos datos, sin un análisis más profundo, no me dicen nada. Lo realmente importante es saber si ese niño comprende lo que está leyendo”.

Revisando los datos, la provincia reporta que para lectura en primer grado, el nivel mínimo esperado creció del 10% al 39.5%. En segundo grado, la proporción de estudiantes en el nivel óptimo de lectura ascendió de un 20.3% en 2025 a un 59.4%. En tercer grado, el 74% ya alcanza el nivel de lectura esperado.

Estudiantes de escuelas primarias de San Luis.

En cuanto a escritura, en primer grado el 89.8% no llegaba a adquirir habilidades básicas en 2025, aunque hoy ese número ha bajado al 70.1%. En segundo grado, solo el 13.6% de los estudiantes está por debajo del nivel mínimo. En tercer grado, aquellos que alcanzan un nivel óptimo se incrementaron del 40.2% al 83% en solo un año.

Borzone considera que una de las razones del éxito del programa radica en que San Luis, siendo una provincia pequeña, permite una mejor implementación de un plan con estas características. También atribuye su éxito a las intensas capacitaciones impulsadas entre los participantes.

Evaluaciones que miden diferente

Recientemente, el Gobierno nacional difundió los resultados de la prueba Aprender, realizada en 2025 a estudiantes de sexto grado de escuelas tanto públicas como privadas de todo el país.

Dicha evaluación mostró mejoras en lengua en todas las provincias. Particularmente, aquellas con menor rendimiento, como La Rioja, San Juan y Catamarca, fueron las que más progresaron. San Luis se ubicó como una de las provincias que reflejaron un incremento por encima de la media.

El documento oficial no atribuye los resultados alcanzados al Plan Nacional de Alfabetización, que se centró en el ciclo básico de primaria, es decir, los tres primeros grados.

Borzone critica al Gobierno nacional por no establecer metas de alfabetización comunes para todas las provincias. Argumenta que la falta de estándares compartidos hace que, si cada región define por separado lo que considera “nivel óptimo”, los resultados carezcan de comparabilidad.

De este modo, una provincia puede considerar suficiente identificar tres palabras, en tanto que otra exige comprender un párrafo completo. Ambas podrían afirmar que lograron un “nivel óptimo”, aunque midan aspectos muy diferentes.

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