Padres de niña fallecida en accidente escolar deciden donar sus órganos

La decisión de unos padres en un momento de dolor

En una situación de profundo sufrimiento, surge un acto de generosidad. Los progenitores de Luna Miqueo Cuello, una niña de 6 años que falleció en un infortunado accidente durante el receso en una escuela en Rosario, optaron por donar los órganos de su hija.

Un recuerdo más allá del desenlace

“Quisiera que la rememoren por la vida que tuvo, no por cómo terminó. Donar es propagar amor”, escribió Ricardo Miqueo, padre de Luna, en un emotivo mensaje en su perfil de Facebook.

El incidente tuvo lugar el viernes por la tarde, cuando Luna sufrió una caída en la Escuela N° 117 Islas Malvinas durante un receso. En el accidente, se golpeó la cabeza contra un banco de cemento.

De acuerdo con las autoridades del colegio, situado en la calle España al 4500, a las 14:30 aproximadamente, la niña tropezó con los cordones de sus zapatillas desatados, aunque la familia niega esta versión.

“Al llegar, encontré a mi hija tendida en el suelo, cubriendo de sangre, de lado y con signos de haber perdido el control de esfínteres. Yo trabajo en seguridad en un hospital y he visto a personas en esa condición; lo primero que piensas es en un infarto, y me entró la desesperación”, relató el padre.

El legado de Luna

Luna había celebrado su sexto cumpleaños el 15 de marzo. Nació al comienzo de la pandemia de COVID-19 y era hija de Ricardo Miqueo (43) y Danisa Cuello (38). La familia también tiene un bebé que está por cumplir seis meses.

Ricardo recordó que siempre le ataba los cordones de las zapatillas con doble nudo: “Solo oí rumores sobre los cordones desatados. La encontré en la camilla y sus cordones permanecían igual que cuando yo los até”. Manifestó su indignación frente a esa hipótesis que culpa injustamente a la niña.

Cuando fue notificado del suceso, Miqueo creyó que se trataba de un accidente menor. Le informaron a su esposa que Luna había tenido un golpe, sangraba por la nariz y presentaba un raspón.

Fuentes judiciales informaron a Clarín que la causa del fallecimiento fue un traumatismo de cráneo, y la Fiscalía General de Rosario decidió no requerir una autopsia del cuerpo.

El director del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, Eduardo Casín, afirmó que Luna sufrió una broncoaspiración durante el traslado en ambulancia y destacó el altruismo de los padres al decidir la donación de los órganos de su hija (riñones, córneas y válvulas cardíacas) como un “acto de vehemente altruismo”.

Luna falleció el domingo, y el lunes, la escuela interrumpió sus actividades en señal de duelo.

Palabras del padre que conmueven a todos

En Facebook, Miqueo compartió un sentido mensaje: “Mi hija Luna era un alma alegre, creativa y llena de amor. Tenía una forma peculiar de ver la vida, llevando dulzura y generosidad a cada lugar que visitaba. Disfrutaba de jugar, de la risa, de compartir, y poseía el don especial de hacer sentir bien a los demás”.

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Rememoró que desde los 2 años, Luna participó en el jardín, colonias y diversas actividades. En todos estos lugares, dejaba una huella con su energía y alegría, mostrando siempre un sincero cariño y una capacidad inclusiva hacia todos.

Explicó que, como familia, optaron en medio de su pérdida por donar los órganos de Luna para que su amor y luz continuaran viviendo en otros. “Convierte su historia en una oportunidad de vida para otros”, añadió.

El padre extendió su gratitud a los profesionales médicos que asistieron a Luna y resaltó la importancia de que “este dolor sirva para crear conciencia”.

“En su corazón, los niños deben jugar, pero como adultos, debemos proporcionarles herramientas y un entorno seguro que les permita hacerlo de manera segura”, manifestó.

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También destacó la ardua labor de los docentes, quienes actúan con verdadera vocación a pesar de las adversidades y falta de apoyo adecuado. Reconoció la dificultad de atender a tantos niños al mismo tiempo, cada uno con su propia historia, y solicitó “crear condiciones adecuadas para que los docentes puedan acompañar a nuestros hijos como merecen”.

Concluyó que este trágico accidente debe incitarnos a crecer como sociedad, a ser más cuidadosos, comprometidos y humanos.

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