Terror en una escuela de Santa Fe: la escena de un estuche de guitarra, el arma del abuelo y disparos mortales
La trágica jornada comenzó este lunes a las 7.15, desde que los estudiantes debían ingresar a la Escuela Mariano Moreno en San Cristóbal, provincia de Santa Fe. A bordo de una motocicleta azul, G.C., un joven de 15 años de tercer año de secundaria, llegó llevando un estuche de guitarra en la espalda. Antes de que el timbre diera inicio a las clases, se dirigió al baño para preparar un ataque.
Del estuche que portaba, extrajo una escopeta de dos cañones calibre 12/70, propiedad de su abuelo. Realizó su primer disparo en el baño y, posteriormente, se trasladó al patio interno del colegio, recargando el arma y disparando nuevamente. Ian Cabrera, un estudiante de 13 años en primer año, fue la primera víctima que se encontró en su camino.
El caos se apodera de la escuela
Tras herir a Ian, G.C. volvió a cargar su escopeta, provocando que los estudiantes huyeran por cada salida que ofrecían los patios. Testigos reportaron entre cuatro y cinco detonaciones, impactando a los presentes.
El abogado de la familia, Néstor Antonio Oroño, aclaró que el joven recibía tratamiento psicológico debido a intentos de autolesión. “Incluso se cortaba los brazos”, expresó.
Confirmó, además, que G.C. sufría acoso escolar. “No era una persona violenta, sino alguien introvertido, que pasaba muchos momentos en la computadora, con pocos amigos”, añadió.
Carolina Morel, docente de la institución, declaró: “El joven estaba en el baño, esperando a que llegara el resto. No se izó la bandera porque aún no nos habíamos reunido todos. Apenas salió, comenzó a disparar. Se acercó al patio interno y alguien comentó que se dirigía a la sala de profesores”.
Un testigo del atentado comentó que “el atacante llevaba una escopeta de doble cañón, hacía dos disparos y luego debía recargar”.
A la hora de entrada, 7:15, un estudiante bebía agua con sus auriculares puestos cuando escuchó un primer estruendo y permaneció en silencio. Poco después, con un segundo disparo, observó que un compañero se desvanecía mientras otro salía del baño. Al ver que recargaba su arma, aprovechó para escapar.
El caos se extendió al patio escolar, donde algunos jóvenes saltaban por las ventanas, rompiéndolas en su intento por huir.
Finalmente, el atacante fue detenido por el portero del colegio, quien lo inmovilizó tomándolo por el cuello y lo entregó a la Policía.
Presión social y efectos del bullying
Los estudiantes comentaron que, inicialmente, G.C. buscaba a sus compañeros de clase, cuyos retrasos impidieron que los encontrara. Al no dar con ellos, comenzó a disparar indiscriminadamente, explicó una alumna.
Ian Cabrera, uno de sus mejores amigos, cayó víctima al azar del tiroteo. Otros dos estudiantes resultaron heridos por perdigones, aunque estaban fuera de peligro. Uno de 13 años, que resultó más afectado, fue llevado en código rojo a Rafaela, con lesiones en el rostro y el cuello. Actualmente está estable y lúcido, bajo atención en el Hospital Orlando Alassia de Santa Fe.
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Armando Borsini, director del Hospital San Cristóbal, informó que uno de los heridos tenía lesiones en el pecho y le realizaron una tomografía. Otro fue tratado por heridas en un brazo y el pecho, además de encontrarse en shock.
El centro médico vio llegar a otros jóvenes en busca de ayuda, algunos afectados por cortes al romper ventanas en su pánico por escapar. Vídeos del incidente, grabados por los estudiantes, se difundieron rápidamente en las redes.
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El abogado Oroño comunicó que G.C. fue trasladado a un centro para menores en Santa Fe, donde “será entrevistado por nuestro equipo hasta la audiencia de imputación”.
Los defensores también hablaron de la complicada situación familiar de G.C. “Los padres están separados desde hace tiempo, tiene una hermana mayor estudiando fuera de San Cristóbal”, añadieron, revelando que sus abuelos maternos residen cerca del colegio.
Por su edad, el joven de 15 años no puede ser acusado de asesinato o lesiones a otros estudiantes. “La legislación vigente considera no punibles a menores de su edad, lo que implica encontrar una solución acorde y que brinde contención”, detalló el ministro Pablo Cococcioni.
Esta situación se origina debido a que aún no se implementó la reforma de la ley penal juvenil que reduce la edad de responsabilidad penal. Ante esto, los compañeros y familiares organizaron una marcha a las 20 horas en el colegio Mariano Moreno.
¿Quién era el joven de 15 años?
Testimonios afirman que el joven era objeto de acoso por parte de algunos estudiantes y enfrentaba problemas en casa. “Parecía insensible”, comentó un testigo del ataque.
Silvana, una madre en el colegio, comentó que su hija de 18 años fue testigo del suceso y que su otra hija, más pequeña, ahora teme regresar. “Todo ocurrió antes del timbrado, cuando debíamos ingresar a clase”, declaró a Clarín.
Silvana conocía a G.C. Sabe de sus problemas y del bullying. Otra madre comentó que dentro del hogar del joven hay conflictos: “Conozco a la familia, la madre también enfrenta problemas psicológicos ya que trabajó en el colegio Mariano Moreno”.
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Agregó: “El padre del chico enfrentaba problemas de adicción”. Narró un incidente violento del pasado: “Hace años un acreedor suyo fue golpeado tras encerrarlo en un galpón para cobrar su deuda”.
A pesar de sus problemas, G.C. mantenía un buen rendimiento académico. “Es un buen estudiante y buena persona. Relató a su madre sobre el bullying sin que la escuela tomara medidas. Dijo a su mamá que pensaba hacer algo similar a lo que pasó y se lo confesó a una compañera también”.
Según conocidos, G.C. asiste a clases en la mañana y practica básquet en el club Racing de San Cristóbal. Sorprendió a muchos con sus acciones.
“Es un buen chico, juega al básquet en el club de enfrente y no imaginarías que actuaría así”, comentó un padre a otro medio.
El intendente de San Cristóbal, Marcelo Andreychuk, indicó que percibían al joven como “un muy buen chico y estudiante, y no tenían registros en el ámbito municipal o provincial de situaciones que anticiparan esto”.
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José Goity, ministro de Educación de Santa Fe, señaló que el joven vivía un contexto familiar complicado.
Además, detalló las medidas del Poder Ejecutivo provincial para brindar apoyo a la comunidad educativa afectada.
No obstante, rechazó que el joven haya enfrentado problemas escolares: “Los datos existentes indican que no hubo conflictos escolares”.
Agregó: “No hay antecedentes en su expediente escolar, no tuvimos intervenciones durante su trayectoria”. La escuela fue evacuada y el municipio decretó dos días de duelo.
MG
