A pesar de que el número de fumadores ha disminuido en las últimas décadas, la adicción al tabaco sigue siendo un desafío importante para la salud pública, afectando a millones de personas. Una cuestión intrigante es: ¿por qué algunas personas logran fumar menos e incluso abandonar el hábito, mientras que otras encuentran casi imposible controlar su consumo de tabaco? Esta semana, un estudio genético innovador realizado por científicos de Estados Unidos y Dinamarca, publicado en la revista Nature Communications, proporciona una posible respuesta a este complejo interrogante.
Los investigadores se plantearon la siguiente duda: además del componente psicológico evidente en la adicción a los cigarrillos (tanto comunes como electrónicos), ¿hay una predisposición genética que explique por qué algunos son fumadores ocasionales sin apego, mientras que otros necesitan un cigarrillo cada vez que terminan una comida, y un grupo más extremo consume un paquete o más en un solo día?
La importancia de esta pregunta radica en que el tabaquismo no solo daña la salud, sino que también es una poderosa adicción. Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco está relacionado con 7 millones de muertes al año y es un factor de riesgo principal de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diversos tipos de cáncer.
El reto de abandonar el tabaco
El estudio, titulado Variantes codificantes raras en CHRNB3 asociadas con una disminución del consumo diario de cigarrillos en diversas poblaciones, no solo revela una predisposición genética, sino que también sugiere nuevas posibilidades terapéuticas. En el futuro, podríamos ver tratamientos farmacológicos efectivos que ayuden a las personas a dejar de fumar, alejándose de las actuales y controvertidas formas de consumir nicotina sin humo.
El genoma humano incluye un segmento específico relacionado con la acción de la nicotina, el componente que hace al tabaco tan adictivo y estimulante. Lo que no se sabía hasta ahora es que el gen podría tener diferentes “versiones” con variadas funcionalidades. Estos son los múltiples aspectos del gen CHRNB3.
¿Existencia de factores hereditarios en el tabaquismo?
Ella Campbell, del equipo de comunicación de Regeneron, una empresa biotecnológica estadounidense que participó en esta investigación junto a científicos de la Aarhus University en Dinamarca y la Facultad de Medicina de la Universidad de California, explicó: “Las variantes genéticas que encontramos son hereditarias, es decir, las personas nacen con ellas. Estas variantes producen cambios en la proteína CHRNB3, con la cual interactúa la nicotina en el cerebro, lo que resulta en una reducción natural en el consumo de cigarrillos”. Aunque todavía no se comprende completamente el mecanismo biológico, este hallazgo ofrece una nueva perspectiva científica.
El estudio incluyó el análisis de los genomas de casi 38,000 fumadores de una base de datos de pacientes mexicanos. La investigación confirmó la existencia de variantes genéticas vinculadas al receptor de nicotina. Específicamente, las personas con ciertas variantes genéticas fumaban entre un 21% y un 78% menos que aquellas con la variante más común en la población estudiada.
El hallazgo más destacado fue que la variante genética vinculada al consumo reducido de cigarrillos era más prevalente en personas con ascendencia indígena mexicana, un grupo habitualmente subrepresentado en la investigación científica.
Nicotina: el vínculo clave en la adicción
Para entender cómo los tratamientos futuros podrían combatir el tabaquismo, es necesario saber que el tabaco es adictivo principalmente debido a la nicotina, que actúa sobre el sistema nervioso central. El gen mencionado antes, CHRNB3, codifica una proteína específica del receptor neuronal de acetilcolina.
La nicotina interactúa con los receptores neuronales usando la “clave” proporcionada por el gen específico. El descubrimiento clave del estudio es que esas instrucciones genéticas varían entre individuos, haciendo que algunas personas experimenten una adicción menos intensa.
Este hallazgo abre la puerta al desarrollo de tratamientos dirigidos a simular estas variantes naturales. El objetivo es que, similar a los medicamentos que reducen el colesterol basados en variantes de pérdida de función, se pueda encontrar una solución farmacológica para el tabaquismo.
Finalmente, aunque el estudio se centró en fumadores, se espera que futuras investigaciones analicen el impacto de estas variantes genéticas en otros aspectos de la salud además del tabaquismo.
