En Argentina, Marcelo Röhr, quien es especialista en cirugía y economía de la salud, lidera el Centro Hirsch, una entidad filantrópica que históricamente ofreció refugio a judíos en peligro durante el nazismo y hoy se dedica al bienestar de las personas mayores. Röhr es una de las voces más calificadas para abordar una inquietante cuestión en el contexto actual, donde las tasas de natalidad están en caída y la longevidad se extiende: ¿quién cuidará de nosotros en nuestros años avanzados?
El envejecimiento como fenómeno contemporáneo
En palabras de Röhr, “vivimos más años y, en términos generales, lo hacemos de forma más saludable. Esta ampliación de la esperanza de vida se debe a los años ganados en la vejez”. Durante su reciente intervención en un congreso de instituciones sanitarias, Röhr dejó claro que el envejecimiento no es solo biológico, sino también demográfico, con menos jóvenes y más adultos mayores, debido en parte al descenso en la fertilidad.
Los desafíos del cuidado de personas mayores
La actual situación implica que menos personas se están formando en lo que Röhr denomina “oficios del lazo”, que requieren más que habilidades técnicas, una conexión emocional y personal con el trabajo. La “pirámide biográfica” refleja el número de individuos dispuestos a dedicar su vida al cuidado de otros, un número que va decreciendo.
Valorización del cuidado informal
El ordenamiento sanitario tradicional depende de un flujo continuo de personas jóvenes dedicadas al cuidado. Sin embargo, para revertir esta tendencia y revalorizar los oficios del lazo, tanto económica como socialmente, se debe apreciar el papel crucial de los cuidadores informales, quienes constituyen, en términos de empleo no formal, un significativo porcentaje del producto interno bruto.
El impacto de la tecnología en el cuidado
Desde el Centro Hirsch, se está implementando una plataforma digital que conecta a cuidadores con los necesitados de cuidados, ofreciendo formación gratuita tanto a familiares como a cuidadores. Tecnología como la inteligencia artificial comienza a jugar un papel importante en este ecosistema, aunque Röhr afirma que el componente humano, el cuidado empático y compasivo, nunca podrá ser suplantado por máquinas.
Marcelo Röhr también remarcó que actualmente las estancias en geriátricos se han reducido considerablemente, de una media de 8-10 años hace una década a unos 2 años ahora. Esto se debe en gran medida a que los ancianos son más activos en sus decisiones sobre su cuidado y prefieren permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible.
