Conflicto entre universidades y Gobierno
Las universidades del país han iniciado un nuevo capítulo en sus tensiones con el gobierno. Buscan la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario y una mejora en el salario del personal académico (Ley N° 27.795). Hoy, una convocatoria de huelga ha sido anunciada por personal docente y administrativo en instituciones de educación superior a nivel nacional.
Detalles de la huelga
Esta protesta está apoyada por las principales federaciones nacionales, Conadu y Conadu Histórica, y se desarrollará en dos fases: la primera desde el 16 hasta el 21 de marzo, y la segunda desde el 23 al 30 del mismo mes.
Impacto en los salarios y recursos universitarios
Desde noviembre de 2023, los salarios de los docentes han disminuido real un 34%. Además, el presupuesto asignado a las universidades se redujo casi un 30% entre los años 2023 y 2025.
Condiciones laborales insatisfactorias
Luciano Nuevo, un docente del CBC con una década de trayectoria y una carga laboral de 10 horas semanales, recibió un salario de $260,667 al inicio de marzo, sin incrementos desde noviembre pasado. De manera similar, Emiliano, quien enseña en la facultad de Sociología de la UBA con 15 años de experiencia, percibe un sueldo de 300,000 pesos por un cargo de menor carga.
Ambos tienen claro que la limitada inversión del gobierno compromete la calidad de la educación pública, afectando desde la falta de recursos materiales, condiciones edilicias inadecuadas hasta los bajos sueldos, sin dejar de mencionar la carencia de fondos para la investigación.
En la Universidad de Buenos Aires se baraja la opción de un paro indefinido, decisión que quedará en manos de los gremios.
“El incumplimiento de la Ley de Financiamiento por parte del Gobierno nos obliga a mantenernos más firmes que nunca en nuestra lucha”, comenta Emiliano.
No obstante, la suspensión de clases no ha sido total en todas las facultades nacionales, como las de Derecho y Odontología en la UBA o en la Universidad Nacional de Moreno.
Algunos estudiantes fueron informados con antelación del paro, mientras que otros solo lo descubrieron al llegar a las instalaciones, al ver carteles de “Facultad en paro”.
Jazmín Arce, de 22 años, intentó completar su inscripción en Veterinaria en la UBA. “Vengo de Moreno y tenía que entregar documentos del 13 al 19; nadie nos avisó del paro”, dice, ya planificando otro viaje para concluir su trámite.
Lila, estudiante de Comunicación en la Universidad de Moreno, también acudió a la facultad en la Plaza Houssay para atender un asunto del departamento de idiomas, ignoraba la huelga, pero la respalda.
“Espero que el movimiento se extienda a todas las universidades, mostrando un plan de lucha real. Empezaríamos el 25 de marzo, pero en general los estudiantes apoyan los paros docentes”, indica la joven de 24 años.
Mora Zaballa, de tercer año en Ciencias Sociales en la UBA, vio postergadas sus primeras clases, pues la universidad y sus profesores anunciaron la cancelación de actividades vía correo.
“Mis profesores tienen derecho a hacer huelga si sus condiciones no son justas”, afirma Zaballa. “Prefiero tener clases, pero mi educación depende de ellos, y merecen su retribución adecuada”, concluye.
En la Facultad de Odontología de la UBA, Pedro, un estudiante del tercer año, agradece a sus docentes por trabajar durante el paro. “Los paros nos afectan más a nosotros, los alumnos”, argumenta. Señala que su facultad está en mejores condiciones comparadas con otras.
De manera similar, Juliana, en segundo año de Medicina en la UBA, coincide en que “al final, los estudiantes resultan los más afectados por los paros”. Muchas veces no se recuperan las clases perdidas y se generan retrasos. Comenzó el lunes pasado y le notificaron el jueves sobre el cierre de la facultad esa semana.
Guadalupe Porcel, estudiante de segundo año de Licenciatura en Administración en la Facultad de Economía de la UBA, experimenta una situación diferente, ya que los profesores decidieron continuar con las clases, pero en formato virtual.
“El paro es una forma pacífica de los docentes para luchar por sus derechos salariales, aunque sería interesante explorar maneras que visibilicen el problema sin afectar tanto a los estudiantes. Sin olvidar la importancia de los profesores en nuestra educación y futuro, quienes merecen salarios justos”, sugiere la futura licenciada.
