Aumento inesperado de casos de malestar con fatiga, náuseas y cefalea de origen poco evidente

Incremento de casos de malestar con origen incierto

Los síntomas como la debilidad corporal, náuseas y dolor de cabeza recurrente en el hogar son frecuentes y, muchas veces, su causa no se identifica. Con la llegada de las bajas temperaturas, existe una preocupación creciente acerca de un tipo de intoxicación que podría llevar a situaciones críticas e incluso mortales. Esto ocurre cuando el monóxido de carbono, un producto de electrodomésticos defectuosos, se acumula en los espacios. Los casos registrados han aumentado drásticamente en los últimos años y continúan en alza este 2026.

El peligro del monóxido de carbono

Inodoro, incoloro, insípido y sin causar irritación, el monóxido de carbono resulta de una combustión incompleta. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), debido a sus características no perceptibles, los sentidos humanos no pueden detectarlo, convirtiéndose en un peligro oculto que sigue mostrando una preocupante tendencia al alza en su incidencia.

Tendencias de casos por regiones

Entre 2024 y 2025, los casos aumentaron de 1918 a 1989, ya que en 2022 se reportaron 1.281 casos, representando un incremento del 55% en tres años. El año más letal fue 2023, con 55 muertes. Algunas provincias experimentaron aún mayores incrementos. En Buenos Aires, los casos pasaron de 232 en 2022 a 536 en 2025, un crecimiento del 131%. En la Ciudad de Buenos Aires, el incremento fue del 253%, de 49 a 173 en el mismo periodo.

Durante las primeras diez semanas de 2026, los casos continuaron aumentando, a pesar de no haberse presentado el último descenso de temperatura. A nivel nacional, hasta el mismo período en 2022 solo había 19 casos, mientras que en la actualidad existen 130. La diferencia es notable en Buenos Aires, con 5 versus 59 casos, y en la CABA, sin casos en 2022 pero con 21 ahora.

Diferencias regionales

El informe del BEN destaca un contraste entre las zonas centro del país y la Patagonia. Mientras que en las primeras se observan aumentos significativos, en el sur la incidencia ha sido cuatro veces menor durante 2026 en comparación al mismo período de 2025, con solo 13 casos notificados, por debajo del promedio de los últimos cuatro años que era de 27 casos.

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En cuanto a la distribución por edad, el 79% de los afectados se encuentra en grupos de 0 a 39 años, siendo más notable el crecimiento en los grupos de 0 a 9 y de 10 a 19 años, tanto en número como en incidencia acumulada.

Los efectos de la intoxicación incluyen debilidad, fatiga, vértigo, síncope, dolor de cabeza, irritabilidad, somnolencia, mareos, confusión, imposibilidad para mover los miembros inferiores, ataxia, convulsiones, coma, deterioro neurológico y psiquiátrico, entre otros. También se pueden presentar problemas gastrointestinales como náuseas y vómitos; cardiovasculares como dolor en el pecho, palpitaciones, taquicardia, isquemia de miocardio, y otros síntomas respiratorios.

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El Ministerio de Salud ha vinculado este drástico aumento de casos con el severo invierno de 2025, especialmente en áreas con mayor densidad poblacional. Un rápido descenso de las temperaturas coincidió con un pico en las notificaciones durante la SE 27/2025, sugiriendo una posible relación con condiciones climáticas extremas que desataron una mayor exposición al monóxido de carbono debido al uso intensivo de sistemas de calefacción.

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Prevención y recomendaciones

La prevención de la intoxicación por monóxido de carbono se basa en verificar y mantener en óptimas condiciones los electrodomésticos y asegurar una adecuada ventilación. El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) y el Enargas recomiendan:

  • Instalar artefactos de gas según las normativas de ubicación, ventilación y evacuación, realizados por un gasista matriculado.
  • Revisar los electrodomésticos de gas anualmente antes del invierno.
  • Instalar rejillas de ventilación permanentes en aparatos de cámara abierta.
  • Observar que la llama del gas sea siempre azul. Si aparece amarilla, naranja o roja, podría estar emitiendo monóxido de carbono.
  • Verificar que los conductos de evacuación no tengan daños ni obstrucciones.
  • Abstenerse de usar la cocina para calentar ambientes.
  • Usar detectores de monóxido de carbono y mantenerlos siempre activos.
  • Mantener las hornallas de la cocina limpias regularmente.
  • Instalar únicamente aparatos de tiro balanceado en baños o dormitorios.
  • Dejar siempre una pequeña abertura para permitir la circulación de aire desde el exterior.
  • No instalar calefones o termotanques a gas en los baños.
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