Una colaboración entre científicos del Reino Unido y Pakistán ha explorado la posibilidad de que sincronizar el ejercicio físico con el cronotipo individual pueda mejorar los resultados cardiometabólicos. Publicados recientemente en el British Medical Journal (BMJ), los hallazgos destacan un aspecto generalmente subestimado pero crucial en la influencia sobre el colesterol y la presión sanguínea.
El Instituto Universitario de Fisioterapia de la Universidad de Lahore y la Facultad de Medicina de Edimburgo unieron fuerzas para esta investigación, reclutando a 150 adultos de entre 40 y 60 años que presentaban al menos un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Los participantes se categorizaron como matutinos o vespertinos a partir de un “Cuestionario de Matutinidad-Vespertinidad”, respaldado por un monitoreo de la temperatura corporal de 48 horas.
Impacto del cronotipo en la salud
La dicotomía clásica de “búhos” y “alondras”, conocida por su aplicación en diferentes áreas como la productividad, ha ganado relevancia también en el ámbito de la salud, evidenciando que el ejercicio aeróbico combinado con el ritmo del cuerpo puede potenciar la salud cardiovascular. Los participantes realizaron entrenamientos aeróbicos de intensidad moderada: 40 minutos por sesión, 5 días a la semana, a lo largo de 12 semanas.
Durante el ensayo, los sujetos fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno que practicaba la actividad física en su horario natural preferido y otro que lo hacía en un horario no alineado con su cronotipo. Aquellos que coincidieron con su tiempo natural de ejercicio experimentaron mejoras más notables en sus niveles de presión sistólica, diastólica, colesterol y glucosa en ayunas, en comparación con sus contrapartes desalineadas.
Importancia de la adaptación horaria
Según el BMJ, el estudio concluye que “adaptar el momento del ejercicio al cronotipo particular resulta en mejoras considerables en los indicadores cardiometabólicos y en la calidad del sueño en adultos con riesgos cardiovasculares”. Ajustar las recomendaciones de ejercicio según el cronotipo podría ofrecer una estrategia personalizada y económica para optimizar la salud del corazón.
El estudio sugiere que programas de ejercicio adaptados al ritmo vital podrían constituir una herramienta efectiva tanto en centros de salud clínica como en iniciativas de salud pública, incrementando el compromiso de los participantes y mejorando las metas de salud. Futuras investigaciones podrían considerar incorporar factores circadianos como parte central de estrategias preventivas de salud basadas en el estilo de vida.
Los resultados fueron uniformes entre todos los géneros y cronotipos, siendo incluso más beneficiosos en individuos con hipertensión. “El ejercicio con horario alineado al cronotipo podría aplicarse ampliamente, siendo especialmente ventajoso para aquellos con riesgo cardiovascular elevado”, aseguran los especialistas.
Además, “estos hallazgos resuenan con estudios previos que muestran que alteraciones en el ritmo circadiano —por trabajo a turnos, desajustes horarios sociales u horarios de actividad inusuales— se asocian con problemas de presión arterial y efectos cardiometabólicos negativos. Por lo tanto, intervenciones orientadas al cronotipo personal pueden ofrecer estrategias específicas para reducir estos riesgos, particularmente en poblaciones con desregulación cardiovascular ya existente”.
PS
