Gustavo Pesquin, un economista oriundo de Mendoza e hijo de dos cirujanos, lidera actualmente una empresa farmacéutica en Estados Unidos que se especializa en terapia génica para combatir enfermedades como el Parkinson. A pesar de vivir en el extranjero desde hace más de dos décadas, Pesquin conserva su acento natal. “Siempre me voy a dormir pensando en Mendoza”, comenta aludiendo a sus visitas anuales a su tierra natal donde se encuentran sus padres y amigos íntimos.
La Influencia de Sus Padres en Su Carrera
Gustavo siempre estuvo rodeado de un ambiente médico gracias a sus padres, Goyo y Raquel, quienes le inculcaron un profundo respeto hacia el cuidado de los pacientes. “Mi padre recordaba a cada uno de sus 10.000 pacientes por nombre y condición médica”, explica Pesquin. Raquel, una rara cirujana traumatóloga mujer en un campo predominantemente masculino, también compartía sus experiencias hospitalarias en casa, desarrollando en él una sensibilidad especial hacia el mundo de la medicina.
Trayectoria Académica y Profesional
Gustavo estudió en el Liceo Agrícola y Enológico de la Universidad Nacional de Cuyo, donde rodeado de aspirantes a médicos y científicos, decidió explorar otros intereses. Aunque admiraba la enología, se inclinó por la administración, atraído por las matemáticas. Determinado a continuar su educación en un lugar renombrado, ahorró lo suficiente para emigrar a Estados Unidos y estudiar un MBA, inspirándose en las listas de mejores universidades que encontraba en revistas.
Su carrera despegó en Procter & Gamble en Argentina, donde conoció a profesionales que ampliaron su visión del mundo. Al casarse con Alexis, una estadounidense dedicada a ayudar a niños con cáncer, el matrimonio se mudó a Estados Unidos para cursar estudios de posgrado. Pesquin obtuvo su MBA en Finanzas en la reputada Kellogg School of Management.
De la Consultoría a las Grandes Farmacéuticas
Gustavo se introdujo en el ámbito de las grandes farmacéuticas mientras trabajaba en Boston Consulting Group y, posteriormente, en empresas como Pfizer y Sanofi, antes de asumir el desafío de dirigir AskBio, una empresa innovadora en terapias genéticas. Con un equipo compuesto en su mayoría por científicos, Pesquin busca canalizar el potencial científico hacia un progreso concreto.
La terapia génica es explicada por Pesquin a través de una sencilla analogía: para reparar un satélite, necesitamos una “nave”, representada por el virus modificado que lleva el material genético a su destino, y un “mecánico”, que es el gen terapéutico adaptado a cada enfermedad. En el Parkinson, este gen promueve el crecimiento de neuronas dopaminérgicas.
Innovación y Futuro en la Terapia Génica
Actualmente, AskBio gestiona cinco ensayos clínicos centrados en enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares. Con terapias en fases avanzadas de investigación, Pesquin confía en obtener rápidas aprobaciones regulatorias. La meta es desarrollar tratamientos que no solo mejoren la calidad de vida de los pacientes, sino que hagan una diferencia significativa en sus condiciones.
Gustavo aborda el reto del acceso a estas terapias costosas explorando modelos de pago basados en resultados, como el acuerdo para la terapia génica aprobada en Argentina para la AME. Este enfoque permite una implementación factible para sistemas de salud aliviando la carga financiera al enfocarse en pacientes con necesidades específicas.
Mientras avanza con sus proyectos en AskBio, Pesquin mantiene una vida plena y equilibrada, apasionado por el fútbol y el vino, con sueños de un futuro proyecto vitivinícola en Mendoza, su querido lugar de pertenencia.
