Reflexiones personales: Cómo perder a mi gata me hizo reconsiderar la idea de no adoptar más y aprender que el temor a amar es perjudicial
Una noche de sábado, llegó a mi casa un gatito rescatado de la calle, lleno de miedo y con su pequeña cola parcialmente amputada. La voluntaria que lo había salvado lo liberó en mi baño, donde él optó por esconderse detrás del retrete, tan asustado que apenas se dejaba ver. Tras recibir indicaciones sobre su … Leer más