Formas en que los jóvenes obtienen información en tiempos de redes sociales

¿Cómo se relacionan los jóvenes con las noticias hoy en día? Aún podría haber momentos tradicionales como escuchar la radio en el coche camino al colegio o ver el noticiero con sus padres a la hora de la cena. Pero, más allá de estas situaciones, ¿están los chicos interesados activamente en lo que los periodistas informan? ¿Buscan activamente información sobre sociedad, política o economía a través de las redes sociales? ¿Cuáles son sus preferencias?

La rápida difusión de información y la cantidad de datos que consumen diariamente, ¿ayudan a que los jóvenes estén bien informados o lo dificultan? ¿Son los influencers verdaderos comunicadores? ¿Qué tiene más peso, un trending topic que circula entre grupos con intereses comunes, o una conversación por WhatsApp con amigos? Según los expertos, no hay respuestas definitivas. El universo juvenil es amplio y, aunque hay patrones, también existen contradicciones.

Lo que es evidente es que las redes sociales comparten espacio con el entretenimiento, creando un escenario donde los jóvenes no solo consumen información, sino que también aprenden a interpretarla en un contexto cotidiano.

Esta premisa se desprende de un estudio de UNICEF y UNESCO en el que participaron 5.910 niños y adolescentes de 9 a 17 años en 291 escuelas urbanas de Argentina. Los hallazgos son representativos en términos de edad, género y nivel socioeconómico.

El relevamiento confirma una realidad digital abrumadora: el 96% cuenta con Internet en casa, el 95% tiene su propio teléfono móvil, obteniendo acceso a Internet a una edad promedio de 9,6 años. Asimismo, el 90% utiliza redes sociales, siendo TikTok, YouTube e Instagram las plataformas más frecuentes.

De plataformas tradicionales a redes sociales

Richard Fletcher, investigador del Reuters Institute for the Study of Journalism, analiza cómo los jóvenes han transitado de un consumo de noticias “online primero” a uno centrado en las redes sociales. En 2015, los jóvenes preferían obtener noticias mediante sitios web o aplicaciones de medios, mientras hoy en día las redes sociales son su principal fuente.

El primer acercamiento de los jóvenes a las noticias ya no necesariamente sucede a través de la portada de un medio tradicional o la selección de un editor, sino mediante videos sugeridos, cortes de transmisiones en vivo o explicaciones de creadores de contenido. Debido a la diversidad de voces y feeds personalizados, Fletcher destaca que una agenda informativa común podría estar debilitándose.

Además, enfatiza la necesidad de entender que los datos disponibles se centran principalmente en jóvenes de 18 a 24 años, por lo que no deberían extrapolarse directamente a menores de 16. Para los medios, este cambio implica una tarea doble: alojarse donde los jóvenes están, sin depender totalmente de dichas plataformas.

Mora Matassi, directora de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad de San Andrés, enmarca este comportamiento dentro del “consumo incidental” de noticias, describiendo cómo los jóvenes acceden a la actualidad, principalmente mientras navegan por las redes, lo que no es su actividad principal.

Según Matassi, en las redes la información carece de la jerarquía de los medios tradicionales: se mezcla con las publicaciones de amigos, fotos familiares, chistes o memes, lo que la convierte en un contenido “desjerarquizado y descontextualizado”.

Navegando entre diferentes tipos de contenido

Eugenia Mitchelstein, profesora de la Universidad de San Andrés, distingue entre el consumo contenido de medios tradicionales y su adopción en formatos nuevos como clips en Instagram. Los jóvenes pueden seguir a periodistas en redes y recibir noticias mientras revisan su feed, lo cual requiere de una decisión previa.

Mitchelstein señala que informarse ya no requiere un tiempo o espacio específico; hoy es un proceso continuo. Las plataformas preferidas por los jóvenes son Instagram, YouTube y TikTok, mientras que en WhatsApp la importancia reside en quién comparte la publicación y los comentarios que genera.

La habilidad para usar aplicaciones no siempre va acompañada de la capacidad de evaluar críticamente la información. Aunque el 62% dice saber distinguir si una noticia es verdadera y el 60% identifica fuentes confiables, un 59% cree erróneamente que el primer resultado de un buscador es siempre el mejor.

Conectividad: ¿una burbuja digital?

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Cora Steinberg, especialista en Educación de UNICEF, advierte que aunque los jóvenes manejan plataformas con destreza, esto no significa que comprendan cómo se seleccionan las noticias que reciben.

Los algoritmos influyen en lo que vemos, repiten y evitan encontrar. Roxana Morduchowicz, asesora de UNESCO, destaca que si los adolescentes solo acceden a información que les interesa, muchos temas esenciales quedan fuera de su radar.

Tópicos como pobreza, desempleo y discriminación pueden quedar fuera de su atención si nunca se interesaron en ellos. La autora del libro “Ruidos en la web” destaca que una democracia requiere ciudadanos informados más allá de sus intereses personales.

Las “burbujas digitales” no solo reducen los temas, también limitan puntos de vista, exponiendo a los jóvenes solo a ideas similares, lo que empobrece el diálogo plural.

Promoviendo el pensamiento crítico desde el hogar

Eugenia Mitchelstein menciona que los jóvenes no siempre actúan como consumidores acríticos. A menudo desconfían de los medios y los periodistas, incluso más que los adultos, lo que podría reflejar un escepticismo hacia posibles sesgos.

Florence Namasinga Selnes, analista de Oslo Metropolitan University, ha señalado que la desinformación puede motivar a los jóvenes a investigar y comparar fuentes. La desconfianza hacia las noticias a veces impulsa a los jóvenes a verificar y debatir, lo que no necesariamente excluye su participación democrática.

El estudio de Selnes muestra que la reacción de los adolescentes ante la desinformación varía y depende de las herramientas y hábitos que poseen para contrastar la información.

El informe de UNICEF y UNESCO encuentra que no todos los niños tienen las mismas habilidades digitales. Es crucial la participación activa de los adultos en la educación sobre tecnología. Instrucción que debería enseñar a percibir y cuestionar la información más allá del control estricto.

Con apoyo adulto, las habilidades digitales pueden transformarse en pensamiento crítico y aprovechar los recursos tecnológicos de manera constructiva. La mediación parental fuerte puede reducir riesgos online significativos.

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Chicos.net diferencia entre controlar y orientar a los jóvenes: fomentar su pensamiento crítico en lugar de supervisarlos constantemente. Interesarse genuinamente por lo que consumen y ser parte activa en las conversaciones digitales es vital.

En “Kids Online Argentina 2025”, se observa que, con una mediación parental fuerte, la exposición a riesgos online se reduce notablemente. Impulsando encuentros familiares, padres e hijos pueden conectar y entender mejor el entorno digital compartido.

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En estos encuentros, a menudo los jóvenes destacan que los adultos no comprenden su “lenguaje” digital, lo que incluye no solo memes o chistes, sino la dinámica de sus relaciones en línea.

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