Equipajes son descargados de automóviles con matrícula nacional, y voces argentinas se mezclan con el portugués en una isla que vibra con el bullicio de numerosos visitantes. Al inicio del verano 2026, Florianópolis se cubrió nuevamente con los colores celeste y blanco.
“Esperamos superar los 3 millones de visitantes esta temporada”, informan desde el equipo gubernamental de Santa Catarina a Clarín.
El alto costo de los arrendamientos y servicios en la Costa Atlántica impulsa a buscar otras opciones, y el sur de Brasil atrae con sus playas de arenas claras, aguas limpias y precios muy competitivos en alojamientos y gastronomía. Incluso, con un dólar que comenzó 2025 a $1.015 y terminó en $1.480, subiendo un 45%.
“Durante todo el viaje no fue necesario cambiar o adquirir reales. Es impresionante cómo están avanzados en pagos digitales”, comenta Tomás Fragueiro junto a su esposa, Gimena.
La familia viajó en auto desde Córdoba con sus hijos. Tardaron dos días en llegar, pero aseguran que la experiencia lo vale. Vinieron para celebrar Año Nuevo y planean quedarse hasta el 9 de enero.
Además de la relación precio-calidad, las playas de calidad superior y una vasta infraestructura turística han implementado además medidas protectoras del presupuesto del visitante. El Decreto Nº 28715 de noviembre de 2025 impide a bares, restaurantes y hoteles cobrar por el uso de sillas, mesas y sombrillas, o exigir consumiciones mínimas en la playa.
Mientras en otros destinos turísticos el alquiler de sillas o sombrillas supone un gasto considerable al planear unas vacaciones familiares.
Precios competitivos en hospedaje
El costo del alojamiento es una de las razones principales por las que Florianópolis vuelve a ser un destino preferido para los argentinos. Actualmente, alquilar un apartamento con vista al mar o quedarse en un hotel es más económico que en otros sitios tradicionales.
Desde la administración de Florianópolis aseguran que la ciudad sigue recibiendo turistas sin cesar: “Los hoteles tienen una ocupación superior al 90%. Esperamos aún más visitantes este año. Además, la tasa de ocupación ya es similar a la del año anterior.”
“Hemos alquilado un apartamento a escasos metros de la playa, por unos $280.000 diarios para cuatro personas”, menciona Tomás Fragueiro, quien el año anterior viajó a La Serena, Chile. La familia disfruta más de Florianópolis, con sus playas más bellas y comerciantes menos insistentes.
Un paquete de una semana (seis noches) con vuelo directo y un hotel de dos estrellas en la playa Santinho cuesta $1.110.000 por persona en enero.
En Jureré, una de las áreas más lujosas de la isla, el paquete con vuelo y estadía en una posada de dos estrellas vale cerca de $1.165.000 por persona por una semana, mientras que un hotel de cuatro estrellas por el mismo periodo asciende a $2.650.000 por persona con vuelo incluido.
En Canasvieiras, un hotel de cuatro estrellas con vuelo directo está disponible por $2.127.151 por persona durante una semana (seis noches) o uno más económico de tres estrellas ronda los $1.680.000 la semana para dos personas. Incluso se pueden alquilar apartamentos en esta playa desde $150.000 diarios.
Mauro viajó con su pareja desde Villa Luzuriaga, en el partido de La Matanza, optando por Canasvieiras, donde el destino ha superado sus expectativas.
“Pagamos 1000 reales diarios para dos personas en un hotel céntrico en Canasvieiras. Que se convierten en $280.000. La ubicación es excelente, con piscina, cocina y desayuno incluido, precios competitivos. En la costa, me pedían lo mismo o más”, narra.
Gastronomía a un precio accesible
Si el hospedaje es conveniente, la comida no se queda atrás. Según Fragueiro, en Florianópolis se come bien, en cantidad y con precios muy asequibles. En los restaurantes y bares de Canasvieiras, las filas de turistas están listos para deleitarse con los platos locales.
“Visitamos un restaurante en Cachoeira donde cuatro comimos por 200 reales. Menos de $60.000, con abundantes bandejas de mariscos y bebidas incluidas. Era económico y estaba lleno de gente”, comenta Tomás.
Y añade: “Los supermercados son mucho más baratos. Comer lo mismo que en Argentina en un lugar turístico resulta más económico si comparas un sitio turístico de aquí con uno en Argentina.”
En la playa, los precios son significativamente más bajos que en la Costa Atlántica. Una caipirinha cuesta $7.000, la cerveza $3.400, un choripán $5.600. El choclo, siempre presente en las playas, se consigue por $3.400, mientras que en Mar del Plata cuesta $5.000.
En el centro de Canasvieiras, una hamburguesa está en $14.000, mientras que el gasto promedio por persona en un restaurante medio es de unos $16.000. Hay tenedores libres a $19.600 y platos de mariscos fritos con papas para dos personas a $39.200.
Incluso en áreas de alto nivel como Jureré, un plato sofisticado, como un salmón a la parrilla, tiene un costo de alrededor de $56.000.
Turismo en auge
“Hemos observado un aumento tanto en destinos nacionales como internacionales y un mayor uso de herramientas para realizar compras anticipadas, como el pago en dólares a plazos. Esto muestra que los argentinos siguen priorizando las experiencias de viaje, siempre buscando la mejor financiación”, indicó Paula Cristi, gerente general de Despegar para Argentina y Uruguay.
Las cifras respaldan lo evidente en las playas. Según datos de la agencia, Florianópolis registró un crecimiento del 173% entre los destinos internacionales más seleccionados.
Con precios accesibles, playas que ofrecen sombrillas y mesas sin coste, y una propuesta que mezcla descanso y entretenimiento, la isla brasileña se ha convertido en una elección irresistible para el turista argentino.
Enviada especial. Florianópolis.
AA
