El sufrimiento del padre del joven fallecido en una fiesta en San Juan: “Partió sujetando mi mano

Javier Ríos clama por justicia tras el asesinato de su hijo Uriel, de 17 años, quien perdió la vida apuñalado en una celebración por el Día del Estudiante en San Juan. Mientras su hermano gemelo Uziel se recupera de las lesiones -ya que también fue víctima en el incidente- el padre de ambos relató este viernes lo que fue el momento más desgarrador de esa trágica madrugada.

En una conversación con Clarín, Javier narró el instante en que acompañó a Uriel en el hospital durante sus últimos momentos: “Le sostuve la mano mientras moría. Jamás olvidaré el instante en que sus ojos se cerraron y dejó escapar su último aliento”, compartió con profundo dolor.

Actualmente, los videos, relatos y el testimonio de Uziel -el gemelo que sobrevivió- se han convertido en elementos cruciales para la investigación.

La familia Ríos cree que el menor de 16 años que se entregó a la Justicia posiblemente no fue quien atacó a los gemelos, sino que fue su hermano mayor quien habría herido a Uziel. Otro joven, identificado a través de los videos, sería quien acabó con la vida de Uriel.

Uriel falleció en el hospital después de ser apuñalado al salir de una fiesta.

A sus 17 años, Uriel Ríos Echegaray había salido con su gemelo Uziel a una fiesta estudiantil organizada por varios colegios en San Juan.

Uziel también sufrió heridas en el pecho y un brazo, pero logró sobrevivir. La familia denuncia que fue una agresión grupal y que el verdadero culpable aún anda suelto.

La madrugada del 22 de septiembre, los padres, Javier y Vanesa, acompañaron a cada uno de sus hijos en ambulancias diferentes tras ser informados de la gravedad de sus lesiones. La familia tiene otros dos hijos, Franco y Milagros.

Uriel estudiaba en el colegio Santa Teresita del Niño Jesús, ubicado en Rawson, Gran San Juan. Como buen adolescente en esa etapa, ya planeaba el viaje de egresados, el diseño del buzo y la fiesta de fin de curso. “Era hincha de Boca, veíamos los partidos juntos. Desde niño soñaba con jugar en la Bombonera”, recordó su padre.

El evento que acabó en desgracia se realizó en el lugar conocido como Quinta San Pedro, en Pocitos, a unos 20 kilómetros de la residencia de los Ríos.

Un Conflicto Inesperado

Los hermanos fueron a la celebración del Día del Estudiante utilizando Uber. La pelea se originó al retirarse en una camioneta conducida por la madre de una compañera que había ofrecido llevar a varios de los chicos a casa.

Según el padre, sus hijos no iniciaron el altercado. El conflicto surgió entre otros jóvenes y, cuando Uriel, Uziel y sus amigos intentaron marcharse, fueron alcanzados por quienes estaban disputando la riña.

La fiesta comenzó a desintegrarse cerca de las 3.40, tras incidentes dentro del recinto. El dueño apagó la música y encendió las luces, poniendo fin al evento. Los jóvenes comenzaron a congregarse en las cercanías de la Quinta Don Pedro, en la zona de Médano de Oro.

Aproximadamente a las 4.10, uno de los jóvenes que estaba afuera amenazó con lanzar un ladrillo hacia la camioneta en la que iban los gemelos, lo que causó que ambos descendieran y comenzara así la pelea.

La familia cree que los mellizos pudieron haber sido atrapados en una confrontación ajena a ellos, quizás confundidos con otros adolescentes.

Más de Un Involucrado

Basados en varios videos, los Ríos creen que el verdadero culpable no es quien está detenido, sino un hermano mayor acompañado de otro joven, quienes pelearon contra Uziel y propinaron a Uriel la herida fatal.

Lo que la familia Ríos percibe cada vez con mayor certeza es que existieron múltiples agresores.

Uziel se recupera de las lesiones sufridas durante el ataque, con la esperanza de brindar su testimonio el próximo lunes.

Según Javier, y con la información reunida por la familia tras el crimen, el grupo que atacó a los gemelos al menos portaba dos cuchillos y había varias personas involucradas. “Debe encontrarse al verdadero culpable”, enfatizó el hombre.

La Investigación y las Dudas

Poco después del crimen, un adolescente de 16 años se presentó ante la Justicia con un abogado. Aunque ya fue interrogado por una jueza, el menor guardó silencio.

A medida que la investigación avanza, emergen videos, fotografías y relatos que llevan a la familia a dudar de que ese joven fuera quien causó la mortal herida.

Javier asegura que, además del menor, participó un hermano mayor en el ataque.

La familia sospecha que el menor podría haber asumido una culpa que en realidad le corresponde a otra persona. Javier expresó su preocupación ante la posibilidad de que se esté protegiendo al hermano mayor, pues el menor de edad enfrenta un sistema penal diferente.

Hasta el momento, se trata de una hipótesis de la familia que deberá ser confirmada o desmentida por la Justicia.

El abogado de la familia, Martín Zuleta, comentó que el material proporcionado en la causa permite observar que hubo más personas presentes durante la agresión. La familia busca ser reconocida como parte querellante para intervenir y proporcionar datos en el juicio.

Quieren averiguar quién llevaba cada cuchillo, quién atacó a cada mellizo y, especialmente, quién causó la lesión fatal a Uriel.

Un Testimonio Crucial

Uno de los elementos cruciales de la investigación es el testimonio de Uziel, quien ofrecerá su declaración el lunes en Cámara Gesell por ser menor de edad.

El gemelo tiene alrededor de 25 puntos en uno de sus brazos, y una de sus heridas casi le perfora un pulmón, según relató Javier. Continúa bajo tratamiento médico mientras se monitorean sus lesiones.

La familia Ríos: Javier, su esposa y sus cuatro hijos, entre ellos Uriel y Uziel.

Sin embargo, las secuelas no son solo físicas. Javier expresó que ve a su hijo afectado psicológicamente desde aquella noche. “Se siente culpable por lo sucedido, yo no quería que asistieran a esa fiesta”, confesó.

El padre rememoró que siempre había sido precavido respecto a las salidas de sus hijos, incluso impidiendo que fueran a una fiesta navideña por temor a posibles peligros.

“La casa ya no es la misma”, expresó Javier.

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Las conversaciones familiares a menudo terminan en llanto. Los silencios son pesados y la falta de Uriel se siente en cada actividad cotidiana.

El padre aseguró que ahora solo solicita a Dios la fortaleza para enfrentar el futuro. Pide justicia para los culpables y reza para que tragedias como la suya no vuelvan a repetirse en otras familias.

Javier también criticó las condiciones de algunas fiestas privadas frecuentadas por adolescentes. “Había chicos de 14 años. Deberían contar con ambulancias, médicos. Pero si pasa algo afuera, se desentienden”, advirtió.

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Entre el dolor por la pérdida insustituible y la preocupación por el hijo que sobrevivió, la familia se afianza a una única esperanza: descubrir toda la verdad, que los responsables sean castigados y que ninguna otra familia sufra una pérdida irreparable.

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