Un Vínculo Inquebrantable
Con los grandes y profundos ojos negros de Amely, es fácil notar su curiosidad por el entorno que la rodea. Abrazada al pecho de su madre, la pequeña muestra una serenidad que destaca. Esta bebé, llena de vida y alegría, ha enfrentado situaciones complejas desde su nacimiento, saliendo victoriosa a pesar de su corta edad.
Una Noche que Marcó Vidas
Descriptas como “luchadora” por Sonia Scardapane y Luciana Marrero, las médicas del Hospital Interzonal José Penna que estuvieron junto a Amely en la noche más desafiante que Bahía Blanca ha vivido debido a las inundaciones, que trágicamente cobraron la vida de 18 personas.
El 7 de marzo de 2025, Clarín se encuentra con cuatro mujeres que han sido unidas por la experiencia de esa fecha inolvidable. En una imagen llena de emoción, Saira Delmiro sostiene a la pequeña Amely mientras las rodean los brazos protectores de Sonia y Luciana, quienes no pueden evitar la emoción al verla.
Heroínas en Tiempos de Crisis
Esta experiencia ha dejado una marca imborrable en todas ellas. Sonia, neonatóloga responsable de cuidar a Amely, fue quien la sacó del área de neonatología mientras el agua inundaba el lugar. Luciana, la enfermera, utilizó el calor de su propio cuerpo para ayudar a Amely a sobrevivir aquel momento crítico.
Con solo 21 días y siendo la más pequeña en ese momento, Amely estaba en una situación vulnerable y dependía de un CPAP para respirar y mantenerse estable. Un año después del rescate heroico que salvó su vida y la de otros bebés recién nacidos, las cuatro regresan al subsuelo del hospital.
Rescate Bajo Presión
La madrugada de la catástrofe, el agua comenzó a infiltrarse en la sala de Neonatología ubicada en el nivel subterráneo del hospital. A las 6 de la mañana, un apagón cortó la luz mientras las enfermeras del siguiente turno llegaban. A pesar de tener todo en contra, las dedicadas profesionales del hospital actuaron como verdaderas heroínas.
Ante las dificultades, Luciana confiesa: “No había un protocolo para lo que vivimos, actuamos por instinto”. Las condiciones eran extremas; el agua en la sala subió rápidamente y las profesionales de la salud, con el agua hasta las rodillas, formaron una cadena humana iluminada por teléfonos móviles para evacuar a los bebés.
Sonia, decidida a quedarse con Amely, utilizó una mascarilla para proporcionar presión mientras movía con cuidado la incubadora hacia la salida en completo oscuridad. Las palabras de ánimo para Amely eran constantes: “Pasamos tantas, tantas Amely, vamos a pasar esta también”. La escena quedó capturada en una imagen que dio la vuelta al mundo.
La Transformación de Amely
Moviendo la incubadora por las escaleras, Amely fue trasladada a la unidad pediátrica ubicada en el primer piso del hospital, a pesar de los desafíos logísticos ya que el ascensor no funcionaba. Inicialmente, debía estar en una cuna convencional, lo cual no favorecía su estabilidad térmica.
Luciana, que no pudo ingresar en un principio al hospital por las inundaciones, realizó el contacto piel a piel con Amely, usualmente una técnica reservada para madres e hijos, para regular la temperatura corporal de la pequeña, ya que su mamá, Saira, no estaba allí en ese momento.
Luciana recuerda el desafío que representaba trasladar a Amely al centro de salud del centro de la ciudad. Mientras la resguarda en su pecho, relata las complicaciones del trayecto: primero en un vehículo particular y luego en un camión del Ejército, ya que las crecidas habían inhabilitado las calles.
Las críticas al verlas sonreír en fotografías y videos no comprendían que esas eran sonrisas de alivio y triunfo por haber alcanzado la meta de poner a salvo a los bebés.
Reencuentro y Agradecimiento
Saira, la madre de Amely, vivió momentos de angustia intentando llegar al hospital en medio del desastre. Al saber que su hija había sido trasladada, no pudo contener el pánico y la desesperación hasta que por fin pudo reunirse con ella después de varias horas de camino y con el alma en vilo.
Actualmente, Amely sigue recibiendo cuidados en el Hospital Penna. Su madre agradece profundamente el valor y el compromiso de las mujeres que la salvaron, asegurando que el vínculo con Luciana se mantiene a través de mensajes y actualizaciones constantes sobre la salud de su hija.
Saira reconoce con una voz llena de emoción: “Hoy Amely es una bebé saludable y vivaz. Estoy eternamente agradecida con esas mujeres increíbles, porque sin ellas quizás su historia hubiera sido distinta”. A los 17 años, Saira enfrenta con valentía el desafío maternal, apoyándose en una red que la sostiene firme.
Por parte del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires se informa que la sala de Neonatología es una de las áreas en proceso de recuperación en el nivel -1 del hospital junto con Emergencias, UTI, Partos, Lavadero, Esterilización, Cocina y Comedor, así como Internación de Salud Mental.
Bahía Blanca. Enviada especial
MG
