“En la tarde de hoy partimos hacia Chubut. Somos un grupo de 63 bomberos que nos dirigimos a El Hoyo en 17 vehículos, llevando un equipo especializado para manejar motosierras y motobombas de alta presión. Nuestra misión es encontrar una fuente de agua y conectar mangueras a lo largo de varios kilómetros. Transportaremos aproximadamente 10 motobombas”. Estas fueron las declaraciones de Roberto Schreiner, bombero y portavoz de la secretaría de Gestión del Riesgo de Córdoba, al diario Clarín, reflejando así la preocupación nacional por los incontrolables incendios en Chubut desde el lunes. Pero, centrándonos en el fuego, ¿qué podemos esperar para el resto del país este verano?
Mirar hacia el futuro exige realizar proyecciones basadas en diversas variables estudiadas por entes especializados. No obstante, al retroceder en los archivos, encontramos incendios que caen en el olvido mediático, pero que vale la pena recordar para adoptar una mirada crítica y objetiva sobre las perspectivas en cada región.
Consideremos los incendios recientes en La Pampa o aquellos intensos focos que, durante el verano de 2025, arrasaron con miles de hectáreas de valiosos bosques en la zona de El Bolsón, Chubut.
O recordemos también la helada negra inolvidable de Córdoba, consecuencia de una sorpresiva ola polar en el invierno de 2024. Esto sin mencionar los recurrentes incendios veraniegos en dicha provincia, que desde diciembre recibe a miles de turistas cada año, o las quemas supuestamente controladas que terminan descontrolándose en áreas ganaderas, tanto en la región pampeana como en el Litoral.
Perspectivas Ambientales para el Verano 2026
Aunque se hayan hecho análisis pensando en el calor del verano de 2026, cualquier predicción debe ser tomada con cautela.
Verano 2026: Posibles Regiones Afectadas por Incendios
María de los Ángeles Fischer, investigadora del INTA, se encarga de observar lo que se conoce como focos de fuego o “puntitos”, imágenes satelitales de ciertas áreas. “Puntitos”, como ella los llama, corresponden, según el tipo de sensor del satélite, a una extensa superficie territorial. Esta meticulosa tarea ha sido desarrollada en su área desde 2001, y a esta altura, se comprende la importancia de analizar no solo el incendio actual sino los procesos evolutivos en cada región.
Fischer advierte con cautela. Aunque no realiza pronósticos específicos, indicó que el panorama es esperanzador: “El resto del país ha tenido más lluvias, en cambio, ciertas zonas de la Patagonia están muy secas y vulnerables al propagarse un foco de incendio. El material combustible, los vientos y el clima cálido facilitan que un incendio se expanda rápidamente, alcanzando grandes superficies en breves períodos de tiempo”.
Condiciones Climáticas y Prevenciones
De acuerdo con Fischer, “los incendios en Chubut son pocos en número, pero cada uno tiene gran magnitud. Se han vuelto recurrentes. En los últimos dos años, Chubut presenta más focos de calor en comparación con su promedio histórico”.
Este fenómeno se ha visto en pocas provincias, según Fischer: “En 2025, Santa Fe y Chubut tuvieron más focos que su promedio anual histórico, mientras que Neuquén superó su máximo anual histórico de focos en 2025”.
Focos de Calor y Fenómenos Climáticos Veraniegos
Un “foco de calor” se refiere a una “anomalía térmica”. Fischer examina imágenes capturadas por los satélites Terra y Suomi para identificar estos escenarios peculiares. Terra utiliza un sensor denominado MODIS, registrando áreas de un kilómetro cuadrado, mientras que Suomi, con su sensor VIIRS, capta imágenes más detalladas de 375 metros cuadrados.
Un valor aislado de calor tiene poco significado sin un contexto adecuado. Fischer aclara que “muchos focos de calor próximos y continuos en el tiempo indican que una extensa área está siendo consumida por el fuego. En Chubut, por ejemplo, se registraron 693 focos en Futaleufú entre el 4 y 8 de enero, mientras que Cushamen presentó 661”.
Fuera de estas áreas y salvo excepciones como Santa Fe y Neuquén, el resto de las provincias mantienen niveles históricos bajos o equivalentes. Si bien es un análisis retroactivo, es vital para planificar recursos y prever el desarrollo de eventos.
Con expectativas de un verano atípicamente cálido en puntos diversos del país, la cantidad de lluvia esperada es esencial al evaluar el riesgo de incendios.
Fischer, tranquilamente, aseguró que “las precipitaciones previstas serían normales en la región. Esto incluye la Patagonia, pero hay que tener en cuenta que estos meses no son particularmente lluviosos y las temperaturas elevadas pueden complicar”.
Factores de Incendios en la Patagonia
Al cierre de este informe, alrededor de 2.200 hectáreas habían sido consumidas por las llamas en la región cordillerana de Chubut. Con el viento cambiando de dirección, la lucha contra el fuego se tornaba ardua. Fischer subrayó que, más allá de no ser un año extraordinario por sequías en 2025, el área afectada venía mostrando otro indicador relevante desde agosto: el índice de vegetación.
Fischer detalló, “se monitorea cuán verde y fotosintética está la vegetación, y en Cushamen estaba por debajo del promedio histórico”.
La vegetación poco verde resulta en un volumen significativo de “material combustible”, complicando la labor de los bomberos en el sur.
Este fenómeno no se replica por ahora en el resto del país. Aunque lo que está por venir es incierto, las lluvias parecerán adecuadas para mitigar eventuales riesgos. Según el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, se esperan precipitaciones normales o superiores en el NOA y al sur de la Patagonia.
El informe también espera lluvias dentro de lo normal para otras regiones del país, como las provincias del norte, el Litoral, la franja central, y el norte y centro de Patagonia.
PS
