Impacto del contexto económico en la vida de los niños
Es evidente que la pérdida del poder adquisitivo que enfrenta la clase media afecta la calidad de vida, pero quizá más invisible sea cómo eso impacta en el desarrollo de niños y adolescentes de dichos hogares. Un reciente reporte del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODSA) titulado “Infancia en la Argentina: avances coyunturales, deudas estructurales (2010-2025)” destaca esta situación. El documento resalta también los beneficios de las transferencias monetarias del Estado a las familias más necesitadas.
Revisando los derechos fundamentales de la infancia
En medio de un panorama macroeconómico lleno de incertidumbres, el seguimiento de las siete dimensiones analizadas por el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia del ODSA-UCA resulta esencial. Este análisis permite entender mejor la situación de los menores y adolescentes en Argentina, al revisar la realización de derechos fundamentales y condiciones de vida. El estudio cubre una serie de 16 años y se complementa con un documento más cualitativo sobre bienestar infantil, cuya autora principal es Ianina Tuñón, junto a Valentina González Sisto y Lucrecia Freije.
Las dimensiones evaluadas en el estudio principal son: alimentación, salud, hábitat, subsistencia, crianza y socialización, educación y acceso a la información. Cada categoría ofrece valiosa información sobre aspectos críticos que pueden influir de manera significativa en la vida de los niños.
Cuestionamientos simples como, por ejemplo, si los menores han tenido acceso a consultas médicas básicas, celebraciones o bienes tecnológicos, ayudan a revelar desigualdades existentes y cómo estas se agravan o atenúan.
Medidas de contención para los más vulnerables
El informe evidencia que con una inflación al alza y mayor desempleo, los sectores más pobres han estado más resguardados. Esto no se debe tanto a prohibiciones que limitan la expresión social como al impacto directo de las ayudas estatales, sin intervención de movimientos sociales. Medidas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la tarjeta Alimentar alivian en gran medida la carga económica de estas familias, cubriendo parte sustancial de sus necesidades básicas.
En contraste, para el sector medio, el informe ofrece datos que revelan su presión por el ajuste fiscal, reflejada en la disminución de su capacidad de ajuste y consumo. Revisar cifras concretas del estudio pone de relieve esta realidad.
Por ejemplo, dentro de la dimensión de Alimentación, se nota el crecimiento desde 2015 en la distribución gratuita de alimentos estatales. En 2025, el 64,8% de los menores recibieron alguna forma de ayuda alimentaria del Estado.
Además, la “inseguridad alimentaria” muestra una mejora con menos niños sufriendo hambre o reducciones alimentarias por aspectos económicos, aunque la brecha persiste entre distintas clases sociales.
Por otro lado, si bien los sectores medios han visto una reducción en los recortes alimentarios, aún muestran cifras alarmantes, especialmente considerando que hay una diferencia notable en la susceptibilidad a la inseguridad alimentaria severa.
Otro aspecto significativo es el aumento de niños en la clase media sin cobertura de salud, empujándolos hacia el uso de hospitales públicos. Esta tendencia es particularmente pronunciada en el segmento medio profesional, según el informe.
Aunque ha habido cierta mejora en términos de acceso a consultas médicas, la situación invita a preguntarse por las condiciones de los servicios públicos de salud frente a las gestiones de las instituciones privadas.
Un cambio demográfico, como la disminución en el número de niños por familia, podría estar influyendo en un uso menos tensionado del sistema de salud.
Respecto a la vivienda, el informe revela que, aunque hay un leve retroceso en la calidad de las viviendas, el hacinamiento y los problemas de saneamiento han empeorado, afectando visiblemente a sectores medios cada vez más.
En crianza, hay una ligera mejora en indicadores como la frecuencia con la que se les leen cuentos a los niños o se les celebra su cumpleaños, pero estas mejoras no se extienden a todos los estratos económicos.
Educación y oportunidades sociales
En el ámbito educativo, una línea constante es el acceso limitado al nivel inicial, afectando casi a un 25% de los niños. Las cifras sobre “déficit educativo en primaria” también son preocupantes y persistentes.
Adicionalmente, la falta de participación en actividades culturales y deportivas fuera del horario escolar sigue siendo un problema. Más del 80% de los niños no participa en actividades culturales, mientras que más del 50% no realiza actividades físicas extraescolares.
Tales deficiencias son más pronunciadas en los sectores medios, sugiriendo un aumento de dificultades para acceder a estas oportunidades de desarrollo fuera del aula.
