Argentina ha mostrado un rendimiento deficiente en un ranking universitario nuevamente. Esta vez fue el índice QS para América Latina, donde experimentó la mayor caída de la región. De las universidades argentinas calificadas, 17 retrocedieron en el orden, ocho avanzaron y 20 permanecieron sin cambios.
Contexto de financiamiento
Estos resultados se producen en un entorno de significativa disminución en el financiamiento público de la ciencia y la educación superior. Entre los años 2023 y 2025, la inversión pública en educación se redujo en un 41,2%, mientras que para universidades públicas disminuyó un 28,9%, y para investigación científica, un 43,9%.
A partir de 2025, las cifras muestran una cierta recuperación. Sin embargo, según lo proyectado en el Presupuesto para 2027, la reducción acumulada entre 2023 y 2027 será de 44,1% para la educación, del 25,2% para las universidades nacionales, y del 38% para ciencia, según Javier Curcio de la UBA y el CONICET informó a Clarín.
Causas del retroceso
Los responsables del ranking QS asocian el descenso argentino con las “presiones presupuestarias y de financiamiento continuas”, aunque resaltan que las universidades del país aún poseen una “robusta reputación”. No asocian esta caída a la gestión de un gobierno en particular.
“Los resultados de Argentina reflejan desafíos acumulados a lo largo de muchos años, más que un solo ciclo político. El país ha enfrentado una inestabilidad económica periódica, presiones inflacionarias y restricciones en el financiamiento a la educación superior e investigación por un tiempo prolongado, complicando la retención del talento académico y la capacidad de investigación,” indicó Ben Sowter de Quacquarelli Symonds (QS) a Clarín.
Poca visibilidad en investigación
Las recientes presiones presupuestarias han empeorado estos problemas, evidenciando un tema estructural más amplio: la ejecución en investigación. Argentina cuenta con uno de los sistemas más fuertes de América Latina en términos de reputación y recursos docentes; sin embargo, ninguna universidad está entre las top 50 regionales en impacto de citas ni entre las top 90 en artículos per cápita, limitando su competitividad global.
La UBA se mantuvo en el décimo lugar regional, siendo la universidad argentina mejor ubicada. Se destaca por su desempeño en Reputación Académica y Reputación entre empleadores, donde ocupa la segunda posición.
En el grupo de las cinco principales universidades del país aparecen la Universidad Nacional de La Plata (21°), la Austral (25°), la Nacional de Córdoba (30°), y la UCA (42°).
La Universidad Austral es la primera privada y su vicerrectora, Lorena Bolzon, indicó que su enfoque en educación personalizada es un rasgo distintivo importante.
La Universidad Nacional de San Martín entró al top 100 regional, ocupando el puesto 94°, mientras que la Universidad de San Andrés entró en el top 50.
En el listado general de América Latina, la Católica de Chile logró el primer puesto, seguida por la Universidade de São Paulo y la Unicamp.
La edición del ranking QS de este año incluyó 517 universidades de 27 países. Argentina, con 46 instituciones clasificadas, es el cuarto sistema con mayor presencia en la lista.
Marcelo Rabossi, experto en educación superior, sugiere que estos rankings poseen una visión parcial y “engañosos”.
Rabossi argumenta que alrededor del 50% de la puntuación se basa en indicadores de percepción, creando una estabilidad artificial para las universidades en los primeros lugares y volatilidad para las demás.
Para entender el declive de las universidades argentinas, Rabossi señala el impacto negativo de la disminución en investigación, una variable que influye en un 25% de la calificación total del ranking.
Desde QS señalan una discordancia entre la alta conectividad internacional de las universidades argentinas y sus limitaciones en capacidades de investigación.
El experto también señaló que se requiere presión para que el gobierno detenga los ajustes en financiamiento y restablezca los niveles de diciembre de 2023.
“Por otro lado, la universidad debe salir a buscar fuentes alternativas de financiamiento en el sector productivo y movilizar su base de graduados a través de campañas de recaudación bien diseñadas,” propuso Rabossi.
Ben Sowter sugiere concentrar los recursos en áreas de alto impacto y fortalecer las alianzas internacionales, entre otras medidas, para sostener la competitividad.
El ranking QS es reconocido a nivel mundial y evalúa seis indicadores con diferente ponderación. Junto con él, otros rankings como el de Shanghai (China) y el CWUR (Arabia Saudita) destacan el rendimiento sobre datos más objetivos como la investigación científica.
