Un sondeo explora el sentimiento de vacío tras semanas intensas de Mundial

El Mundial 2026 dejó una marca profunda en el corazón de los argentinos, y ahora, con la conclusión de 39 días cargados de emociones desde el 11 de junio, se siente un vacío notable. Encuentros con seres queridos, la emoción del último segundo, las supersticiones, los pronósticos y el auge de las redes sociales intensificaron esta experiencia. El vacío se amplifica ante la posible despedida de los íconos de la Selección, mientras la próxima cita mundialista en 2030 aún parece lejana.

Sentimientos tras el cierre del evento

La reacción de la gente en las últimas horas encarna un peculiar sentimiento de “orfandad” que emergió después del dramático final contra España el domingo 19 de julio. Según los datos del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la UBA, con sede en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, se puede dimensionar esta sensación de vacío tras la culminación del Mundial.

Para el 82% de los encuestados, que Argentina se alzara con la Copa era “fundamental” o de “gran relevancia”. Este sentimiento se distribuyó equitativamente entre hombres y mujeres. Además, el 30,6% de las personas afirmaron seguir los partidos de Argentina con anticipación de varias horas. Un 20,7% sentía que “formaba parte del partido” desde fuera, hasta el punto de que al 16,9% le era difícil “enfocarse en otra cosa”.

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Ahora, todo eso ha quedado atrás. Un inicio de semana lluvioso parece acompañar este sentimiento de vacío, con las redes sociales llenas de mensajes catárticos y llamados de ayuda para manejar la repentina desorientación que ha dejado atrás un período de intensa adrenalina. Esto cobra mayor significado dado el esfuerzo titánico de Argentina -el equipo y el país- para avanzar en el torneo.

Reflexiones y emociones post Mundial

El costo de la ilusión es también significativo. Como expresa Adrián Viale en X, “el vacío es lo que queda cuando marchas el último día, repentino y completo”. Germán Balcarce complementa: “El vacío que dejan horas compartidas es asombroso. El Mundial es una fuente de conversación, fútbol, historias, coleccionar figuritas y mucho más. Hasta nos ayuda a medir el tiempo”.

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Mientras tanto, el retorno a la “vida normal” después de un Mundial tan especial y mágico genera un sensación de vacío descrita por comentarios como los de Oscar Funes o Tomás Fernández, quienes comparten un sentir de pérdida y vuelta a la realidad cotidiana.

Incluso personas con menor implicación, como los chilenos, experimentan el bajón postmundialista, reflejado en medios como The Clinic. Allí, el psicólogo Víctor Cepeda argumenta: “La narrativa colectiva compartida durante un mes llega a su fin, y la vida diaria puede parecer menos estimulante. Es más que aburrimiento; representa una pérdida momentánea de estructura y conexión social esenciales”.

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Para los argentinos, esta “conexión social” es un componente crucial, casi vital. El informe de la UBA revela que en uno de los pocos aspectos donde el país encuentra unión es en torno al Mundial. No es solo el triunfo lo que se busca, sino la sensación comunitaria de poder expresar un “nosotros”.

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