El día de la operación
En una fría mañana del 25 de junio de 2025, Camilo se encontraba calmado, bromeando con su familia, quienes lo acompañaban desde San Antonio de Padua hasta la clínica en Adrogué. Durante el trayecto compartían charlas futbolísticas sobre su futuro en Primera División. Camilo debía someterse a una operación de ligamentos cruzados en su pierna derecha.
Esperanza y preocupación
En los pasillos de la clínica Espora, esperaban con ansiedad su padre, su madre Anabella y sus abuelos paternos. Los doctores habían calculado que el procedimiento tomaría aproximadamente dos horas. Tratándose de una “cirugía de rutina”, todos confiaban en recibir buenas noticias pronto.
El momento de incertidumbre
Camilo, mostrando serenidad, se despidió de su padre antes de entrar al quirófano. Sin embargo, alrededor de las 8.30, el padre notó algo inusual; observó a dos personas que ingresaban al quirófano con prisa.
Anabella Bianucci, de 46 años, es la madre de Camilo Nuin, un jugador de San Telmo de 18 años que había sufrido una lesión en marzo del mismo año. Recordando aquel día fatídico, buscaba entender por qué no salieron las cosas según lo planeado en una cirugía que no debía tener complicaciones.
El inesperado desenlace
Al poco tiempo, una enfermera salió y comunicó que había complicaciones: Camilo había entrado en paro. El médico, sin rodeos, dijo que había fallecido, dejando a la familia sumida en el dolor y la incomprensión.
A pesar de la tragedia, Anabella imploró ver a su hijo por última vez. Cuando pudo ingresar al quirófano, lo abrazó y lloró sobre su cuerpo sin vida. Sin embargo, aquello que debería haber sido un derecho, lo sintió como un favor concedido por aquellos mismos responsables de su pérdida.
A casi diez meses de lo ocurrido, Anabella y su familia siguen sin comprender lo que pasó en el quirófano de la clínica Espora. Aún con la esperanza de esclarecer la verdad, se enfrenta a la lentitud e inacción del sistema judicial.
La madre de Camilo permanece incrédula ante los resultados de las investigaciones, que arrojan como causa del fallecimiento un paro cardiorrespiratorio común. Previa a la operación, todos los exámenes prequirúrgicos habían salido bien, lo que hace más difícil aceptar el desenlace.
Anabella, junto con voces del deporte y la comunicación, insisten en obtener claridad sobre los hechos acontecidos en aquella sala. No descansarán hasta que se determine quiénes son los responsables de la muerte de Camilo.
Frente a la desidia judicial, la familia Nuin organizó una manifestación que iniciará en la clínica Espora y culminará en la Fiscalía de Lomas de Zamora. Anhelan contar con el apoyo de la comunidad en su búsqueda de justicia. Anabella anhela que no haya más casos como el de su hijo.
