Extranjeros sin vínculos con Argentina que eligen apoyar los colores de su bandera

¡Goooooaallllllllllllll! En el hogar de los Philippi se oye un grito estrepitoso. Marion observa la pantalla y se lleva las manos a la cabeza, mientras sus ojos se llenan de lágrimas. No puede creer el gol que acaba de marcar Enzo Fernández contra Inglaterra en el minuto 85, remontando un partido que parecía perdido. Abraza con fuerza a su bebé, vestido con la camiseta albiceleste, y comienza a saltar en la sala. “Oh my God, we won”, exclama emocionada.

A pesar de haber nacido a miles de kilómetros, sin ninguna gota de sangre argentina ni un apellido local, Marion forma parte de este sentimiento llamado Argentina. Elige sentir, gritar y emocionarse con los colores celeste y blanco. Esto demuestra que ser argentino es una cuestión del corazón más que del lugar de nacimiento.

A menudo, se acusa a Argentina de ser “uno de los países más racistas del mundo”. Se sospecha de su elección de árbitros, el VAR e incluso de la FIFA. En un momento donde circulan videos y publicaciones anti-argentinas, especialmente tras la derrota ante España, el relato es recurrente: ellos son educados y correctos, mientras que nosotros somos violentos e irracionales.

Pero quienes han pisado tierra argentina o compartido cualquier tipo de reunión con sus ciudadanos saben que estas críticas son infundadas. No es casualidad que el preámbulo de la Constitución invite a “todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Hoy, ese ideal sigue más vigente que nunca.

El Amor por la Albiceleste

Marion Philippi, oriunda de Guatemala que reside en Estados Unidos, comenzó su historia con la Selección Argentina desde muy joven. Creció viendo partidos de fútbol junto a su padre y los padres de algunos amigos, quienes eran hinchas fervientes de Argentina.

“Sin darme cuenta, me fui enamorando de la Selección. No fue una decisión planificada; simplemente fue el equipo que acompañó mi infancia y que me enseñó a disfrutar del fútbol”, relata a Clarín.

Hoy en día, Marion siente los colores celeste y blanco como una parte de sí misma. “El fútbol representa para mí mucho más que un simple juego. Me transporta a mi niñez, a esos momentos de unión familiar y a todas las emociones que compartimos frente a la televisión. Cuando veo jugar a Argentina, siento que regreso brevemente a esa etapa de mi vida”, comenta.

Para ella, el reciente Mundial fue una montaña rusa emocional. “Eso es lo que más me gusta de esta Selección: siempre te hace sentir, ya sea celebrando, sufriendo, gritando o llorando… y eso le da un valor inmenso a cada victoria”, expresa.

Reacciones Virales

El video de Marion durante el partido de Argentina contra Inglaterra se volvió viral, y en pocas horas recibió cientos de mensajes desde distintos puntos del país. Nunca pensó que su reacción resonaría y emocionaría a tantos argentinos.

“Muchos argentinos me escribieron diciéndome que me sentían como una más de ellos. Para mí eso fue un gran honor, porque aunque nací en Guatemala, siempre he tenido un cariño especial por la Selección y por la pasión con la que el pueblo argentino vive el fútbol”, confiesa.

“Como madre de tres hijos, una de las cosas que más me ilusiona es poder transmitirles esta pasión”, concluye.

Una Aventura de Por Vida

Kayesul Hasan Sami, de 27 años y nacido en Bangladesh, comenzó su travesía con Argentina en 2010, cuando solo tenía 11 años. Estudiaba en un internado cuando su mejor amigo le confesó su fanatismo por Messi. “En aquel momento, no sabía mucho sobre Messi ni el fútbol. Pero le dije que yo también era fan de Messi”, menciona desde su hogar en el país asiático.

A medida que los años pasaban, siguió de cerca la trayectoria de Messi, primero en el Barcelona y luego como parte de la albiceleste. “Cuanto más lo veía, más lo admiraba, no solo por su extraordinario talento, sino también por su humildad, lealtad y dedicación. Poco a poco, me convertí en fan tanto de Messi como de Argentina”, dice.

“Es imposible no querer a Messi. Y si realmente lo adoras, terminas enamorándote del país que él representa”, agrega Sami.

Un verdadero seguidor se pone a prueba especialmente en los momentos difíciles. Y la Selección ha pasado por una serie de derrotas muy dolorosas. Desde la final del Mundial de Brasil 2014 contra Alemania hasta las finales de la Copa América ante Chile en 2015 y 2016. Kayesul admite “sentirse destrozado” después de esas derrotas.

“Sentí que perdí junto a ellos. Muchas personas dejan de apoyar a un equipo cuando este pierde, pero para mí, esas derrotas solo reforzaron mi compromiso”, revela.

Finalmente, llegó esa noche mágica de 2022. Después de tantas decepciones y una vida persiguiendo un sueño, Lionel Messi levantó la Copa del Mundo en Qatar. Mientras en Argentina miles lloraban y celebraban, del otro lado del planeta había quienes lo vivían de igual manera.

“Estaba a miles de kilómetros, en Bangladesh, pero emocionalmente sentía que celebraba con millones en Buenos Aires. Fue uno de los momentos más felices de mi vida”, dice emocionado.

Una Pasión Sin Fronteras

A menudo le preguntan a Kayesul: “¿Cómo puede alguien de Bangladesh sentir tanto cariño por Argentina?”. Y su respuesta es clara e inequívoca.

“El fútbol trasciende nacionalidades. Es una cuestión de emociones, inspiración y lealtad. Quizás no nací en Argentina, pero este país me ha regalado recuerdos y emociones inolvidables. Además de un ídolo que me enseñó a no rendirme nunca”, explica.

Este vínculo ya no necesita pasaporte; solo una camiseta para siempre. “Siempre diré con orgullo: ‘Soy de Bangladesh, pero en mi corazón siempre habrá un espacio para Argentina y Lionel Messi'”, concluye.

A miles de kilómetros de Argentina, hay un niño que vive cada encuentro como si hubiera nacido con la camiseta albiceleste. Se llama Jaiden, nació en Estados Unidos y sus padres son de Ecuador. Nadie en su familia imaginaría que el pequeño de seis años adoptaría a Argentina como su patria futbolística.

“Desde pequeño desarrolló un afecto especial por Argentina”, cuenta su mamá, Pierina Silva. Ese amor creció con cada partido y cada gol hasta llegar a interesarse por la cultura y las costumbres del país. Quería entender por qué en Argentina se vive el fútbol con tanta pasión.

“Lo más bonito es que todo fue natural. Nadie le inculcó seguir a Argentina, él simplemente comenzó a admirar a Lionel Messi y, con el tiempo, ese cariño se transformó en un amor genuino por Argentina”, confiesa la madre de Jaiden.

Pierina se emociona al hablar de su hijo y de cómo el deporte puede unir a las personas más allá de las fronteras. Cómo puede hacer que un niño se enamore de un país que nunca ha visitado.

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“Siempre le digo que en su corazón hay espacio para tres países: Ecuador por sus raíces, Estados Unidos porque es su hogar y Argentina por la ilusión y la pasión que el fútbol despertó en él. Es un niño ecuatoriano por tradición, un estadounidense por nacimiento y un argentino de corazón”, describe.

Jaiden vivió el Mundial como cualquier niño argentino. Sufre, celebra, se preocupa y también llora. Contra Inglaterra, estaba muy nervioso, pero nunca dejó de apoyar. Cuando el árbitro señaló el final y la victoria de Argentina, corrió por toda la casa, saltando de alegría.

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El contrapunto fue la final contra España. La derrota le rompió el corazón porque, al igual que millones de argentinos, Jaiden estaba muy ilusionado. Soñaba con ver a su equipo y a Lionel Messi levantando el trofeo. “A pesar de la tristeza, nos dijo que se sentía orgulloso de su selección por haber luchado hasta el final”, concluye Pierina.

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